jueves, 26 de noviembre de 2020

Orlando Villamizar: entre lo académico y lo popular

Orlando José Villamizar. Músico académico y cultor popular, arpista, bajista, tubista, compositor y arreglista. Nació  en Tocorón, municipio Zamora del estado Aragua (Venezuela) el 27 de noviembre de 1958. Padre de cuatro hijos: Guillermo, Rosángel, Ángel y Angélica Villamizar. Heredero de las tradiciones musicales de la región, con raíces en el joropo central y llanero. Aprendió a tocar el arpa en bailes y fiestas familiares. Se ha convertido en músico académico, gracias a sus estudios en el Conservatorio de Música del estado Aragua, donde cursó teoría y solfeo, caligrafía musical, historia, tuba, dictado y armonía. Tocó en la banda marcial de las Fuerzas Aéreas (1977-1982), en la banda de Conciertos Simón Bolívar del estado Miranda (1982-1985) y en la Banda de conciertos del estado Aragua (1986-2006). Profesor de arpa en la Escuela de Música Ángel Briceño de Villa de Cura; de teoría y solfeo en la Escuela de Música Vicente Mendoza de Turmero, hasta su jubilación. Desde el 2006 es miembro de la Sociedad de Autores y Compositores de Venezuela.

Orlando Villamizar cuenta entre sus ascendientes musicales a los hermanos Villamizar, entre quienes figuran Arístides y Joaquin Villamizar. Es presidente de la Asociación Civil Joroperos Aragüeños con la cual se ha presentado en escenarios tan diversos como la Asamblea Nacional, la Casa de la Cultura de Maracay, Universidad de Carabobo y muchos otros. Ha acompañado a cantores de la talla de Ángel Heredia, El Gallo Giro, Arístides Villamizar, Gaby Duarte, entre otros. Ha grabado cinco producciones discográficas con los contadores: Carlos Vera, el Joven Ceni, el Negro Pacheco,  Martín Paredes, Luis Tovar, Marcelo Piñero,  J.J. Carrasquel “el Tusa”; María José Rujano, hija del “Chino” José Rujano y Manuel Villegas “el Arrendajo del Valle”.

Entre sus composiciones más conocidas están: Dulcería criolla, La trigueña joropera, Juan Marrero y Homenaje a Luis Alfonzo.

Entre algunos reconocimientos que ha recibido por labor cultural y musical están: Certificado del II Seminario Nacional de Joropo Central, avalado por la Secretaría Sectorial de Cultura del estado Aragua y la Asociación Civil Amigos del Joropo Central, junio 2018; Reconocimiento otorgado por el Instituto Autónomo para la Cultura de Mariño, en el marco de la celebración del Día del Músico, 22 de noviembre de 2008; Certificado entregado por la Fundación para el Desarrollo de la Ciencia y la Tecnología del estado Aragua en el II Congreso Venezolano del Cacao y su Industria, 2007; Escuela de Música Vicente Mendoza y la Alcaldía de Santiago Mariño, Reconocimiento por su labor docente en el área de la música, 2005.

Texto: Argenis Díaz.

Fotos Cortesía de OV.

Orlando Villamizar, arpista y cultor popular.

Orlando Villamizar y sus joroperos.

Oralndo Villamizar tocando el arpa.

Orlando Villamizar y José "Chino" Rujano.

Reconocimiento- Orlando Villamizar. 2008.

Certificado-Orlando Villamizar. 2007.

Reconocimiento- Orlando Villamizar. 2005.

Certificado Orlando Villamizar. 2008.


lunes, 23 de noviembre de 2020

Dany Pérez: el Juguetón del Arpa

 Dany Alberto Pérez Pérez, mejor conocido como “el Juguetón del Arpa”, es un joven representante del Joropo Central. Aunque nació en Cagua (por accidente, como dice él mismo) el 7 de marzo de 1984, en realidad es villacurano. Estudió la Primaria en la EBE. Simón Rodríguez y la Secundaria en los liceos Manuel Morales Carabaño y Alberto Smith. Egresó como licenciado en Educación Integral de la Universidad Nacional Abierta (UNA) núcleo Aragua.

