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miércoles, 29 de abril de 2020

Rolando Quero se hizo pintor

A modo de presentación

Yo conocí a Rolando Quero cuando no era pintor. Éramos unos niños, con alto interés de estarnos bajo las sombras de los samanes, que poblaban y aun pueblan el espacio de una placita vecina a nuestras casas: la placita de la Virgen de Lourdes. Llegábamos allí siguiendo el camino que los bachacos nos habían enseñado. Decíamos en secreto nuestras pequeñas oraciones y jugábamos a ser grandes desde los diminutos platos de una vajilla de porcelana, donde reposaba el sueño de una ensalada con un trocito de carne.

Y digo que ciertamente Rolando no era pintor, pero los colores de este encarnado trópico ya habían hecho nido en esa mirada, en el ojo que posee todo el que aspire a ser un creador en el mundo de las artes plásticas. Indiscutiblemente Rolando era de esta estirpe.

Muy pronto supimos que él tenía una efervescencia de colores en el pecho. Tendría unos trece años cuando elaboró unas réplicas, tan perfectas, en óleo, y demás, en un formato significativo que pasaba del metro, que todos lo vimos como lo que Rolando ya era: un pintor. Por eso en nuestra cuadra él tuvo modelos que posaron para su obra, mi hermana fue una. En el cuadro quedó transformada para siempre en una bailarina.


No dudó y tempranamente abandonó el país para hurgar en el insondable mundo de la creación. Incorporó entonces a España en su interior donde habitan olivares, arenas, soles. Crecieron adentro otros mares con lunas y las formas misteriosas de los sentimientos junto a los samanes de la placita, los milagros de la virgen, los signos del fuego, las señales del verano en los apamates en flor. La sempiterna cercanía de nuestros muertos. La compañía de El Ángel de la Guarda invocada por todas nuestras madres.


Los primeros cuadros de Rolando fueron figurativos. En el viaje, en el tráfico se fueron trocando en formas interiores, en manchas, re-creaciones de los recuerdos, o como dice de la obra de Rolando el acreditado conocedor y crítico de artes plásticas, Gabino Matos: formas y planos seccionados en un inacabado ritmo circular, a modo de circunferencias y espirales fragmentadas, revelan un halo misterioso de significados recónditos e imposibles. Pinturas que sugieren lo infinito, lo interior, lo misterioso; una suerte de pretensión de ir más allá del dato fácil que proporcionan los sentidos.

Cuando me inclino ante el mundo que contiene un cuadro de Quero, doy con una poética donde los colores, unas veces acentúan el vértigo de la desolación. Otras, el signo se compacta en sustancias oscuras que pertenecen a otro contexto y que el afán y los trajines de la búsqueda, hacen que habite el espacio de la tela para crear otra relación marcada por el relieve de la huella, el bulto del signo, tal vez de una nube en el ocaso de una tarde en Villa de Cura o en Túnez. En palabras de Gabino: una declarada oposición a la lisura y materiales pictóricos convencionales.


Decir Rolando Quero, es decir del empeño por descifrar la urdimbre de colores, ese insistir en otras formas. Así el ojo sobre la tela vuelve hacia el pájaro, la orilla, el ala de soñar, el íntimo rumor del rojo, el aguijón oscuro de una reja. Pinturas, obras donde los trazos crean un espacio de libertad, encerrado en el infinito círculo de lo universal


Rosa Hernández Pasquier, poeta y editora. 






Obras de Rolando Quero.
Rolando Quero, artista plástico.

Rosana Hernández Pasquier, poeta y editora.

lunes, 14 de enero de 2019

Carlos José Martínez: Cejota entre lienzos

Este artista plástico y tallista, Carlos José Martínez, conocido como Cejota, nació en Villa de Cura, estado Aragua, el 14 de enero de 1953. Estudió cinco semestres en educación y realizó distintos cursos de Cultura Popular. Estuvo residenciado en Caracas y Choroní. Su mayor trabajo y talento lo desarrolló allí en el propio centro de su inspiración, en el taller que estableció en medio de su pueblo: Villa de Cura. Fue asiduo colaborador de la revista Expresión de Villa de Cura.

