viernes, 20 de enero de 2017

Aníbal Paradisi: Orador y poeta villacurano

Aníbal Paradisi. Poeta, escritor, orador, diplomático y político  venezolano.  Nació en Villa de Cura el 20 de enero de  1909. En este  su pueblo  natal realizó estudios de primaria; luego se trasladó  a Caracas  donde cursó el bachillerato en el  Colegio  San Agustín.  En diciembre  de 1934 egresa  de la  Universidad  Central de Venezuela  con el título de abogado. El 14  de octubre  de 1936  contrae  matrimonio  con Renata  Figallo; de esta unión nacen dos  hijas: Nair e Isbelia.
Aníbal Paradisi  desarrollo diferentes actividades durante su corta vida  -  murió a los  36 años de edad-  entre ellas: Procurador General del estado Aragua, secretario general de los estados  Aragua y Guárico; Embajador en Bolivia (1941),  de donde regresó para incorporarse al Congreso Nacional. Luego desempeñó los cargos de  Director de Política del  Ministerio de  Relaciones Interiores  y  la Presidencia  del estado Aragua. Fue en el desempeño de este cargo cuando muere vilmente  asesinado  en   el Comando de la Guarnición de Maracay, en la revolución del 18 de Octubre  de  1945.
Aníbal Paradisi  tuvo una destacada labor en las letras  y son muchos sus poemas  y colaboraciones en diversos órganos de prensa de  la región y el país, entre ellos el quincenario El Quijote de  Villa de Cura. Como escritor  y como servidor público, Aníbal Paradisi supo actuar rectamente sin querer otra recompensa   que el deber cumplido.  Ilustre caballero y eximio exponente de la poesía villacurana; buena parte de su obra poética quedó inédita. 
Cabe decir, sin embargo, según palabras del poeta Elías Rodríguez Arguello en su libro Perfiles de luces, que “como homenaje póstumo, su hermano Rómulo, su esposa Reneta y los poetas Julio Diez, Félix Guzmán y Luis Pastori seleccionaron de sus poemas la obra titulada EPODO”, de la cual tomamos como muestra de su producción, el mismo poema que trascribió de memoria el poeta Rodríguez Arguello.



Texto: Argenis Díaz


Admonición

Poeta, maravilla de granito,
loco y eterno caballero andante,
tu alma es un pedazo de infinito
esculpido en el molde de un Atlante

Hijo de lo imposible y la quimera,
llevas en alto tu canto y tus locuras,
que siempre le brindó la primavera
su milagro fragante a las alturas.

Y si la envidia con furor te muerde
la aureola que ostentas en la frente,
nada importa, que entonces tu idealismo

en ese instante de dolor recuerde
la carcajada blanca del torrente
ante la negra fauce del abismo.



Aníbal Paradisi(1909 – 1945)






viernes, 13 de enero de 2017

Omar Gutiérrez Peña: prófugo de la poesía y de la vida

A Omar Gutiérrez lo conocí en el Taller de Poesía de Villa de Cura que coordinaba el poeta Efrén Barazarte en la Escuela de Música Ángel Briceño, eso fue en 1990; un año después a todos nos sorprendió su muerte, tan llena de incógnitas e impotencia. Era un "infante terrible" de la poesía, con verbo crítico y punzante. Sin embargo, un buen amigo. Algunas veces lo vi con Fernando Olivo, presentando una obra de títeres en la urbanización El Toquito de Villa de Cura y una vez le dijo a un compañero de taller "más poeta serás tú". He aquí parte de su corta biografía y tres de su poemas. Finalmente, un texto de Ingrid Chicote, publicado en la página Raíces del diario La Antena (1996), precisamente dedicada al poeta ausente. Omar fue un poeta, indiscutiblemente. Lástima que se marchó tan pronto con su "maleta de prófugo"...


Argenis Díaz/ 2017

Omar Francisco Gutiérrez Peña. Nacido en Villa de Cura (Aragua, Venezuela), 1968. Fallecido en Puerto Ayacucho (Amazonas), 1991. Poeta, titiritero. Cursó estudios de bachillerato en el Liceo Alberto Smith de Villa de Cura. Ingresó a la Facultad de Derecho de la Universidad Central de Venezuela, donde formó parte del Grupo de Títeres Cantalicio. Fue sorprendido por la muerte cuando realizaba una gira con el grupo Cantalicio en diciembre de 1991; para el momento cursaba el cuarto año de Derecho.

