viernes, 26 de agosto de 2016

Desearía para nuestro pueblo un buen Tecnológico Agrícola



“Hoy desearía para nuestro pueblo un buen Tecnológico Agrícola en los Valles de Tucutunemo, y un complejo cultural cónsono con los nuevos tiempos…” donde converjan todas las representaciones del arte. Estas fueron parte de las palabras pronunciadas por la distinguida oradora de orden, profesora Carmen Muñoz de González, en la sesión solemne del jueves 25 de agosto de 2016, realizada por el Concejo Municipal de Zamora en la plaza Miranda de Villa de Cura.
En efecto, cada 25 de agosto, la feligresía católica villacurana celebra a su patrono, San Luis Rey, nombre en el pastoral asignado a Luis IX de Francia, monarca de la Edad Media que participó en la Guerra de Las Cruzadas (7a y 8a) y que murió en esta última en el año 1270 de nuestra era.
Recordó la entusiasta maestra zamorana que el epónimo Villa de San Luis de Cura para la ciudad fundada por Juan de Bolívar y Villegas en un proceso que culminó el 25 de mayo de 1722 fue asignado en homenaje al príncipe heredero de la Corona Española, hijo de Felipe V, quien llegó a ser Luis I en un efímero reinado de ocho meses en 1724, y que llevaba el nombre de Luis por ser devoto de San Luis Rey. Así, desde un primer momento se le endosa a Villa de Cura este patrono eclesiástico. 
En presencia de los ediles zamoranos, presididos por Moisés González, así como funcionarios y directores de la Alcaldía, entre ellos el director de cultura Orlando Ascanio, de intermisiones Marcos Leal Ceballos y de diferentes colectivos que hacen vida en la entidad, Muñoz hizo un breve recuento de las “fiestas patronales” de antes, caracterizadas por la realización de coloridos eventos sociales, culturales, deportivos, religiosos, juegos tradicionales.
Asimismo la educadora pidió al Gobierno Bolivariano Municipal la creación de un Instituto de la Cultura, a través de una ordenanza, la restauración de la estructura del Museo Inocencio Utrera, la reactivación del Fondo Editorial Rafael Bolívar Coronado y de la Imprenta Municipal como una forma de honrar a los escritores locales, entre otras cosas, justas peticiones de una mujer que ha pasado su vida educando y formando a niños, niñas y jóvenes de esta “histórica Villa de Cura”.
Le tocó la presentación de la ilustre oradora de orden a la docente en educación especial Elizabeth Romero, quien destacó “las grandes virtudes y cualidades” de Carmen Muñoz, popularmente llamada “Carmencita”, quien nació en Villa de Cura, Atenas de Aragua, y estudió en la Escuela Arístides Rojas, plantel donde después sirvió como maestra desde 1978 hasta 2008, “tres décadas entre libros, pupitres, letras y cuadernos, cuentos y canciones infantiles… pero lo más importante para ella: la educación de los niños a su cargo, a quien entrega su cariño y orienta permanentemente”. Carmencita participa en la actualidad en el salón de lectura Ratoncitos de Biblioteca de la Biblioteca Pública Ezequiel Zamora y mantiene el blog lavalijadeneycar.blogspot.com, además de ser miembro honorario de la Asociación Civil Villa Literaria Zamora. Aunque ha recibido numerosos reconocimientos y condecoraciones, dice que el mejor premio que recibe es el saludo de quienes fueron sus estudiantes y “el abrazo lleno de recuerdos que recibe en las calles de esta hermosa ciudad”.
Justo al momento de la entrega de reconocimientos, se presentó el alcalde Michael Reyes, quien resaltó la ocasión y también las cualidades de la oradora de orden a quien llamó “una maestra de las de antes”. Dedicada a su oficio de docente y siempre recordada por sus alumnos y alumnas. También expresó: “nos sentimos honrados y felices de enaltecer el gentilicio villacurano otorgando estos reconocimientos a miembros de nuestro pueblo”.
Después de hacer entrega de una placa a la oradora de orden y diploma a la presentadora, se procedió a la imposición de la orden San Luis Rey a cada una de las siguientes personas: Nelly Barreto, Damelys Solórzano, presbítero Miguel Vielma, Francisco Figuera, Norelis Delgado, Javier Bustamante, Milkay Torres, Samuel Montes, Elena Vidal, Jesús González, Lina Díaz y José Zambrano.

Texto: Argenis Díaz
Fotos: Cortesía de Pedro Gutiérrez

Profesora Carmen Muñoz, oradora de orden

Victor González, Carmen Muñoz de González, alcalde Michael Reyes, Moisés González y Antonio Cabanillas.