Participó en numerosas exposiciones colectivas e individuales desde 1973. 

Exposiciones individuales en las que participó en las décadas del 70 y 80: Instituto Pedagógico de Maracay, 1974; Biblioteca Pública Ezequiel Zamora, 1975; Escuela de Historia UCV, 1978, 1981; Galería La Cayapa, Caracas, 1983; Centro Hispano-Venezolano de Villa de Cura, 1987; y en diferentes galerías de Caracas, 1987 a 1991.

Exposición XII En encuentro, 1991 (Datos del Catálogo XII En encuentro, del 19 al 26 de mayo de 1991. Exposición con motivo del II Reencuentro de Villacuranos donde participó junto a otros pintores: Pedro Lapenta, Benjamín Miró, José Augusto Paradisi, Elías Álvarez, Lópe J. Esaá Martínez, Emiliana Gutiérrez de Nadal, Jesús Ugas Nicorsin, Aly Pérez, Orlando Pulido, Rosilda Rondón Hernández y César David Rodríguez).


Premios

Obtuvo diferentes premios, realizando talleres y cursos nacionales e internacionales. Entre otros: Premio Municipal Salón Feliciano Carvallo, Güigüe Carabobo, 1981; Pintura Popular Salón de Arte de Turmero, 1982; Premio Pintor Aragüeño II Bienal de Artes Visuales Cagua, Aragua 1986; Galería Arte Nacional Salón de Arte Popular Casa Guipuzcoana, 1986; Premio Nacional Fundarte, Caracas 1987.

Reconocimientos

1994. Por su valiosa participación en “Expo Zamora 94”. Con motivo de los 272 Aniversarios de Villa de Cura.

1994. Por su participación en la V Bienal Internacional “Salvador Valero de Arte Popular” Trujillo (Museo de Arte Popular Salvador Valero).

1995. Por su destaca participación como Jurado en el XVI Festival Distrital Folklórico Infantil “Canta Claro”. Villa de Cura.

1995. Participación con la obra: Bolívar mirando las Américas (1982) escogida por el Museo Espacios Unión para su exhibición “Héroes, Mitos y estereotipos”. Caracas – Distrito Federal.

2008. Portador del Patrimonio Cultural Inmaterial del estado Aragua en la categoría Imaginario Popular. Caracas 20 de Octubre de 2008.

En el año 2009 Misión Cultura Corazón Adentro, a través de la Universidad Experimental Nacional Simón Rodríguez, realizó un trabajo audiovisual sobre la obra de Cejota, a cargo de los activadores José Meléndez, Solángel Garrido y Jimmy Barrios; narración de Angélica Llovera.

De su trabajo como artista expresó: “Pertenezco a una generación que se ha dado cuenta de lo dañino de la pérdida de identidad; estamos luchando contra la penetración, que va desde la música hasta la franela. Estamos preservando unas pocas islitas autóctonas que nos van quedando. Pinto apegado a las tradiciones sin dejar de ser actual”.
Falleció el 7 de noviembre de 2009. 

Texto: Argenis Díaz

http://www.cejota.com.ve/biografia.html



Cejota y sus sueños de colores 

Por: Inocencio Adames (Chencho)

Y entonces se fue quedando en el sueño por toda la eternidad y en la muerte soñó que llegaba a un día azul como su camisa, como las medias de hilo, como la cortina de colores de la ventana que daba  a la parte de atrás de la casa: fresca y grande, como los días que recordaba en la plaza Miranda (entre música de retretas  y risas, entre miradas a las muchachas florecidas), él muy tímido, perfumado con una loción de flores blancas y una sonrisa que le pulía la  nariz.

Se murió, sí señor, sin que se  lo pelearan entre ángeles y los demonios, sin gente haciendo cola para romper el silencio con murmullos, ni rezos rebotando en las paredes. Soñando, se murió soñando y en los sueños de colores visitó a todos sus amigos de antes y después, los de sueños y de farras, los de tristezas y desfiles, los cómplices en amores y los que no decían ni sí ni no; recorrió las nubes blancas, verdes, azules, rosadas, violetas, amarillas y subió más arriba que el sol y las estrellas, donde están sus pinturas, bailando una salsa, con el calor de un vinillo en la sangre y alguna picardía en  los ojos. 