Como poeta participó en lecturas y recitales. Formó parte del Taller de Poesía de la Casa de la Cultura de Maracay bajo la coordinación de Harry Almela (1985); del Taller Literario de Villa de Cura bajo la coordinación de Efrén Barazarte y de Igor Barreto (1990-1991) y en el Taller de Creación Literaria del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg), 1990. Fue colaborador de la revista y editorial La Espada Rota y cofundador de Hipocampo, revista literaria de Villa de Cura, 1991.

Sus poemas aparecen en las antologías: Lapidario (1992); Hojas de Otra Comarca. Casa de la Cultura de Maracay/ Taller de poesía, editado por la Secretaría de Cultura del estado Aragua, 1986; I Concurso Literario Estudiantil de la Facultad de Humanidades y Educación de la UCV/ Poesía, 1991. Su nombre aparece en el Diccionario abreviado de escritores venezolanos (1900-2003)/ Quienes escriben en Venezuela, publicado por el Conac, Caracas, 2004. 
La Fundación Editorial El Perro y la Rana. Imprenta regional, ediciones de Aragua publicó textos suyos en la breve antología El hondo país de los ausentes/ Selección de poesía Aragüeña (2007), N° 1 de la colección La Otra Claridad, donde comparte espacio con Agustina Ramos, Aly Pérez, Augusto Padrón, Elí Galindo,Féliz Guzmán, Manuel Peñaloza, Miguel Ramón Utrera y Zoraida García. 

Publicaciones: 
De pájaros, astronautas y prófugos. Ediciones La Espada Rota (1992). 
Argonauta ebrio (1997).


Poemas de Omar Gutiérrez Peña


Cuadro de familia

Pálido es el que habla en primera persona
de mi casa
y si aún vive en la misma dirección
con su techo agujereado de pelotas.
Hace un trimestre huí
de un carro de velocidad histérica
y la policía sospecha consuetudinariamente
de mi bolso.
Llega la época en que se agotan
los cosméticos básicos
y no sé si mis ascendentes
podrán hablar de mis tallas
y de la marca de helado que prefería.
Sin embargo retomo 
mi cama y la habitación
a tres cuadras de la escuela
que no me añora.
Hay una llamada perfumada
en el teléfono de la residencia
y es que mi casa ha viajado acá
con su árbol de mango
al ser vendida,
nada tengo que contar ahora de ella.


POEMA DOS

Guardo guijarros de catedrales
en mis bolsillos
para ablandar
los panes que como
mientras salgo
con pañuelo y risa
a despedir a los que en lomo de viento
huyen
de los tantos compromisos
adquiridos en cómodas cuotas
quizás los alcance en la esquina

con maleta de prófugo.


Argonauta ebrio

Fumando el fuego añejo
nadie dio paz a sus licencias
y con los brazos desahuciados
la resaca lo llevó a puerto.
Las escaleras no le nacieron en su ruta
los pájaros del estiércol
no le asustaron en tierra.
Tendría por féretro un bombillo clausurado,
un reloj de pulsera 
donde las horas prescriben a tiempo.
Ató su propiedad a una soga
arrendando el viaje
a los meses obsesos de vacaciones,
el único territorio habido
parecía de leyes y presidencias.


Foto: tomada del facebook de Ivoni Marvelia Peña.


Omar Gutiérrez Peña, poeta.



Lo valiosos nunca muere

Ingrid Chicote


"Aquel que sí necesitó en un momento, aquel que hubiese podido salvar su pequeño cuerpo de poeta bajo el agua jamás llegó. Fue absurda su muerte (jamás un lugar común fue tan certero) como inmensos son la rabia y el dolor que nos arropa"
Miguel Ángel de Lima

Esta es la semana del Escritor y se celebra con varias actividades que se han venido realizando a nivel nacional. Recordamos a un escritor,a un poeta que se fugó por los huecos de sus zapatos hacia nuevos horizontes llenos de luz, hacia la atmósfera sublime donde la poesía es aire liviano, diluido en el agua helada, a pesar del terror que le tenía. 
Omar Gutiérrez fue arrebatado de la vida cruelmente y él, como miles de venezolanos, se convirtió en un caso cerrado donde los autores de su crimen se encuentran en plena libertad. Como siempre, el dinero y la posición social compran las conciencias y quienes buscaron justicia no la hallaron en este mundo de imperfección legal. 

De todas maneras, Omar Gutiérrez sigue siendo irreverente: el estudiante de derecho que defendía sus ideas quedó inerte ante el país de corruptos. Nos deja su canto libre, su protesta al día por el alimento ausente de la mesa, por los niños de hambre, por la mirada de la miseria, por la injusticia. En otras comarcas está escribiendo de nuevo un país que el quería y que algún otro día podremos leer su obra escrita, que como la de Fred Mercury, es hecha cielo.


