miércoles, 11 de octubre de 2023

Fernando Olivo Rivas, el titiritero de la alegría

El arte de hacer reír a las personas, enseñar valores, es el centro del titiritero. Además de hacer reír hay un mensaje. Comenzando por el que los espectadores valoren esa disposición sentimental de amor que expresan ellos para los demás.

No es fácil estar sentado o parado detrás de una cortina y tener la seguridad de que el mensaje que ellos quieren dar llegue a las personas.

El profesor Fernando Enrique Olivo Rivas es docente integral, con una especialidad en Ciencias Sociales. Actualmente se desempeña como Coordinador de Cultura en dos instituciones educativas en San Juan de Los Morros y desde 1980 está inmerso en el teatro, poesía, ensayos, cuentacuentos, dramaturgia, en fin, todas las artes literarias. Tiene está virtud adquirida en más de cuarenta años de actuación.

Fernando logra introducirse en los personajes que presenta. Sus títeres son: Sirindingo, que es un hombre tímido, asustadizo, pero no cobarde y Pisingollo, un hombre sabio, inteligente y valiente, muy acertado en sus consejos.

Otros títeres, muy queridos también, son: Peliamarillo, Titiaro, Tarsis "El Malvado", Sonia, entre otros.

Pocos son los titiriteros que hay aquí en Villa de Cura.

Fernando, por allá en los años 1980 y 1990, fundó grupos como "Primero de Mayo", "Tarantín"; "Entre Comillas", "Luz Sombras", todos formados por estudiantes de escuelas, liceos, universidades y comunidad. Bajo la influencia de ese gran titiritero universal que fue Javier Villafañe.

Estar frente al teatril y ver cómo de repente aparece una persona "espeluscado" - despeinado - o regordete, aristocrático o con dientes de oro o sin dientes, de charlatán a dicharachero, hasta llorón, todo es llamar la atención del público y que el personaje tome vida, que se vea como real.

Gracias a la agilidad del titiritero, esa pequeña figura se mueve con cualquier artificio para el espectáculo alegre.

Pero como todo en la vida va y viene, Fernando ha quedado sólo, con sus títeres guardados en su vieja maleta, descolorida y traviesa, cargada de sueños e ilusiones para realizar alguna actuación en una comunidad o institución donde se le llame.

Fernando es un actor de calle, cree en el arte como una forma de transformación social a favor de las comunidades y su viejo lema de titiritero "Un rostro alegre llena de alegría los demás".

Ojalá que las escuelas conozcan este arte y vuelvan a realizarse este tipo de actividades en ellas, ya que los niños y los jóvenes son seres de luz y espontaneidad.

Texto: Carmen Muñoz de González, narradora y poeta.

Fotos: Argenis Díaz y Carmen Muñoz. 

 

Poema

Texto perteneciente al trabajo A la sombra de las penumbras

 

Los zapatos eran un hueco profundo

en aquella noche de misterios

cuando dos hombres comían una guayaba

bajo la luz de una linterna

 

De repente la lluvia humedeció los libros

abombó los cuadernos

detuvo el segundero

conjunciones

propiedades

diseños de fábrica

charcos en las aceras

 

Revoloteaban los murmullos

para acurrucarse contra el frío

en la umbría de una casa abandonada.


                        Fernando Olivo Rivas/ 2023

 

Fernando Olivo: poeta y titiritero.

Fernando Olivo, leyendo poesía.

 

 

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