viernes, 17 de agosto de 2012

José Nicomedes López: entre la trompeta y el canto


José Nicomedes López, el popular Lopecito, es nativo de la población de San Mateo, estado Aragua, donde nació el 15 de septiembre de 1941. Se ha destacado en el ámbito de la música popular y folclórica como cantautor y trompetista, desde muy joven. Domina también la percusión y ejecuta otros instrumentos como el cuatro y el bajo.
Dio sus primeros pasos musicales en el sector Tamanaco de su querido San Mateo, al lado de su padre y algunos amigos. Apenas culmina sus estudios de secundaria, obteniendo un título de Dibujo Técnico, se dedica a su mayor vocación: la Música. Ingresa en la Escuela Artesanal Tulio Febres Cordero de Cagua, donde realiza estudios de Teoría y Práctica Musical, convirtiéndose en trompetista de profesión. A partir de allí, Lopecito va a destacar en numerosos espectáculos al lado de famosas orquestas y grupos como Los Melódicos, Billos Caracas Boys, Grupo Madera, Antaños del Estadium y Sonero Clásico del Caribe, entre otros, lo cual le permite participar en giras nacionales e internacionales.
En 1964 escribe su primera composición musical, titulada Zumba que zumba, pieza que llevó al acetato el Súper Conjunto Campestre, y así comienza su recorrido por diferentes grupos musicales. Actualmente dirige la orquesta Cachimbo Clásico, con su producción en CD ¡Aquí si hay! donde nos trae alegres temas que harán bailar a todos los amantes de la música popular, como son: "El Chivo majadero", "Si yo pudiera", "la mata de vidrio", "Mi tormento" y "Campesino alegre", entre otros de su autoría en música y letra. En julio de 2009, las editoriales alternativas Mateo de Oroguaipur y La Espada Rota publicaron un Cancionero con una selección de partituras-arreglos de José Nicomedes López como una muestra del trabajo tesonero de este cultor sanmateano.
Lopecito reúne en su haber innumerables reconocimientos como el Samán de Aragua (1993), y de diferentes alcaldías de la región y de agrupaciones musicales o culturales en forma individual o como mejor orquesta en su estilo.
Este músico social y cultural también se desempeña como presidente de la asociación Civil Clásicos del Caney; profesor de música por autogestión en la Unidad Educativa Carmelina Alvarado, en San Mateo; y como arreglista de algunas orquestas y grupos de tambor del estado Aragua, entre estos: Melao, Cuyagua y Macagua. Asímismo, es miembro de gremios afines como la Sociedad de Autores y Compositores de Venezuela (SACVEN), Fundación Casa del Artista y de la Asociación de Interpretes y Productores de fonogramas (AVINPRO).
Lopecito es una escuela musical viviente, que se ha convertido en embajador cultural de su pueblo, profesional militante que apoya la cultura tradicional, maestro de cultores que democratiza saberes en una dilatada trayectoria en el mundo de la música popular y folclórica.

Texto: Argenis Díaz/ Julio, 2012 

Lopecito



José Nicomedes López








miércoles, 8 de agosto de 2012

José Manuel Morgado: Un poeta a tono con el pueblo


Si algo distingue al poeta de pueblo es que esté a tono con ese pueblo que lo escucha, que lo lee. Decía. Machado: "escribir para el pueblo es, por de pronto, escribir para el hombre de nuestra raza, de nuestra tierra, de nuestra habla: tres cosas de inagotable contenido que no acabaremos de conocer". Sin esto, será voz que clame en el desierto, voz de "señoritos que componen versos". Alguna poesía nace del pueblo como otra de la tierra, pero ambas tienen un solo portavoz: el Poeta.
Y poeta es José Manuel Morgado. Villacurano, periodista, humorista y tipógrafo de chivalete. Oficio heredado de su tío Inocencio Adames Barrios, tipógrafo en remotos tiempos de lo que es hoy la moderna "Editorial Miranda". Con eso logró levantar y mantener una familia honesta y una poesía de su tierra.
Según su propio testimonio, empieza a incursionar en el periodismo humorístico a los 14 años. en las aulas del colegio Arístides Rojas, con El Villano, un periódico escrito a máquina que circulaba en las aulas del colegio, donde se destacan los incipientes elementos de humor y sátira que se irán desarrollando en posteriores órganos informativos impresos. El Unitario, del cual es redactor y director, a la caída del perezjimenismo; luego El Cotejo Mocho, ocasionario humorístico que en este mes de junio (29) arribaría a los 58 años de vida reptílica.
 El Cotejo Mocho fue su voz y la de todos aquellos que necesitaban, aun si saberlo, un  vehículo para  gritar angustias, sus necesidades .y alegrías.
De una poesía telúrica, vegetal, para algunos comprometida y social.   “Mi poesía está orientada a expresar los sentimientos  de mi  gente y mi tierra", dice JM. Una poesía a tono con el pueblo, en la que resuena la voz de un pueblo cansado de creer en sus líderes, que ya no interpretaban la voz del. "bravo pueblo" de Bolívar.
“La más pura manifestación del hombre, porque lo involucra en los buenos sentimientos ajenos, es la poesía”  - expresa JM y añade -  “yo pertenezco a la escuela de Aquiles, quien, cuando aún no había cumplido los veinte años y sus brazos le parecían ‘las ramas de un añoso ciprés’, comienza a comprometer su poesía con la gente sencilla y empieza a nacer su credo en el ‘gran poder’ del pueblo”.
Amor y pueblo se unen en Incitación:
Amor
vamos a la esperanza
por el camino agreste
de las luchas del pueblo...