En Villa de Cura pasa su infancia, alegre y llena de interés por la música y la cultura popular, sobre todo por el joropo. Así que aprende a tocar el arpa.  A los trece años era tal su pasión (“fiebre”) por tocar el arpa que visitaba a los músicos conocidos para pedir prestada un arpa y practicar, entre ellos al maestro Alfredo Sánchez, los hermanos Rodríguez, José Cordero, José Martínez, el Niño del Arpa. Al ver ese interés su papá (Eulogio Pérez) se da cuenta de que en realidad necesitaba el arpa y en uno de sus cumpleaños le regaló un arpa pequeña que se la compró al maestro Evaristo Saldeño.

Se empieza a tomar más en serio su afición por el joropo central y asiste con más entusiasmo a los bailes de joropo, con Dominga Luna, una vecina, con Ramón Pulido y su papá. A veces lo anunciaban para tocar, pero no se atrevía.

De visita en la casa de los hermanos Rodríguez conoce al “Chino” Rujano, quien lo invita  a acompañarlo en un baile de joropo, esa fue su primera actuación a nivel profesional.  Antes tuvo que ensayar y practicar hasta dominar por lo menos diez canciones. A la gente le gusta su forma de ejecutar el arpa y logra crear un estilo propio y alegre, por eso lo llaman “El juguetón del arpa”.

“Al joropero en el baile le gusta mucho el movimiento”, de allí que su estilo es reconocido y buscado en los bailes. “El joropo para mí es parte de mi vida”, es la premisa de Dany Pérez. Llegó a compartir escenario con Félix Sánchez, con Máximo Izquier “El Turpial Sabanero”, entre otros. Ha recorrido todo el territorio nacional y sobre todo el estado Miranda donde es extensamente reconocido.

Últimamente ha formado llave con Mario Díaz, y con él ha compartido espacios como El Poliedro de Caracas, el Teresa Carreño y representó a Venezuela en Ecuador cuando el bicentenario de la Independencia y visitó el Monumento de la Mitad del Mundo, con el grupo de baile, donde sorprendió a los visitantes tocando una pieza del joropo central en un sitio donde solo se permite tomar fotografías, pero al encargado del museo le gustó la presentación y lo felicitó. También ha tenido la oportunidad de darse a conocer en varios canales del estado como VIVE TV.

En Villa de Cura es más conocido como docente, pero ahora empiezan a conocerlo como arpista. Aparece como músico en el sistema educativo Canaima, representando el joropo central. En el 2018 uno de sus temas fue nominado a los premios Pepsi Music Venezuela en la categoría música tradicional, siendo la primera vez que se nomina al joropo central en estos premios.

Trata de inculcar en sus alumnos el amor por la música y las tradiciones venezolanas. “Villa de Cura es el pueblo más hermoso del mundo”, afirma Dany,  por su potencial “increíble” de cultura y tradición. La villacuranidad hay que sentirla desde el corazón y amar lo nuestro, así lo quiere transmitir Dany Pérez a sus alumnos.

 

Texto: Argenis Díaz.

Fotos: Facebook de Dany Pérez.

Dany Pérez, arpista.

Dany Pérez ejecutando el arpa.

Dany Pérez y Mario Díaz en Ecuador represenntando a Venezuela.

 

 

 

 

 

 

sábado, 14 de noviembre de 2020

Celebrado por primera vez el nuevo Día Nacional del Teatro en Venezuela

Con un evento especial de asistencia limitada debido a la cuarentena por el Covid-19, realizado en La Casona Cultural Aquiles Nazoa, en Caracas, el pasado viernes 13 de noviembre de 2020, se celebró por primera vez el nuevo Día Nacional de Teatro en Venezuela, donde se entregaron los siguientes reconocimientos: Premio Apacuana de Dramaturgia Nacional 2020, Concurso de Ensayo sobre Teatro 2020, Orden al Mérito al Trabajo, Orden Francisco de Miranda en su Primera Clase y Segunda Clase, Orden Andrés Bello en su Primera Clase y los premios Rafael Briceño en su primera edición.