Se murió el artista, el más grande y universal de los pintores villacuranos, cobijado por mil sonrisas, y sintió cantos de huríes, vientos frescos con rumor de canciones turpialeras, que cuando se muere un pintor como él, el mundo se hace de nuevo y el cielo se llena de fiestas donde todos bailan y cantan, ríen y brindan por la vida, saltan y se sienten niños, como las rondas  de  sus  pinturas.

Se dice también que no anochece ya nunca jamás porque la luz es tanta como la de sus cuadros iluminados en todos los hogares de su pueblo, como las cuerdas brillantes de una guitarra, como la música que no termina, como un amor juvenil, como una eternidad en calma, como un potro que se alebresta, como un cantor que es canción  por  siempre.

Morirse en Villa de Cura, mirando el cerro El Vigía o recordándolo como se recuerda la piel de una mujer (sintiéndola perfumada, recorrida, amada), es entrar al paraíso sin pasar por porterías ni permisos, sin la carga de una indulgencia ni el juicio de haber vivido, es vivir ya (y por fin) sin que otros le calculen a uno la muerte ni los años arrepentidos. Se murió en el sueño soñando cosas de colores. 

Se fue caminando entre los peregrinos y la procesión del Santo Sepulcro y los campos se le hicieron más limpios y verdes y las ciudades más cortas y blancas con mares azules dando canciones en su choque de espuma contra la arena y en la muerte soñada de colores le nació el alma. Y, más allá, cuando cabalgaba un purasangre por encima de las nubes, con un poema de JM entre los dientes y una corona de alegrías en la cinta del sombrero, el soñador muerto (ahora eternamente vivo), se volvió un Reverón y hubo poemas recientes en el aire, palabras renovadas para el pintor cotidiano, el de sus cuadros y sus tallas (para el artista de orfebrería fina) que se hizo libre en su último sueño, tan vivo como una mirada deleitada por el asombro.

Había que verlo sonreír y hablar a los atardeceres y a los primeros soles, repartiendo colores y pájaros, como si cada día fuera una creación del mundo. Y todos lo veíamos por las calles de su Villa, regresando con una sonrisa plena, caminando corto, saludando con la mano, lleno de toda la felicidad del mundo.

Carlos José Martínez, Cejota, ya no se moriría nunca jamás, se olía en esos perfumes de colores. Y en el brillo de sus ojos, en esa forma de mirar como si fuera a convertir las palabras en una bandada de pájaros venidos de otros cielos. Desde la noche de candiles amarillos de Las Tablitas se ve más allá de sus calles una extraña claridad móvil de cocuyos. Si se aguza el oído se escuchará distante una dulce música  llena  de  colores…


http://chenchoadamesdesdeelfondodemialma2.blogspot.com/2011/05/cejota-y-sus-suenos-de-colores.html

Carlos José Martínez, Cejota.

Composición con los cuadros de Cejota.

Tríptico de Cejota.


martes, 30 de junio de 2015

Rolando Quero: crea una visión del paisaje

Rolando Quero es artista desde su infancia, nació en Villa de Cura (28 de diciembre, 1954) y su nombre de pila es Inocencio Rafael Quero Delgado, el de Rolando se lo puso su mamá. Forma parte de una familia de ocho hermanos - seis hembras y dos varones -. A los 14 años lo mandan a estudiar bachillerato en San Antonio del Tachira. Antes de eso su mamá le compra su primera caja de colores al óleo; desde entonces queda prendado a las artes visuales y poco a poco comienza su formación artística, abordando el oficio de la pintura de manera autodidacta. Aunque parezca extraño, su primera participación en una exposición colectiva fue en Valle de la Pascua (Guárico), en la Casa de la Cultura de esa localidad, a los 20 años.
Este pintor de reconocida trayectoria estudió hasta segundo año de Derecho en Mérida, pero su amor por las artes plásticas lo llevó a Francia a los 27años, donde se encontró muy a gusto en la Universidad Michel Fontaine, donde estudio cinco años en la Escuela de Artes Plásticas, confirmando su vocación desde la academia. A los 33 años se fue a España. En Barcelona estudio Escultura en la escuela Massana durante cuatro años, lugar donde logró dominar la parte figurativa y el equilibrio del color. También viajo a Tunez o a Marruecos, países que lo dejaron marcado. Con el tiempo perfeccionó sus técnicas en pintura y escultuta; Además, se dedicó a estudiar inglés, francés y catalán, lenguas que domina a la perfección. 

