viernes, 20 de enero de 2017

Aníbal Paradisi: Orador y poeta villacurano

Aníbal Paradisi. Poeta, escritor, orador, diplomático y político  venezolano.  Nació en Villa de Cura el 20 de enero de  1909. En este  su pueblo  natal realizó estudios de primaria; luego se trasladó  a Caracas  donde cursó el bachillerato en el  Colegio  San Agustín.  En diciembre  de 1934 egresa  de la  Universidad  Central de Venezuela  con el título de abogado. El 14  de octubre  de 1936  contrae  matrimonio  con Renata  Figallo; de esta unión nacen dos  hijas: Nair e Isbelia.
Aníbal Paradisi  desarrollo diferentes actividades durante su corta vida  -  murió a los  36 años de edad-  entre ellas: Procurador General del estado Aragua, secretario general de los estados  Aragua y Guárico; Embajador en Bolivia (1941),  de donde regresó para incorporarse al Congreso Nacional. Luego desempeñó los cargos de  Director de Política del  Ministerio de  Relaciones Interiores  y  la Presidencia  del estado Aragua. Fue en el desempeño de este cargo cuando muere vilmente  asesinado  en   el Comando de la Guarnición de Maracay, en la revolución del 18 de Octubre  de  1945.
Aníbal Paradisi  tuvo una destacada labor en las letras  y son muchos sus poemas  y colaboraciones en diversos órganos de prensa de  la región y el país, entre ellos el quincenario El Quijote de  Villa de Cura. Como escritor  y como servidor público, Aníbal Paradisi supo actuar rectamente sin querer otra recompensa   que el deber cumplido.  Ilustre caballero y eximio exponente de la poesía villacurana; buena parte de su obra poética quedó inédita. 
Cabe decir, sin embargo, según palabras del poeta Elías Rodríguez Arguello en su libro Perfiles de luces, que “como homenaje póstumo, su hermano Rómulo, su esposa Reneta y los poetas Julio Diez, Félix Guzmán y Luis Pastori seleccionaron de sus poemas la obra titulada EPODO”, de la cual tomamos como muestra de su producción, el mismo poema que trascribió de memoria el poeta Rodríguez Arguello.



Texto: Argenis Díaz


Admonición

Poeta, maravilla de granito,
loco y eterno caballero andante,
tu alma es un pedazo de infinito
esculpido en el molde de un Atlante

Hijo de lo imposible y la quimera,
llevas en alto tu canto y tus locuras,
que siempre le brindó la primavera
su milagro fragante a las alturas.

Y si la envidia con furor te muerde
la aureola que ostentas en la frente,
nada importa, que entonces tu idealismo

en ese instante de dolor recuerde
la carcajada blanca del torrente
ante la negra fauce del abismo.



Aníbal Paradisi(1909 – 1945)






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