La literatura y la investigación teatral se resaltaron con los reconocimientos del Premio Apacuana de Dramaturgia Nacional 2020 y el Concurso de Ensayo sobre Teatro 2020. Asimismo, fue reconocida la dedicación al teatro con la Orden Mérito al Trabajo, y la orden Andrés Bello en su Primera Clase.

La entrega de premios estuvo a cargo de las autoridades de la Compañía Nacional de Tetro (CNT) y del Ministerio del Poder Popular para la Cultura. Los primeros galardonados fueron: Román Chalbaud, Aura Rivas, Alberto Ravara, Armando Carías, José Conde (Yorlando Conde), José Gabriel Núñez, Luisa Mota, Dilia Rojas, Asdrúbal Meléndez, Nicolás Curiel y Francis Rueda, en su primera Clase.

En su segunda Clase la recibió, Sylvia Mendoza, Carmen Jiménez, Eduardo Bolívar, Rosa Colón (Antonieta Colón), María Brito, José Pérez, Aníbal García, Freddy Torres, Rodolfo Rodríguez, Antonio Machuca, Carlos Tovar y José Luis León. Por su parte, Jan Thomas Rujano fue el ganador del Concurso de Ensayos sobre Teatro 2020; Israel García Osuna recibió su acreditación como ganador del Premio Apacuana 2020.

Por otro lado, se honró a nueve representantes de las artes escénicas con la Orden al Mérito al Trabajo en su primera y segunda Clase. Igualmente, se reconoció la trayectoria de cinco iconos del teatro venezolano con el Premio Rafael Briceño, con dos menciones especiales; entre estas personas con una destacada trayectoria en las artes escénicas estuvo Orlando Ascanio, fundador del Teatro Estable de Villa de Cura y el primer actor teatral Gustavo Meléndez.  El investigador Carlos Edsel, clave para celebrar el 13 de noviembre como Día Nacional del Teatro, recibió la Orden Andrés Bello en su primera clase.

Quedó claro que a partir de este año, el 13 de noviembre se celebra el Día Nacional del Teatro, pues ese día en 1828 el Libertador Simón Bolívar emitió un decreto para la reconstrucción del Teatro Coliseo, con la idea de que Caracas tuviese un espacio acorde a los tiempos y que contara con un lugar adecuado y moderno para la cultura dirigida a los venezolanos que apenas estrenaban una nación libre e independiente, tras largos años de coloniaje, opresión y hasta de transculturización.

Finalmente, el evento culminó con las palabras del ministro Ernesto Villegas, quien hizo una reflexión sobre la importancia de reconocer a grandes maestros de la historia del teatro venezolano que aún siguen en las sombras.

 Fotos: Facebook de Luis Enrique Torres.

Fuente

https://albaciudad.org/2020/11/dia-nacional-del-teatro-homenajeo-a-sus-representantes-mas-destacados-fotos

Día Nacional del Teatro en Venezuela. Noviembre, 2020.

Orlando Ascanio recibió el Premio Rafael Briceño en su primera edición. 2020.

Asistencia limitada en la Casona Cultural Aquiles Nazoa.

Rafael Briceño. Primer actor de teatro, radio, cine y televisión.

Nació en San Buenaventura de Ejido, estado Mérida, el 18 de julio de 1925.  Su nombre completo devino en Rafael Briceño Parisí, hijo del coronel Macedonio Briceño y Enriqueta Parisí Contreras. De niño, llega a participar como actor en la celebración del Corpus Christi de su pueblo natal; y luego de la muerte de su padre por la mano del régimen gomecista, viaja a Francia junto a su madre, regresando al país en 1931.