Mi musa es vegetal, escribe “a la muy breve sombra de un onoto” y ansioso, en Pedimento:
...no anhelo mausoleo ni panteón:
le basta a mi poeta corazón
el frescor de un helecho
y la vigilia de un paterratón

El mismo roble o cotopriz, como en Prosa y poesía:
Cotopriz de la casa
donde mi vida pasa
con mis hijos y mi poesía.

José Manuel Morgado escribe desde los catorce. Nace en el mes de agosto... “el día 8 de tu transcurrir... Agosto /que hace / mi poesía fecunda”, como el vientre oscuro de la tierra. De los años de infancia  y juventud evoca a Lucía Paradisi, al bachiller Rodríguez, quienes de alguna manera orientaron su creación poética; también a Yolanda Paradisi y a Luis Lapenta, poeta, compositor y bohemio. Rememora también a Hugo Oliveros, cuya vida y obra fue toda dispersa: sus poemas recogidos muy pocos de ellos en un modesto folleto resumen el fruto de un poeta oscuro y siempre bohemio y beodo. No se puede negar esta influencia temprana en el alma lírica de JM.
Vinculado a las alegrías del terruño, tiene un grupo selecto de amigos para quienes la poesía de Jotaeme es como el pan o el vino y todos a una brindan por "la transparencia de su escritura", en el decir de Teobaldo Parra, con el torrente de voz que lo caracterizaba (al  amigo fallecido). Algún otro amigo dice que es un poeta “que escribe a la manera de los poetas modernos”, y es verdad. No sólo domina la estructura del soneto, de los cuales he contado catorce de ellos en Prosa y poesía, bien rimados y de honda musicalidad; sino que también maneja en otros textos el verso libre, sin perder el ritmo interno de una voz sencilla y popular: “La comba celeste/ luce/ un color impreciso/...”
Alrededor de JM se formó una peña literaria que nace el 1973, como lo apunta Prdro Ruiz en su Memoria de Aragua, “la Peña Morgado”, una peña itinerante que se reúnen en Camatagua, en San Sebastián, en Valle Morín, en Villa de Cura, en los valles de Tucutunemo: El Cortijo, El Espinal. Poemas, tragos, tangos, canciones y guitarras.
JM ha publicado varios libros y folletos que recogen sus poemas, epígrafes, crónicas, sátiras y añoranzas, al igual que su humor. Destacan: Sangre, mi madre roja (primera edición 1952; segunda edición 1993); Palabras para la patria y el amor (1962); Prosa y poesía (1981) editado por el Concejo Municipal de Zamora en su colección del Fondo Editorial Rafael Bolívar Coronado bajo la coordinación del historiador Oldman Botello, ilustrado por Julio E. Morillo; Jazmín y cariaquito (1986), un libro dedicado al recuerdo imborrable de Aquiles Nazoa. En el año 2012 la Casa Nacional de la Letras Andrés Bello publicó una antología del poeta, gracias a la gestión de su amigo Pedro Ruiz.
De Jazmín y Cariaquito: En la tarde...
En la tarde,
después de llover tanto,
el arrebol pinta
entre nubes
desolados mundos.
Y la lluvia se mete en el poema: La lluvia deambula/ desnuda por las serranías/ alocada/ rauda/ El sol la cubre/ de pronto/ con irisado vestido.
Y dice el poeta a la inminente llegada de diciembre (de cualquier año): “no me quites la dicha de tus días/ pregúntame, viejo, por Aquiles...”