 A pesar su amplia proyección como artista visual cosmopolita, tal vez signada por el desarraigo, Rolando Quero es un ilustre desconocido para muchos villacuranos, a excepción de un grupo de artistas, amigos y familiares que han seguido de cerca sus pasos en el oficio. Ahora regresa a su lar nativo, como quien vuelve a su origen, para presentar al público venezolano, y sobre todo a sus coterráneos, la propuesta de un artista visual consolidado, su yo transfigurado y dispuesto a compartir su indagación en torno al arte como forma de vida y trascendencia de lo cotidiano. Lo considera “un nuevo nacimiento”.

Una de las propuestas más interesantes resaltadas por instituciones artísticas es la muestra Formas y sonidos del paisaje que comprende 52 obras realizadas en 2012, presentada inicialmente en la Galería Rafael Monasterios de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA). El aserrín, la madera y otros materiales reciclables procedentes de Villa de Cura, componen el soporte de esta obra del artista plástico aragüeño, una obra llena de textura y colores primarios.

José Napoleón Oropeza, uno de los profundos conocedores de la obra de Rolando Quero, expresa: “El paisaje en las obras de Quero que admiramos en esta ocasión de la inauguración de RQ Galería de Arte, se transmuta y transfigura para dejar la sensación de giros, remolinos, grumos que disuelven la noción de lo real” y agrega que cada obra constituye un amago o posibilidad de “un nuevo encuentro, de un nuevo nacimiento”.

El especialista Gabino Matos, miembro de la Asociación Internacional de Críticos de Arte y consecuente seguidor de la obra de Quero, ha dicho que el artista tiene una interpretación particular del paisaje que no es representativo, sino una suerte de “lo micro expresado en lo macro”.

Por su parte, Rolando Quero, cree que en el arte no todo está inventado y que “no se llega a la abstracción sin conocer un buen dibujo o la buena composición de un paisaje".

El artista Rolando Quero ha participado hasta ahora en 26 exposiciones individuales y colectivas, entre 1984 y 2013, demostrando así un trabajo consolidado en el ámbito artístico nacional e internacional.

Inaugurada Galería de Arte en Villa de Cura

El domingo 28 de junio de 2015, la ciudad de Villa de Cura, cuna de artistas y poetas como Rafael Bolívar Coronado, Julio Morales Lara, Vinicio Jaén Landa, Ana Belén Aular, Aly Pérez, Elías Álvarez, Carlos José Martínez y muchos más, fue el espacio vital para el nacimiento de una galería de arte que sin duda aumentará el prestigio cultural de este valle lleno de íconos y de símbolos que conforman un imaginario que llegó a ostentar el nombre de “La Atenas de Aragua”.
Fue refrescante asistir a la inauguración formal de RQ Galería de Arte del artista Rolando Quero, en una media mañana nublada que dio paso a un sol radiante. Una grata sorpresa al constatar que ahora los zamoranos tendrán adónde acudir para observar con otra mirada el paisaje aragüeño. Allí mismo, en la icónica calle Jaime Bosch, entre las calles Bolívar y Miranda.
Fue también como entrar a un mundo mágico de colores y formas, entre el rojo y el amarillo, el verde terroso de las imágenes de un paisaje, donde el giro y el movimiento de figuras circulares te ubican en un universo creado por el artista para despertar el inconsciente y llevar al observador a los orígenes de la vida, el caos del principio. La obra de Rolando Quero está llena de la vitalidad del paisaje transmutado en arquetipo y coloca al espectador en el ojo del huracán.
Ojalá este espacio, el de la casa de su nacimiento, sea como dice el artista “una puerta al conocimiento e indagación de los códigos del arte contemporáneo”, un sitio para el encuentro de artistas y poetas, para el debate de ideas en torno al hecho cultural y artístico del terruño y más allá. (30/06/2015).
 