Al terminar su educación secundaria se prepara para una frustrada carrera de bailarín de estilo clásico español, bajo la dirección de las bailarinas españolas Luana Alcañiz y María Antinea. Pocos años más tarde abandona esta disciplina para integrarse definitivamente al arte dramático. En Caracas, estudia con la actriz ítalo-española Eugenia Zúffoli y el actor español José Bódalo.

En 1942 forma parte del elenco del Teatro Obrero, dirigido por el actor León Bravo, que luego pasa a llamarse Teatro del Pueblo. Se integra a la recién fundada Sociedad Amigos del Teatro, que dirige el dramaturgo venezolano Aquiles Certad, entre otros.

En 1945 emprende una gira por Latinoamérica, contratado en la compañía española de dramas y comedias Baus-Calero. En su paso por Argentina estudia voz y dicción con la actriz Berta Singerman. Al finalizar la gira se establece temporalmente en Quito. Ecuador, donde trabaja en programas radiales de la emisora Gran Colombia y obtiene un diploma de honor por la realización del programa Momento Cultural de Venezuela. En 1949 regresa a Venezuela y actúa en grupos de radioteatro.

Se desempeña como director y figura estelar en radionovelas de Radio Cultura, Radio Continente, Radio Rumbos y Radio Caracas. Formó parte del elenco del Teatro Nacional Popular, antiguo Teatro del Pueblo.  Participó en numerosos grupos y obras de teatro con destacados directores y dramaturgos venezolanos. Fue Asesor de estudiantes y meritorios del Programa de Formación Profesional de la recién creada Compañía Nacional de Teatro, dirigida por Isaac Chocrón. Su larga trayectoria como actor en diferentes escenarios despertó tanto admiración como numerosas críticas en el mundo del teatro.

Rafael Briceño murió de un infarto en el Ateneo de Caracas, a comienzo de una función de teatro a la que asistía como espectador, el 22 de junio de 2001. En Mérida, una fundación teatral lleva su epónimo. 

Ahora su nombre es seleccionado para honrar la trayectoria de gente de teatro en Venezuela, creando así el Premio Rafael Briceño de Teatro en noviembre de 2020.

Sitio de la imagen:

http://www.hableconmigo.com/2010/09/03/rafael-briceno-en-una-gaveta-amistades-mas-alla-de-la-vida/

Rafael Briceño (1925-2001), actor de teatro, cine radio y televisión.

Mensaje nuevo Día Nacional de Teatro en Venezuela

 Caracas, 13 de noviembre de 2020. En este tiempo en que el mundo ha declarado el estado de cuarentena como medida preventiva contra la pandemia del virus COVID-19, el acto de celebración del primer Día Nacional del Teatro en Venezuela, hoy 13 de noviembre, es por demás muy sentido, ya que nos permite reflexionar sobre la necesidad del encuentro para el desarrollo de la humanidad, que viene a ser la esencia del teatro: el arte que convoca el encuentro de lo humano.

Es porque el teatro es inherente al ser humano que resulta ingenuo pensar, por ejemplo, que nuestros aborígenes generaron todas las expresiones artísticas, menos el teatro. Esta línea de pensamiento ha dado pie a propuestas como las de Juan José Churión en su libro El teatro en Caracas (1924) que en su tiempo atribuyó el escaso desarrollo de las tablas en nuestro territorio al mestizaje agenésico, es decir, infecundo: Cito.

(…) en principio, y así como hemos achacado nuestra falta de teatralidad a defectos de étnica y de psicología, podríamos achacarla con mayor razón al defecto orgánico o antropológico del mestizaje de la raza… En lo que a teatro se refiere, nuestro mestizaje no ha sido eugenésico… sino agenésico.