La Antena, página Raíces, año 4 N° 159, 29 de noviembre de 1996. 

(Dedicada a Omar Gutiérrez Peña).


De: Raíces, La Antena. 1996











martes, 10 de enero de 2017

Pedro Román: Arquitecto miniaturista

Pedro Román es hijo adoptivo de La Victoria, donde reside desde hace casi 70 años y formó una familia, pero nació en Villa de Cura el 17 de septiembre de 1926. Continuas mudanzas lo llevaron a poblaciones como San Mateo, donde realizó estudios de primaria, luego pasa a La Victoria, donde echó raíces y se fue formando artísticamente, una vez que dejó su oficio de toda la vida: la construcción, donde adelantó gracias a una prodigiosa memoria y una aguda capacidad de observación. Estas cualidades, junto a una constante formación autodidacta, le han ayudado a desarrollar el arte de construir maquetas de edificios, monumentos históricos y otros objetos. Por las características de su trabajo se le puede catalogar como un arquitecto miniaturista. 

En el ámbito familiar, Pedro Román contrajo matrimonio con María Aponte, joven victoriana que se convirtió en su cónyuge y compañera de toda su vida. Aunque dos de sus ocho hijos también fallecieron, seis de ellos ejercen diferentes profesiones, ellos son: Lubio, Ivón, Aracelis, Nelson, Edgard y Pedro Román.

En La Victoria, participó en la ejecución de importantes proyectos urbanísticos, tales como la urbanización Banco Obrero (Inavi), Las Mercedes, donde se desempeñó como maestro de prefabricados; también trabajó en la edificación de dos centros de salud victorianos, entre ellos el Hospital José María Benítez; en la industria Vencerámica; en Tornillos Venezuela; y en la empresa Owen Illinois (Maviplanca), Valencia. En los años 1964 a 1966 trabajó en la planta Siderúrgica del Orinoco (Sidor), estado Bolívar. Es considerado maestro de obras, clase A y “maestro de obras negras”, lo que se refiere a la construcción de hornos para cocer vidrios y reparación de calderas para uso industrial.

Toda esta experiencia laboral, su intuitiva forma de aprender, su desarrollada memoria visual y el interés en la construcción de edificios, lo llevan a querer plasmar en miniatura hermosas estructuras que han despertado su imaginación. Sus manos de artífice han diseñado, desde el año 2000, un conjunto de obras (maquetas) de impresionante belleza artística: el Cuartel Mariano Montilla (2000-2004), la Iglesia Matriz (2007), el Centro de Información Digital (2006-2007), la Casa de la Mujer (2006-2007), la Plaza Ribas (2008), todos de La Victoria; una Casa Colonial (2003-2004), un Velero (2002) y la Iglesia Matriz de Villa de Cura (2004-2006), entre otras.

Para crear su obras, Román no usa cámaras fotográficas, ni planos o dibujos, sólo memoriza y luego traza sobre un plano el objeto e intuitivamente reproduce a escala; inventa sus propias medidas sin utilizar escalímetro, para ello le basta una cinta métrica. Por ejemplo, para reproducir la iglesia de Villa de Cura, fue tres veces a observar detenidamente el edificio por dentro y por fuera. Pero no sólo reprodujo la estructura sino todos los accesorios internos, como el altar, los bancos, el confesionario, etc. Visitó dos veces el cuartel Montilla y el resultado fue una obra en miniatura de indiscutible estilo arquitectónico.

En la construcción de sus maquetas, Pedro Román usa diversos materiales: cartón, plástico, piedra, alambre, cerámica, yeso, aluminio, palillos de madera y pega, entre otros. Todo este material se transforma, en sus manos de arquitecto natural, en elementos estéticos que logran la armonía de la pieza, la cual se convierte en una obra maestra de indiscutible ingenio y belleza. Con estas obras, ha participado en varias exposiciones artísticas, la última de estas realizada en la Casa de Mariño, La Victoria, en el año 2012, donde compartió espacio con reconocidos artistas de la localidad.

Desde su humilde vivienda, ubicada en la Urbanización Bolívar de La Victoria, Pedro Román tiene en proyecto reproducir en miniatura todo el Casco Histórico de la Victoria. Eso lo hará, como el mismo lo dice: “Si Dios me da vida y salud”; recientemente arribó sus 90 años de edad. 

Texto y fotos: Argenis Díaz.

Nota del autor: el texto de esta reseña fue redactado originalmente en junio de 2008 para el Semanario HOY del sur de Aragua; actualizado, enero de 2017.