Víctor González, Carmen Muñoz de González y Antonio Cabanillas con Alcalde y concejales de Zamora.










Luis IX: rey de Francia

Luis IX, llamado San Luis (1214 -1270), rey de Francia (1226 -1270), hijo y sucesor de Luis VIII el León y de Blanca de Castilla, hija del rey de Castilla, Alfonso VIII; nacio en Possy el 25 de abril de 1214, inició su reinado bajo la regencia de su madre, quien le inculcó un profundo sentido religioso. Según los historiadores, Luis IX llevaba el cilicio, una especie de vestidura áspera hecha de pelo de cabra que iba ceñida al cuerpo; era un instrumento de mortificación que usaban los ascetas y algunas órdenes religiosas.

 Por motivos más políticos que religiosos llegó a ser el patrono de la ciudad de Villa de Cura, municipio Zamora (Venezuela), una villa fundada por Juan de Bolívar y Villegas, abuelo del libertador Simón Bolívar. La ciudad fue llamada originalmente Villa de San Luis de Cura y su fundación fue ratificada por el rey Felipe V de España; el epónimo sugerido por el mismo fundador constituía un homenaje al príncipe heredero de la corona española también llamado Luis y devoto del canonizado San Luis Rey de Francia. Desde los inicios de la ciudad, la imagen de San Luis fue colocada en la parroquia eclesiástica de la localidad, donde la feligresía católica le rinde culto cada 25 de agosto.
  Durante sus últimos años de vida, Luis IX estuvo en “Tierra Santa”, participando en la séptima Cruzada. Tras la derrota de su ejército, fue hecho prisionero en Egipto en el año 1250, y liberado tras el pago de un fuerte rescate. Permaneció en Palestina durante cuatro años, antes de regresar a Francia.
En 1258 firmó el Tratado de Corbeil con Jaime I el Conquistador, rey de Aragón, en el que renunciaba a los derechos que podría tener sobre muchos condados catalanes como sucesor legítimo de los reyes Carolingios. En contrapartida, Jaime I de Aragón renunció a todos sus derechos sobre diversos territorios de la Provenza y del Languedoc. También rubricó el Tratado de París (1259), mediante el cual Enrique III de Inglaterra mantuvo sus posesiones en el suroeste de Francia y, a cambio, Luis recibió las provincias de Anjou, Normandía, Poitou, Maine y Turena. Se embarcó en el año 1270 en la VIII Cruzada pero falleció camino hacia Jerusalén, en Túnez, víctima de la peste. Luis IX fue canonizado en 1297, posiblemente porque fue un buen monarca en su país, pero sobre todo por haber participado en las llamadas guerras santas que contaron con el apoyo del Papa de Roma en uno de los períodos más oscuros de la historia de la Iglesia Católica. Su festividad se celebra el 25 de agosto, día de su muerte.

La VII Cruzada (1248-1254)

En el año 1248, estando Jerusalén en manos de los mogoles, Luis IX organiza la VII Cruzada y sale de Aguas Muertas con un ejército de 40.000 soldados de infantería y 2.800 jinetes. El 5 de junio de 1249 desembarca frente a Damieta, conquista esta ciudad, pero no puede continuar su marcha hacia El Cairo por la crecida del río Nilo. Reemprende la marcha el 20 de noviembre del mismo año, avanzando en forma dificultosa y lenta. A la vanguardia del ejército cruzado marchaba Roberto de Artois, hermano de Luis, quien decide atacar y es derrotado por los egipcios. Luis ve comprometido su honor militar y se lanza a la ofensiva, con el desastroso resultado de ver caer muertos 30.000 de sus hombres; él mismo es apresado junto a un gran número de sus caballeros y tiene que negociar su libertad, entregando Damieta y una fortuna en oro. El rey pasó con su ejército diezmado a “Tierra Santa”, donde permaneció cuatro años, durante los cuales se dedicó a levantar fortalezas en el litoral, negociar con los mogoles y al rescate de cautivos. Se negó a ir en Jerusalén como “peregrino, donde había esperado entrar como vencedor”. En 1254 regresa a Francia tras la muerte de su madre.

VIII Cruzada (1270)

La octava cruzada (y última según la historia oficial) fue menos favorable para Luis IX, rey de Francia. Bajo el signo de la espada y la cruz, acatando el consejo de su siniestro hermano Carlos de Anjou, Luis se dirige con su ejército a Túnez; ponen sitio a la ciudad, pero una peste (tifus) en el campamento francés malogró los planes, y antes de lograr su victoria, muere el rey Luis IX el mismo año, 1270.

Texto: Argenis Díaz 
Fotos tomadas de Internet.