En realidad, el teatro ha debido de ser, por sobre otras, la expresión artística más perseguida y condenada en el período de descubrimiento y conquista del territorio, pues, su vocación de encuentro humano –que también atañe a nuestra herencia africana- conllevaba una reafirmación cultural que debía ser borrada por constituir, para los preceptos doctrineros de la época, unas artes demoniacas o manifestaciones heréticas que fueron prohibidas por la Santa Iglesia Católica. Pero, en nuestros antepasados no tiene un origen diferente el teatro, está presente en las ceremonias y ritos agrarios de invocación mágico-religiosa. El campo abierto como escenario, el actor en la figura del Chamán, la iluminación de la luz del día y luego su juego con las antorchas por la noche, el público de la comunidad, y el tema agrario que detona la invocación e inminente transmutación al Dios pagano, son elementos esenciales.

Miguel Acosta Saignes, en su ensayo El teatro primitivo en Venezuela, plantea la existencia de un teatro antiguo (indígena y africano) que, en el caso aborigen, se da sobre todo en la zona de Los Andes, habitada por los Timoto-Cuicas, la de más alto desarrollo cultural y agrícola del país, como prolongación que era del área andina de cultura de la América del Sur; y advierte Saignes que otros vestigios se encuentran en las ceremonias folklóricas conservadas por el pueblo, como por ejemplo la fiesta de San Juan en el centro del país; haciendo un llamado a los creadores teatrales al descubrimiento, análisis y transformación de esos materiales escénicos de más de cuatro siglos de historia. Grandes hombres del teatro mundial como Artaud, Brecht, Grotowski, Peter Brook, Eugenio Barba, por mencionar algunos, experimentaron con el teatro ancestral cuando sintieron la necesidad de renovar la escena.

En las investigaciones que por más de 30 años he venido realizando en archivos coloniales y republicanos sobre el origen del teatro en Venezuela, me he encontrado con la fiesta de Itanera, con la mirada despectiva del cronista español, en este caso, el gobernador don Juan de Pimentel; pero que desde esta mirada estimo como una analogía de la fiesta dionisiaca, siendo el primer testimonio del arte dramático en el Valle de Caracas.

Con todo esto, la fecha del 13 de noviembre como Día Nacional del Teatro en honor al decreto que el Libertador Presidente, Simón Bolívar, emitiera desde Bogotá (Gran Colombia) en 1828 en privilegio a la solicitud, por intermediación del entonces Jefe Civil y Militar de la Provincia de Venezuela, José Antonio Páez, a dos empresarios criollos, José María Ponce y Ambrosio Cardozo, para levantar un coliseo (Teatro de Coliseo) en Caracas, en la esquina de Las Sanabrias, que luego el argot popular llamaría esquina de Coliseo por el teatro, viene a ser una fecha de encuentro; pues no niega la tradición teatral española -dado que en ése recinto se verifica el primer sainete criollo El café en Venezuela, de Isaac Álvarez Deleón-, sino que permite el relato de la tradición teatral de las otras dos culturas: la indígena y la negra, que condensa el genio y la libre de emprendimiento del mestizaje. Así también, la vida de ese teatro permite el análisis sobre el desarrollo de la profesionalización del teatro venezolano, trayendo a la discusión tópicos que aún son sensibles para el sector, como: las condiciones de producción, las condiciones de los actores, del público, de la crítica, del edificio teatral, de la organización gremial, etc.

Hago un llamado para que el decreto, dada su importancia histórica para la gente de teatro, se inscriba en una placa de las paredes del Teatro Bolívar, en el centro de Caracas, y así las nuevas generaciones lo tengan presente. Así mismo, invito a la creación de Centros de Documentación Teatral y al estímulo y formación de investigadores, ya que en nuestros archivos históricos reposan cientos de documentos inéditos sobre la evolución del teatro venezolano, como material para la comprensión del pasado en el presente, con miras al futuro. 

Carlos Edsel González, Investigador

Caracas, 13 de noviembre de 2020.

Fuente:

https://albaciudad.org/2020/11/dia-nacional-del-teatro-homenajeo-a-sus-representantes-mas-destacados-fotos

 

Investigador Carlos Edsel González, recibe la Orden Andrés Bello. 2020.

Grupo de homenajeados en el Día Nacional del Teatro. Venezuela 11 de Noviembre de 2020.