Pedro Román y su maqueta de la iglesia matriz de Villa de Cura. 2008

Obra en miniatura del Cuartel Montilla. La Victoria. 2008

Pedro Román a sus 82 años. 2008.










lunes, 9 de enero de 2017

Las nuevas metáforas en el discurso científico tras las grietas del Positivismo

*** En este ensayo el doctor y metodólogo Radamés Guzmán García nos sumerge en el cuestionamiento de los paradigmas científicos que nos dejó la Modernidad y muestra cómo podemos abordar el nuevo lenguaje epistemológico con una mente más abierta... dar paso a nuevas metáforas... para entender el conocimiento sistemático de la realidad...


El pensamiento Occidental ha tenido como signo distintivo un gusto exacerbado por las escisiones, las divisiones, las separaciones. Muestra de ello lo ha constituido el ya ampliamente conocido divorcio entre la apariencia y la realidad, la forma y el contenido,  el proceso y el producto.
  
De manera pues que la Grecia antigua nos dejó un legado con el cual hemos convivido hasta los tiempos actuales, por cuanto todavía persisten algunas dicotomías en la racionalidad científica, aun cuando se reviste el discurso de nuevas e inquietantes figuras.

Con el transcurrir de los años y muy particularmente a lo largo del siglo XX, múltiples hallazgos tambalearon los cimientos de esta forma de pensar. Particularmente relevantes en este aspecto fueron las grietas provocadas por los descubrimientos de la física cuántica en la primera mitad del siglo en cuestión. Aunado a esto, los aportes de importantes filósofos y epistemólogos como Kuhn, Feyerabend, Rorty, Foucault, Deleuze, Morin y muchos otros, pusieron a temblar a las teorías epistemológicas heredadas, las cuales experimentaron serios cuestionamientos a su solvencia y credibilidad.

Una nueva racionalidad se impone, nuevas lecturas de la realidad irrumpen en el escenario científico, se corre el telón permitiéndonos percibir zonas oscuras, surgen en la escena imponentes y curiosos personajes: la incertidumbre, el caos, la indefinición, lo irregular representando roles protagónicos que nos permiten acercarnos a “otros mundos en el mundo” y distanciarnos de ese universo mecánico, determinado, preciso e inmutable que la modernidad y el positivismo pretendieron establecer.
  
Hoy por hoy, el siglo XXI nos sorprende con nuevos ropajes, con otros discursos, nuevos personajes. Nos vemos a nosotros mismos en pleno proceso de resignificación de las estructuras sociales y conceptuales que la modernidad nos impuso. Servida en bandeja de plata, aparece la mutación como un manjar exquisito a degustar, mientras las metamorfosis se pasean por los linderos del conocimiento, de nuestra visión de mundo y hasta de la imagen que tenemos sobre nosotros mismos.

La epistemología de la ciencia se nutre de cambios notables, una seductora narratividad nos involucra en una danza de construcciones y reconstrucciones para dar paso a nuevas metáforas que den forma a nuestra experiencia del mundo. De manera pues que si bien la modernidad requirió del aislamiento disciplinario, supuso contextos separados y depurados, no admitió ni permitió la conexión entre la ciencia y la política, la tecnología y las humanidades, el arte y el saber-hacer, la filosofía y el conocimiento pretendidamente “positivo”, todo en aras de una supuesta pureza y definición absoluta, en los tiempos que corren el signo característico es la mixtura, la irregularidad, la ambigüedad y  la transformación.

Les invito pues a dar un recorrido a partir de algunas metáforas ampliamente difundidas que nos permitirán dar cuenta de cómo las figuras-metáforas de la simplicidad se han presentado y utilizado en muy diversos contextos y cómo han ido conformando nuestras creencias respecto del mundo y de nuestras posibilidades de conocerlo.

Comenzaremos nuestra exploración por la “Alegoría de  la Caverna” de Platón, pues allí se establece la disyunción entre el mundo de la apariencia -al que acceden los comunes mortales- y el de la verdadera realidad. A ese otro mundo  que nos trasciende infinitamente sólo acceden unos pocos elegidos: los autodenominados sabios (en aquellos tiempos filósofos, en los nuestros científicos o expertos). Proseguiremos el camino considerando la metáfora fundante de la concepción representativa del conocimiento: la del saber como espejo de la naturaleza (Perspectiva lineal- el ojo de Dios). Para finalizar este recorrido por las metáforas básicas de la simplicidad, consideraremos la figura del mundo-reloj (unificación del tiempo: mecanismo determinista y determinado).