Sencillos opúsculos ha publicado JM, dándose  a conocer como una de las cifras más valiosas de la lírica aragüeña, y de una acentuada madurez literaria: Rencuentro con la calle Curita (mayo, 1991), un solo poema de 131 versos evocativos, verdadero canto al recuerdo y la alegría; Inspiración de mediodía (diciembre 1991), diez poemas que hacen mirar las cosas de manera distinta y hacen brotar del asfalto un manojo de versos que sobreviven a los carros enfermos de “pasar aceite”; Otoño y soledad (2003); Una flor para Cuba (2004), cinco poemas de fecunda poesía y sereno amor, dedicado a la isla que lleva en sus caderas la poesía de Nicolás Guillén: “Bajo un sol/ que dolido de ausencia/ se retira...enamorado/ de tu belleza tropical...” También, Las laderas del tiempo (2005). Algunos de sus textos fueron publicados en el diario El Siglo, suplemento Cuartillas, en El Periodiquito, suplemento Contenido y, por supuesto en la revista Expresión de Villa de Cura, gracias a su amigo y pariente, Inocencio (Chenco) Adames.
José Aloise Abreu, escribe en el proemio de Jazmín y Cariaquito: “En el campo, como de los matorrales que sobreviven a la espantosa intemperie del trópico, se descubren retoños humanos tan frescos y milagrosamente sencillos como el poeta JM. Y nos ponemos tristes cuando recibimos la alegría de sus escritos, porque recordamos que una vez también nosotros tuvimos el don de la placidez cuando escribíamos y no es posible que volvamos a tener ese maravilloso privilegio de escribir tan bien como JM. El mundo de JM Morgado debe abrirse al entendimiento  de más gente, para que sirva de alivio y abrevadero en este centro de discordias que nos sumerge”.
Y el poeta Aly Pérez, otro conocedor y admirador de JM, dijo de su obra: “La escritura de Morgado no ha sido gratuita, ni ha surgido de la improvisación de la palabra, ya que a través de esa sencillez como expresión poética, hay ahondamiento y conciencia del lenguaje, con un ritmo ajustado a la voz de la calle, a la mudez del paisaje, al misterio estático de los objetos, al canto del viento arrastrando hojas secas sobre dormidos yerbales… Morgado es uno de los pocos poetas que aborda la poesía social desde la pesadumbre del paisaje, el dolor y la esperanza (Expresión 2002).
JM recibió en vida algunos premios y reconocimientos: Premio municipal de periodismo Rafael Bolívar Coronado, placa entregada por el Concejo del Municipio Zamora (junio, 1980); reconocimiento a trabajadores de la industria gráfica de Aragua otorgado por el Gobierno de Aragua (octubre, 1983); exposición homenaje al poeta JM por Gente del Común (diciembre, 1986); placa de reconocimiento 5° aniversario de Editorial Miranda (1986); reconocimiento Casa de la Cultura Rafael Bolívar Coronado (1994); homenaje a JM, Casa de la Cultura Rafael Bolívar Coronado (junio, 1998); reconocimiento de los Amigos de la Cultura y el Deporte del Municipio Zamora (1° de mayo de 2005); premio compañero de viaje, otorgado por la Red Nacional de Escritores de Venezuela (2006); reconocimiento del programa Arawak en su N° 100 Secretaría Sectorial de Cultura de Aragua (noviembre, 2012).
Poeta y escritor incansable hasta que sus manos no pudieron seguir tecleando su vieja máquina de escribir, José Manuel Morgado falleció sosegadamente sobre su lecho la madrugada del 4 de junio de 2016, próximo a cumplir 92 años. Larga y gloriosa vida poética y reptílica como su ocasionario El Cotejo Mocho.  
(Argenis Díaz / 2016)

