viernes, 12 de noviembre de 2010

Johnny Hernández Calvo frente a la historia local

Argenis Díaz

Cuando se pretende reconstruir la crónica histórica local, a partir de hechos y testimonios, los detalles son importantes. A veces pasan inadvertidos, hasta que alguien con agudeza investigativa los percibe y los convierte en el hilo que viene a darle forma a la urdimbre que revela el entramado de la historia. Ello permite corregir vacíos de conocimiento que muchas veces fueron llenados con proyecciones racionalizadas de la imaginación. Algunos mitos, equívocos y falacias encontramos en el abordaje de la Historia; con más razón en lo que se ha llamado aquí la “microhistoria”; apropiadamente, como también queda dicho: crónica histórica local.
“No perder de vista los detalles”, nos recomienda el cronista y profesor Johnny Hernández Calvo en este trabajo historiográfico que se convierte desde ahora en referencia obligada para conocer de manera más amplia y profunda la historia de Villa de Cura y los iconos que ha reservado la tradición popular a las nuevas generaciones, sean estos de naturaleza religiosa, cultural o patrimonial.
Del entramado de esa pequeña historia, aunque no por ello menos trascendente, de la Casa grande, hoy conocida por todos como “Casa del Santo” o “Casa de Boves”, surge a nuevas luces el nombre de Manuel de los Ríos, fabricante originario y propietario de la Casa, a finales del siglo XVIII. Destaca también el testamento del mencionado personaje como indiscutible fuente documental. Este legado es revelador de hechos que vienen a profundizar en el panorama histórico que nos involucra, despojándolo de falaces intentos deterministas por convertirlo en paisaje estático de nuestra memoria colectiva.
Un ejemplo de la apreciación anterior lo tenemos en el intento de fijar en un año dado el inicio de la procesión pública de la imagen venerada por el pueblo católico villacurano. El indicio es bastante claro: “el Santo Sepulcro es objeto de veneración pública ya en 1818”. Con este dato, queda evidenciada una tradición religiosa bicentenaria, compartida o no por algunos coterráneos que profesan distintas creencias religiosas. De esta manera, el testamento de Manuel de los Ríos, traído a una lectura más precisa, resulta ser una fuente documental primaria para entender detalles del entramado histórico local hasta ahora imperceptibles para quienes se han ocupado de estos menesteres. Asimismo, es relevante en esta extensa crónica con características de ensayo, estrictamente histórico, la presencia en el paisaje espacio-temporal que abarca la investigación de un grupo de familias asentadas en Villa de Cura con posiciones oligárquicas y de eventual dominación que marcan el curso de los hechos. La figura de Ezequiel Zamora es de obligada referencia en este libro, escrito con la laboriosidad de construir una obra para la posteridad.
Sobre estos y otros temas relacionados trata el libro de Johnny Hernández Calvo Villa de Cura. Pasiones, conflictos y juegos de dominación (1790 – 1863), patrocinado por el Concejo Municipal del municipio Zamora del estado Aragua, Venezuela y publicado con el sello de la Editorial Miranda de Villa de Cura (septiembre, 2010) y prologado por el profesor e historiador Carlos Julio Tavera-Marcano. Desde su patria chica, Hernández Calvo nos narra el fruto de una investigación reflexiva para comprender nuestro pasado y las vertientes que alimentan nuestro presente como pueblo.


Sobre el autor
Johnny Hernández Calvo, historiador, cronista, articulista, locutor y productor radial, es villacurano de nacimiento. Realizó sus estudios de secundaria en el Liceo Alberto Smith de la localidad (1967-1972); licenciado en Educación, egresado de la Universidad de los Andes (1979), con una especialidad en Historia Económica y Social de Venezuela, título obtenido de la Universidad José María Vargas (1994); locutor profesional, certificado por la Universidad Central de Venezuela y profesor de postgrado del Instituto Universitario Tecnológico Experimental La Victoria.
Este reconocido académico ha publicado innumerables artículos y ensayos en la prensa regional y local, tiene en su haber dos trabajos editados por la Alcaldía de Zamora: San Luis. Luis IX rey de Francia. Un cruzado en los anales de la historia villacurana, conferencia publicada en octubre de 1997 y El valle de Tocorón en el intento fundacional de la primera ciudad aragüeña (siglo XVI), 1996, en calidad de Cronista Oficial de la ciudad, cargo que dejaría poco tiempo después. Actualmente produce y conduce el espacio  “Vértice Informativo” por la emisora Élite 96.7 FM de Villa de Cura. En otros ámbitos, fue proponente y redactor de la Ordenanza sobre el Ejercicio del Oficio de Cronista de la Ciudad de Villa de Cura, aprobada por la Cámara Municipal y promulgada en junio de 1996; también formó parte de la comisión redactora del anteproyecto de Ordenanza  que crea la Fundación para el Fomento de la Artes y la Cultura del Municipio Zamora (Fundacuzam) en el 2001. Villa de Cura. Pasiones, conflictos y juegos de dominación (1790-1863) es su más reciente obra de investigación histórica y se constituye en un significativo aporte a los anales de la historia local de la capital del municipio Zamora del estado Aragua, Venezuela. (11/11/2010). 