A través de la metáfora de la caverna Platón encadena definitivamente su filosofía a la dicotomía Apariencia/Realidad. En el texto platónico, que no casualmente es el primer tratado político de occidente, los hombres son presentados como esclavos que confunden las sombras con las auténticas realidades. Sólo el sabio (obviamente Platón) tiene acceso al conocimiento verdadero, a la luz. La metáfora pretende mostrar a los hombres que son necios e ignorantes y que lo que ellos creen que es el mundo no es sino mera ilusión, una apariencia fantasmal, una versión degradada de la verdadera realidad. El filósofo, único poseedor de verdadero saber,  tiene que sufrir la incomprensión y el maltrato de sus congéneres habituados como están a su mundo de fantasía. No por ello ha de cejar en su designio de “salvar” a sus congéneres del error y guiarlos hacia el saber iluminador. Al contrario, hará de cada obstáculo un desafío, como su maestro Sócrates que no se amilanó ante la cicuta y que hasta su último suspiro siguió aguijoneando a sus conciudadanos.

A partir de Platón, el objetivo supremo del sabio ha de ser el de sacar al rebaño desde la cueva de la apariencia hacia la luz de la verdadera realidad. Extraordinario y loable proyecto, generoso y sacrificado, salvo un pequeño “detalle”: ¿existe realmente esa caverna? ¿Es real la realidad platónica? ¿Es nuestro mundo sensible mera apariencia?

La gran mayoría de los pensadores posteriores discutieron, criticaron e incluso rechazaron buena parte de las enseñanzas del gran maestro de la Academia, pero todos de un modo u otro aceptaron la gran ruptura entre realidad y apariencia, a partir de la cual  surge el privilegio de la problemática por la verdad como adecuación entre el saber y la realidad. En este tejer y destejer el tiempo se entrecruzan posturas disimiles que intentan sembrar en el difícil terreno de la verdad. Surge así otra metáfora lapidaria: el conocimiento como espejo de la naturaleza, la cual ha sido una de las más grandiosas creaciones del hombre moderno. El mismo ha sido productor y producto de esta perspectiva. El sujeto moderno mira al mundo pero no se ve a sí mismo mirándolo: él es meramente un espejo.
  
Las metáforas ópticas han sido  la forma más habitual en que se presentó la caverna platónica en la Modernidad. Esta nueva versión combinó la división entre la apariencia y la realidad con la separación entre el cuerpo y la mente, y la desvinculación entre el sujeto y el objeto. De este modo a la tradicional problemática de la verdad se le sumó la de la objetividad del conocimiento.

La objetividad ha constituido una de las pretensiones que durante mucho tiempo sostuvo el paradigma positivista. La pureza perceptiva del sujeto y la nitidez del objeto se constituían en dos eslabones fundamentales de la cadena con que se pretendía reproducir la realidad. Desde esta perspectiva el conocimiento no es más que un  representar de la realidad en la mente, con una buena adecuación a la misma, para ser objetivos. El sujeto, de esta manera, se reduce a una cámara fotográfica. Con esta analogía el positivismo  se entronizó radicalmente en el siglo XIX y parte del siglo XX. A partir de esta metáfora y estos dispositivos paradigmáticos se va estructurando una concepción del conocimiento que instituye: La separación radical entre el espacio externo y el interno (Mundo Real- Imagen Mental), la independencia absoluta entre el conocedor y aquello que ha de ser conocido (Objeto Sujeto). A la tradicional problemática de la verdad se le suma la de la objetividad del conocimiento que ha nacido a partir de la metáfora óptica. El sujeto es completamente pasivo (metáfora cartesiana) o a lo sumo activo pero abstracto (metáfora kantiana)

Bajo esta estética del conocimiento el observador es apenas un sujeto virtual, nunca una presencia corporal, afectiva, socializada, interactiva, múltiple. Sólo una “Tabula Rasa” en la que se “imprime” la imagen. Esta geometría del conocimiento elude siempre la agencia, el intercambio, la mediación, del lado del sujeto. Al mismo tiempo, la omnipresente metáfora visual elimina del conocimiento los olores y los sabores, las tonalidades y los ruidos, las texturas y las rugosidades, las temperaturas y los ritmos y en su afán de “claridad y distinción” también arrasa con lo borroso, lo difuso, lo irregular, lo ambiguo del mundo y hasta lo cotidiano.

Ahora bien, si nos internamos más por los intricados parajes de este recorrido,  pudiera suceder que alguno de nosotros tropezáramos con un inmenso reloj. Es la metáfora del mundo-reloj, con la cual se pretendió comparar al universo con un gigantesco mecanismo que obedecía a las leyes newtonianas del movimiento. El conocimiento también fue concebido de forma rígida y mecánica. La epistemología positivista focalizó en los productos ya terminados, es decir, en las teorías ya constituidas dejando en la penumbra el proceso poiético de producción del saber y sólo consideró legítimo aquello que entraba en la grilla del método, caracterizado por la imposición de un estilo estandarizado, mecánico, normalizado (Najmanovich,  2002). En este discurrir de ideas, es importante puntualizar que el paso de la perspectiva moderna al pensamiento complejo conlleva la necesidad de gestar nuevas METÁFORAS, que posibiliten un acercamiento a otros continentes y territorios y la navegación por espacios multidimensionales.