Obra de José Manuel Morgado

Sangre, mi madre roja (primera edición, Tipografía JM, 1952; segunda edición, prólogo de Aly Pérez. Talle de Poesía La Cigarra, 1993).
Palabras para la patria y el amor (1962).
Prosa y poesía. Fondo Editorial Rafael Bolívar Coronado. Concejo del Municipio Zamora. Prólogo de Oldman Botello (1981).
Jazmín y cariaquito, dedicado a Aquiles Nazoa. Prólogo de Oldman Botello. Editorial Miranda (1986).
Estampas de nuestro pueblo de antes (1990).
Las aldeas de la noche (1990).
Inspiración de mediodía. Tipografía JM (1991).
El reencuentro con mi calle Curita (1991).
Semillas al voleo. Tipografía JM (1992).
Una flor para Cuba. Tipografía JM (1991-2004).
Sonetos, diciembre y otras cosas (1993).
Las mujeres en mi poesía (1993).
Tríptico (1996).
Santa Cecila patrona de Germán Cordero y su trompeta heroica (1997).
Flores de pascuita. Homenaje al historiador Luis Cordero Velásquez (1997).
Junio, lluvia y humor (1998).
Otoño y soledad (2003).
Las laderas del tiempo. Tipografía JM (2005).
Las Oscuras cavernas del olvido. Antología. Compilación Rosana Hernández Pasquier. Blacamán Editores. (1999).
Poesía. Antología poética José Manuel Morgado. Compilación Pedro Ruiz. Casa Nacional de las Letras Andrés Bello (2012).
Prosa de humor:
Vuelva a sonreír con “El Cotejo Mocho”. Encartado en la revista Expresión. Villa de Cura (1996).
Periódicos políticos y humorísticos
El Villacurano (a. 1940).
El Villano (a. 1941).
El Unitario (a. 1958).
El Cotejo Mocho (29 de junio de 1958).

Sangre, Mi Madre Roja...

Sangre, mi Madre Roja:
te estoy hablando yo
sin el cansado auxilio de los labios

Sabes que yo tu hijo
y tú mi Madre Roja y Camarada
siempre hablamos así:

Sin el cansado auxilio de los labios
son el silente idioma de los dos...

José Manuel Morgado
(De: Sangre, Mi Madre Roja, 1993)






José Manuel Morgado, poeta villacurano.






miércoles, 1 de agosto de 2012

El intelectual y poeta cagüense José Helímenas Barrios


José Helímenas Barrios nació en Cagua, estado Aragua, Venezuela, el 29 de julio de 1901 y falleció en la misma fecha en 1944. Hijo de Alejandro Jiménez Martínez y Elena Barrios Corro; su hermana Carmen Barrios, personas claves en su desarrollo físico y mental. Escritor, poeta y periodista; obtuvo el primer y único certificado de optometrista de su pueblo natal; aprendió el oficio de farmacéutico de su tío Matías Jiménez Liscano, reconocido intelectual en su tiempo. En compañía de éste vio nacer el periódico Nuevo Mortero, órgano propagandístico de su farmacia que incluía temas nativistas y poemas. Con el tiempo Helímenas Barrios llegó a ser propietario de la farmacia “La Mejor de Cagua”, lo cual lo convirtió en boticario y el mejor auxiliar del médico del pueblo.
Sus primeros estudios los realizó en la escuela Don Luis A. Alvarado. Desde muy joven sintió inclinación por la poesía y a los 20 años formó parte de la generación de poetas aragüeños, de corte nativista y romántico Aunado a esta labor incursionó en el periodismo de denuncia desde las páginas de los diarios El Heraldo y La Esfera de la ciudad de Caracas; El Paréntesis de Maracay, y La Voz de Cagua, respectivamente.
El 28 de agosto de 1928 contrae matrimonio con Luisa Amalia Rui, de cuya unión nacen cinco hijos: Alejandro José, Luisa Elena, José Helímenas, Luis Edgard y David Vicente. También intervino en la política desde las filas del Partido Democrático Nacional; desde esta trinchera luchó para que Cagua fuese elevada a la categoría de distrito, en compañía de otros cagüenses. En reconocimiento de su labor, una calle, el Premio Municipal de Periodismo (Propuesta del cronista Asdrúbal Castillo Díaz, 1983) y una escuela de la localidad llevan como epónimo el nombre de José Helímenas Barrios.
Los últimos años de vida de Helímenas Barrios transcurren en Maracay, donde funda la farmacia “Central” en la llamada “Esquina del Paréntesis”; allí se agravan sus dolencias hasta que una úlcera estomacal le produce la muerte el 29 de julio de 1944.
El 27 de junio de 2001, la Alcaldía del municipio Sucre, a través de su Dirección de Educación, Cultura y Deporte, publicó una selección de la obra poética de José Helímenas Barrios, recopilada por el cronista oficial  Asdrúbal Castillo Díaz, con el título El Cantar de mis rosales, portada y dibujos a cargo del artista visual Rafael Herrádez, la cual fue bautizada en el marco de la celebración del Día del Periodista, en los espacios del Centro Ítalo Venezolano de la ciudad de Cagua.

Texto: Argenis Díaz
Foto: Daenger Rojas (retocada)


José Helímenas Barrios (en plena juventud)

Portada: Rafael Herrádez