En junio de 2022 Rolando Quero tuvo el privilegio de participar en dos exposiciones individuales simultáneas en dos centros importantes: El Museo Alejandro Otero (MAO)de Caracas y la sala expositiva del Hotel Hesperia de Valencia. En ambas exposiciones contó con la curaduría de Gabino Matos, considerado un notable curador y critico de arte venezolano.
 
Rolando Quero falleció el 27 de septiembre de 2022. (Actualizado).
 

Texto: Argenis Díaz

Rolando Quero, artista visual villacurano. Foto Web.

Obra de Rolando Quero en la RQ Galería. Foto: Argenis Díaz.



Nuevo reconocimiento a la obra de Rolando Quero. 2021.



miércoles, 24 de agosto de 2011

Evelio Giusseppi: pintor de Cagua

Evelio Giusseppi, conocido popularmente como el Pintor de Cagua, nació en La Victoria el 11 de mayo de 1943. Desde muy temprana edad demostró inclinación por la pintura; es considerado un pintor autodidacta, aunque ha realizado estudios de arte en ciudades como Valencia y Caracas, y en varios talleres privados. Es el personaje que más ha dado vida al movimiento cultural y artístico del municipio Sucre del estado Aragua.


En 1975, Giusseppi asumen el reto de fundar, en la Casa de la Cultura de Cagua el taller de arte libre dirigido a niños, niñas, adultos y adultas. Al mismo tiempo que se desempeña como coordinador de cultura del Distrito Sucre; dos años después funda y dirige el Museo de Arte e Historia de Cagua. Igualmente participa en el rescate de la antigua Casa Guipuzcoana, sede del mencionado museo. Asimismo participa en varios grupos y movimientos artísticos como la Asociación de Pintores de Cagua, de la cual fue vicepresidente y la Asociación Venezolana de Artistas Plásticos con sede en Aragua.

En la década de los ochenta se destaca como presidente del primer Salón de Arte de la ciudad de Cagua y funda los talleres de arte de Zuata y Santa Cruz de Aragua, respectivamente. En 1994, la Alcaldía del municipio Sucre le otorga la condecoración Orden Ciudad de Cagua, mención Hijo Adoptivo.

En el año 2014 fue proclamado Primer Patrimonio Artístico viviente del municipio Sucre y en el 2015 se le otorgó el Premio Regional de Artes Plásticas, Maracay, Aragua. El 10 de mayo de 2016, Día Nacional del Artista Plástico, fue inaugurado el 1er Salón de Arte Ciudad de Cagua en la Casa de la Cultura Jorge Rafael Gómez convocado por la Alcaldía Bolivariana de Sucre en homenaje a Evelio Giusseppi. Son solo algunos de los innumerables reconocimientos recibidos a lo largo de su trayectoria como artista visual y docente.

Ha participado en numerosas exposiciones individuales y colectivas, compartiendo espacio con artistas noveles y de reconocida trayectoria, tanto en Venezuela como en Italia, donde su obra es reconocida por críticos y amantes de la pintura. Sus trabajos más recientes revelan su libertad creativa con una propuesta estética en concordancia con su postura ética ante la vida y la sociedad, a la que busca influir y transformar a través del arte, compartiendo una particular cosmovisión donde las figuras flotan en un ambiente de sensualidad.

Evelio Giusseppi es un maestro de la pintura con un gran dominio del color, la composición y un caudal inagotable de actividad creativa; en pocas palabras, un artista cabal.

Texto Argenis Díaz

Foto: Fernando Padrino


Evelio Giusseppi
Evelio Giusseppi en su taller.