La noción de un “ser” totalmente definido en sí mismo, aislado e independiente, fundamento de la tradición Occidental desde Platón hasta la actualidad, ya no puede sostenerse en pie. La idea misma de un fundamento sólido de la existencia y del saber ha entrado en crisis. Los nuevos escenarios contemporáneos que están emergiendo nos permiten pasar de una concepción estática y aislada del ser (tanto a nivel epistemológico como ontológico) hacia una perspectiva en red: interactiva, dinámica y multidimensional. Se trata de un movimiento capaz de dar cuenta del saber y del mundo en términos de redes poieticas (capaces de producir y crear en y a través de interacciones transformadoras).

Así pues, surge en el discurso científico actual, la metáfora del Rizoma, de  la red, como una de las figuras más fértiles para dar cuenta tanto de nuestra experiencia cognitiva como de la forma en se nos presenta el mundo. En la última década se ha hecho uso, y también abuso de la noción de red. Sin embargo, son pocos los autores que han tratado de elucidarla y explorarla en su potencialidad.

Hacia finales del siglo XX la noción de “red” se convirtió en una de las metáforas más descollantes de la cultura, extendiendo y diversificando su potencia en múltiples campos desde la inmunología hasta la psicología, pasando por la informática, las neurociencias, la antropología, la física, la epistemología, la geografía, la cibernética, la lingüística, la sociología, la economía y la fisiología, entre muchas otras. Entrados ya en el nuevo milenio, tal vez sea el momento adecuado para una reflexión sobre el campo significativo y el valor epistemológico de esta metáfora que caracteriza nuestra era.

Tratando de eludir la desatinada confrontación entre “Modernidad vs. Posmodernidad” Zygmundt Bauman ha planteado que estamos viviendo el tiempo de la Modernidad Líquida (Bauman,  2002). Las formas de vida y conocimiento características de la modernidad se están disolviendo, nuevas figuras van naciendo y, sobre todo, están emergiendo nuevas formas de figuración. Los enfoques complejos caracterizados por pensar en términos de interacciones no lineales nos dan la posibilidad de salir del círculo vicioso y habilitar un pensamiento fluido, capaz de adoptar diversas configuraciones sin llegar a la rigidez del cristal y sin desvanecerse como el humo. El conocimiento, entendido como configuración que surge de la interacción multidimensional, ya no es un producto rígido y externo cristalizado en una teoría, sino una actividad. 

La configuración surge del encuentro de los seres humanos con el mundo al que pertenecen, encuentro múltiple y mediado, en el emergen simultáneamente el sujeto y el mundo en su mutuo hacerse y deshacerse, en un devenir sin término. La forma red, al tener una geometría variable en función de la conexión/desconexión de sus participantes es la más adecuada para pensar la multiplicidad de configuraciones que se producen en y a través de los intercambios. Pensar “en red” implica ante todo la posibilidad de tener en cuenta el alto grado de interconexión de los fenómenos y establecer itinerarios de conocimiento tomando en cuenta las diversas formas de experiencia humana y sus múltiples articulaciones. La red no tiene recorridos ni opciones predefinidas (aunque desde luego pueden definirse y también congelarse). Las redes dinámicas son fluidas, pueden crecer, transformarse y reconfigurarse. Son ensambles autoorganizados que se hacen “al andar”. Atraviesan fronteras, crean nuevos dominios de experiencia, perforan los estratos, proveen múltiples itinerarios, tejiendo una trama vital en continuo devenir.

Experiencia de la red como forma de conectividad.


Las nociones de red, configuración y organización, desde los enfoques dinámicos, vinculan de infinitas formas lo que las dicotomías clásicas habían escindido y petrificado (el objeto, el cuerpo, la estructura) o evaporado (el sujeto, el significado, los vínculos no reglados). La estética de la complejidad es la de las paradojas que conjugan estabilidad y cambio, unidad y diversidad, autonomía y ligadura, individuación y sistema. El pensamiento dinámico no es monista ni dualista, sino interactivo, lo que le permite construir categorías como: “ser en el devenir”, “unidad heterogénea”, “autonomía ligada” o “sujeto entramado”, que se caracterizan por su no-dualismo. En estas categorías los opuestos conviven enredados de múltiples formas y modos en un proceso de configuración activa y temporal. Esta multiplicidad no implica equivalencia, no todo “vale lo mismo”, pero tampoco hay una vara universal que permita establecer una jerarquía de valores apriori. La apertura hacia la diversidad no lleva necesariamente al relativismo vacuo sino que abre las puertas a la afirmación responsable.