jueves, 11 de noviembre de 2010

Emergencia Cultural en Villa de Cura

Argenis Díaz

Quiero celebrar, en primer lugar, el hecho de que un medio de comunicación de reconocido impacto en el colectivo aragüeño se haya hecho eco de una denuncia que proviene de un sector tan golpeado y marginado como lo es el colectivo cultural del municipio Zamora, y no sólo de Villa de Cura.
El licenciado José Meléndez, a quien conozco y respeto, se convierte en vocero de los cultores del municipio Zamora para poner en el tapete de la opinión pública una situación que el cultor zamorano (sin distingo de color político o condición social) viene sufriendo desde hace unas décadas: “la mirada indolente de las autoridades”, la desidia oficial, la falta de inversión social en materia cultural, la ausencia de políticas culturales, la negación a crear instrumentos jurídicos (ordenanzas) que amarren el compromiso del Gobierno Municipal con el colectivo cultural zamorano y para colmo de males el afán destructivo de quienes no se identifican con el patrimonio (acervo) cultural local.
Cierto, “huérfana e indefensa” continúa la Atenas de Aragua, como lo dijo una vez Vinicio Jaén Landa y lo secundó años después Ana Belén Aular, como lo puede asegurar José Manuel Morgado; como la pintó Carlos José Martínez, antes de dejar su pincel recostado al cerro El Vigía. Antes de todos ellos lo dijo el poeta Aníbal Paradisi, como se intuye en un verso del poeta Pablo Cabrera.
La “decadencia” se evidencia en la condición ruinosa en que se encuentra la Casa de la Cultura Rafael Bolívar Coronado, llamado por el profesor Henry Hernández “la Casa de Frankestein”. ¿Dónde está el prometido “Complejo Cultural” para dar cobijo a todas las manifestaciones culturales de nuestro pueblo? Si no tenemos una casa de la cultura digna, ¿Cómo aspirar a que tengan sede propia el Teatro Estable de Villa de Cura, Los Turpiales de Aragua y otras instituciones culturales? La lista de agrupaciones e instituciones mencionadas por Meléndez es larga, pasando por referentes emblemáticos como Danzas Caribai, la Escuela de Música Ángel Briceño, la Coral Carlos Bonett y los ya nombrados, entre otros de más corta edad y trayectoria, pero igual de importantes para el colectivo cultural zamorano.
Todo eso esta bien, pero algo se quedó en el camino, cosas que hay que decidir. El Fondo Editorial Rafael Bolívar Coronado no funciona desde mediado de la década del 80; tenemos una Ordenanza de Cultura pendiente desde el año 2001 (con propuesta de reforma en el 2009). Falta aclarar lo del epónimo del Museo de la Tradición. Recientemente fue nombrado Juan Bautista Alayón como director del museo. ¿Cuál: El Museo Inocencio Utrera o el Museo Giuseppe Girlando? Eso no se ha decidido. Patrimonio Cultural de Aragua no se ha pronunciado al respecto. El colectivo cultural y la comunidad zamorana siguen esperando decisiones políticas que no podrán ser eludidas para siempre.
Creo que un punto álgido es la aprobación y promulgación de la ordenanza de cultura, sin ella no hay presupuesto ni política cultural en el municipio, mucho menos direccionalidad en el quehacer cultural. La activación de los comités de cultura de los consejos comunales o comunas, los voceros del Consejo Local de Planificación Pública del municipio Zamora. Hay proyectos presentados por agrupaciones que pretender ser rechazados por decisiones distintas al colectivo cultural, de ocultos enemigos de la cultura.
Por todas estas razones comprenso los pronunciamientos del licenciado José Meléndez y añado los aquí planteados. La decisión la tienen los llamados entes del Estado, llámense: Alcaldía del municipio Zamora, Concejo Municipal de Zamora, Consejo Local de Planificación Pública del municipio Zamora, Consejo Municipal de Cultura. La cultura debe ser problema de todos. (23/05/2010).