Luis IX rey de Francia
Luis IX, rey de Francia.


jueves, 11 de agosto de 2016

Energías encontradas en el mundo cromático de Rolando Quero



De nuevo nos encontramos ante la particular obra pictórica de Rolando Quero, un artista de reconocida trayectoria en el mundo de las artes plásticas. Esta vez se trata de una propuesta donde danzan el rojo y el azul, colores primarios ligados al inconsciente individual y colectivo. El rojo que evoca energía, fuerza de voluntad, valor; también añoranza. El azul que representa el conocimiento, la integridad y el poder. En presencia del negro (neutro) que añade profundidad y perspectiva. Son energías encontradas en lienzos que evocan el mundo subconsciente del artista, fragmentado en vibraciones que sitúan al espectador ante un abismo de emociones y sentimientos íntimos.
La lectura de la obra de Rolando Quero en esta exposición es polisémica y epistémica a la vez. La transgresión del orden interno de las cosas, texturas y formas; la transformación de energías que se separan y acercan a la vez. El objeto se desdibuja, peonía, azabache, mar, cielo y oscuridad. También profundidad, mundo submarino y surrealista. Materiales de la poiesis, la creación en la imaginación del artista que usa la pintura y otros materiales como vehículos de expresión de su yo interno en contraposición con el entorno social.
Rolando Quero es un artista maduro, formado, con una experiencia de vida que trasciende lo local, aunque siempre parte de allí y regresa; representado en esos trazos circulares y planos, en esos remolinos, espirales, movimientos de la mano llevada por lo atávico, el inconsciente tomando en control del ego, invirtiendo los signos y símbolos de una obra trabajada desde el conocimiento. Porque hay una formación y una transformación en equilibrio. Antes fue el amarillo, el naranja, el verde terroso del paisaje en una pintura que recrea el mundo de la infancia.
Diferentes latitudes forman las coordenadas de viaje del artista, a través de experiencias propias y extrañas, que añaden complejidad a su obra. Energías Encontradas es un hito en la trayectoria de un artista que busca desesperadamente no perder su conexión con el mundo que lo circunda. El arte lo salva del caos y le da orden a su vida, lo conecta con el otro, ese espectador que se acerca en un acto de amistad y solidaridad con el creador, más allá de la comprensión consciente de lo que sucede en ese extraño sujeto de arte que no obstante genera empatía, encuentro y esperanza.
Rolando Quero se formó académicamente en Europa, Francia y España, expuso también en Brasil, y ha dejado la impronta de su obra en esos espacios. Siempre en un constante aprendizaje, acumulando experiencias que lo han llevado al nivel de los grandes artistas consagrados.
La exposición Energías Encontradas fue inaugurada el domingo 3 de julio de 2016 y estuvo abierta al público hasta el 7 de agosto de 2016 cuando fue su clausura, en Villa de Cura, el lar nativo de Rolando Quero (1954), en su casa de la infancia, transformada en Galería (RQ) desde el 28 de junio de 2015, ubicada en la calle Jaime Bosch entre las avenidas Bolívar y Miranda, más cerca de sus coterráneos, de sus amigos y admiradores. Como decíamos entonces “fue también como entrar a un mundo mágico de colores y formas, entre el rojo y el amarillo, el verde terroso de las imágenes de un paisaje, donde el giro y el movimiento de figuras circulares te ubican en un universo creado por el artista para despertar el inconsciente y llevar al observador a los orígenes de la vida, el caos del principio. La obra de Rolando Quero está llena de la vitalidad del paisaje transmutado en arquetipo y coloca al espectador en el ojo del huracán”.
Ahora son el rojo y el azul los colores que nos invitan a admirar la obra del amigo que hace del arte visual su forma de vida, en medio de una ceguera que avanza pero no mengua su ímpetu creativo.
Allí lo vimos rodeado de esos amigos y admiradores, entre ellos: Gabino Matos, crítico de arte; Israel Sotillo, Ramón Belisario, otro artista reconocido; Natalí González, Yuny Hurtado, Alberto Ochoa, Gipmar Martínez, Luis Enrique Torres, Nelson García, Luis Abache, Yolanda González, María Teresa Fuenmayor, Williams Saldeño, Solángel Piña, Belkis Aguirre, Javier Herrera, Dahil García y Argenis Díaz, para mencionar algunos nombres que dan fe de una obra que perdura y seguirá dando frutos en el tiempo y el espacio que habitamos en común.
 
Texto: José Argenis Díaz/ agosto 2016
Fotos: RQ Galería.
Argenis Díaz y Rolando Quero

Gabino Matos, crítico de arte y Rolando Quero.

Gabino Matos, Ramón Belisario, artista plástico; Israel Sotillo, defensor del pueblo.
 






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