Como hemos podido observar a través de los distintos ejemplos y metáforas, la forma del pensamiento no es en absoluto mero formalismo. Instituye un horizonte de lo posible, una manera de asumir compromisos y descartar otros. Elegir una estética no es un acto menor, una preferencia exclusivamente ornamental, implica definir el territorio de existencia posible. Ni más, ni menos.

Finalmente, considero que la búsqueda de una metáfora que condense la compleja relación mente-realidad aun sigue, y que los verdaderos pensadores de nuestro tiempo, lo son por su capacidad de construir sistemas coherentes de conocimiento que pueden ser puestos a discusión, pero que al ser mutuamente contradictorios ponen en tela de juicio nuestro acceso unívoco a una realidad o al menos a su reflejo fiel. (Octubre, 2009)


Dr. Radamés Guzmán García.







Margarito Aristiguieta: una leyenda del Joropo Central

Margarito Aristiguieta. Cantautor, improvisador y joropero. Nacido en Guareguare, estado Miranda, el 26 de octubre de 1925. Fallecido en La Victoria, Aragua, el 11 de septiembre de 2014. Patrimonio Cultural de Venezuela, Patrimonio Viviente de los estados Aragua y Miranda. Fue conocido en el ámbito cultural como "El coplero de Guareguare" y luego fue aclamado como "Leyenda Viviente del Joropo Central". el poeta Pedro Ruiz lo llamó en La Memoria de Aragua "El cantador mayor". 

Vivió sus años de infancia en su localidad natal, donde cursó sus estudios primarios y trabajó la agricultura junto a su padre, para colaborar con la economía de su hogar. Desde niño, mostró un gran interés en el aprendizaje musical, así como una carismática y atrayente personalidad. A los 14 años de edad, se inició formalmente en el canto a través de su primera presentación en público, y se especializó principalmente en el joropo tuyero. 

Posteriormente, se trasladó a la ciudad de Caracas, donde tuvo el privilegio de cursar estudios de música de la mano del maestro Vicente Emilio Sojo. Esta invaluable experiencia fue el toque final que le permitió encaminarse por los derroteros musicales y llegar a convertirse en la referencia que es tanto para el joropo en particular como para la cultura contemporánea de Venezuela en general. Según Pedro Ruiz, Margarito fue el más prolífico compositor venezolano, con más de 1.800 (posiblemente pasaron de 2000) composiciones que enriquecen el folclor nacional. Fue además el primero en dar a conocer esta manifestación propia de la cultura y la idiosincrasia nacional en lugares como Cuba, México, Colombia, Ecuador, Jamaica y España. 

Alexis Aristiguieta, uno de sus hijos, se refiere a la trayectoria de Margarita Aristiguieta:

“Un joropero que en vida obtuvo infinidad de distinciones por su gran talento en cuanto a la composición, canto y demás ámbitos del joropo central, siendo Patrimonio Cultural de Venezuela, Patrimonio Viviente de los estados Aragua y Miranda, además de las más de 30 producciones discográficas que lo hicieron traspasar fronteras internacionales, como fue su Golpe y Revuelta, un proyecto didáctico acogido por el país de Francia para enseñar la cultura venezolana a través del Joropo Central en esas escuelas, compartiendo también experiencia laboral y escenarios con Fulgencio Aquino, Julio Jaramillo, Simón Díaz, Jesús Sevillero y la grabación de múltiples discos con Salvador Rodríguez”.

Margarito Aristiguieta fue un hombre amable, sencillo, padre de cinco hijos: Zulay, Josefina, Eduardo, Wilfredo y Alexis; esposo de Carmen María Almeida Camejo de Aristiguieta; con infinidad de nietos y bisnietos, pasando la cifra de veinticinco. Un hombre jocoso, alegre, feliz, que fue condecorado por todos los gobernantes municipales, regionales y nacionales de la cuarta y quinta república, que llevó su canto y talento a diversos países donde dejó una huella imborrable dejando en alto el nombre de Venezuela. Entre los múltiples reconocimientos que recibió destacan: la Orden Francisco de Miranda, Ezequiel Zamora, Andrés Bello, Samán de Aragua entre muchos otros. 

Por dos años (2015 -2016) consecutivos, la Fundación de joroperos y joroperas del municipio Ribas, presidida por Asunción Villanueva, y la Alcaldía de Ribas, a través de la Fundación de Cultura municipal, le han rendido homenaje y en su honor fue creada la Orden Margarito Aristiguieta, para reconocer la trayectoria de otros cultores y cultoras del joropo central de la región.


Texto: Argenis Díaz.
Fotos: Archivo personal.

Margarito Aristiguieta. 2005.

Margarito Aristiguieta. La Victoria 2006.



Con el poeta Williams Hernández. 2006.

Referencias

Ruiz, Pedro. La Memoria de Aragua. Margarito Aristiguieta: el cantador mayor. Gobernación del estado Aragua. 1992.

http://albaciudad.org/2014/09/fallece-margarito-aristiguieta-el-coplero-de-guareguare/








lunes, 2 de enero de 2017

Argenis Díaz “De espaldas al silencio”

Por Víctor Parra Rivero

Según la Biblia Dios hizo el cielo y la tierra, hizo el sol y con él emergió la vida sobre la tierra, este pensamiento del Génesis rigió a grandes civilizaciones y antiguas teocracias que prevalecían en los más remotos tiempos. Pero en es esa creación, al principio de la vida moraba el silencio en la tierra, en la eterna tiniebla caótica que el creador cósmico trasmutó en orden. El pensador Willians Croker decía que la vida emanaba del verbo, de la palabra, y quizás por ello Argenis se colocó De espaldas al silencio y le ofrenda al lector el numen nutricio de su inspiración.

De espaldas al silencio del poeta Argenis Díaz. Editado por el Taller de Letras Senderos Literarios, Colección Popular número 9. El Consejo Estado Aragua. Julio 1992.

El poeta viene siendo el demiurgo de la creación del poema cuando refiere: 

Prendí imágenes 
coseché metáforas 

Hice de la palabra 
medida de las cosas 
ahora 

son humo 
desaparecen 
para revelar quizás 
lo verdadero del mundo 

presencia muda de otras voces. 

Es el creador de la voz que habla como decía el argentino Borges: “un hombre son todos los hombres, en todos los tiempos y en todas las épocas”. Argenis es un hombre preocupado por el ser y utiliza para justificar un poema la frase de un bolero: “La palidez de una magnolia/ invade los recintos/ claro anochecer/ vestido de fantasmas...”
Pero también se observa en sus textos la preocupación dual que los seres humanos han arrastrado durante el devenir de los tiempos. “Hijo de Dios y la tierra/ Espíritu y sangre/ Andrógino ser/ Hijo del mar/ del viento/ Mortal/ con sueños de inmortalidad”.
Aquí se puede evidenciar macrocosmos y microcosmos. “Nada que no transporte es poesía”, escribió Juan Vicente González. El poeta transporta a través de su escritura cuando escribe un texto amoroso a su esposa.
“Recuerda que nos bañamos en el mismo río/ trazamos el mismo círculo/ bajamos juntos al abismo/ Compartimos el mismo pan/ una misma sed;/ el canto y el frío/ el silencio…”
O este otro que dice: “Solo te queda la palabra amor/ tu cuerpo es viejo/ ya no puede contener/ el vino nuevo/ el deseo añejo”. La evocación forma parte de la carnalidad del poemario. “El Reflejo/ tenue hipotenusa/ de tu viaje/ a través de mi memoria. / Coordenadas de la infancia.” 

Cito a Juan Vicente González y su pensamiento donde afirma que “la Poesía consiste en la espiritualidad de las ideas”. Y Argenis reitera esa intención cuando asume la cotidianidad urbana y amorosa en el siguiente texto: “Sentémonos/ en el banco de esta plaza/ hablemos; de aquellos pies ensangrentados”. Lo místico cobra esencia vital. “La noche amarga/ el camino solitario, el suelo sagrado/ que profanan nuestros pies”. Son textos que se pasean por una tradición mística del Antiguo y Nuevo Testamento y, sobre todo, toca lo referente a la cultura griega con lo escrito a continuación, donde el lar de nacimiento e Ítaca se fusionan. 

He viajado tanto a Ítaca 
como Ulises a Villa de Cura 
siempre viajando en autobús; 
tanta veces, lo confieso 
que me sé el camino

a Helena de memoria.

Se puede concluir con una célebre frase del pintor Kupka cuando en un diario neoyorquino declaró: “El crea la exteriorización de su pensamiento mediante palabras”. Pero Argenis exterioriza ese silencio sumido por la posteridad, relegado al olvido mediante su trabajo orfebre de preocupado cultivador de las Filosofías y las Letras. 

(Texto publicado en El Vigía de Villa de Cura, edición de diciembre del 2000)



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