sábado, 26 de septiembre de 2020

Maruja Flores: artesana, fotógrafa y promotora cultural

Maruja Flores Alcoba nació en Maracay el 17 de junio de 1945. Artesana, promotora cultural y fotógrafa, fundadora del Centro Cultural Higuaraya Capanaparo (1974) y del Taller de Artesanía en Cuero, que funcionó por autogestión durante once años para desarrollar las actividades de promoción y difusión de expresiones culturales, siendo esa la misión de este reconocido centro cultural. Sus primeros nexos con la cultura se remontan a su estancia en San Fernando de Apure con el grupo denominado El Muro y formó parte del cine club de la Casa de la Cultura de esa ciudad. 

Su actividad artesanal comienza con la elaboración de carteras, faldas y suecos de cuero. Después de once años de labor incursiona también en la fabricación de tapices con la técnica wayuu. En sus piezas artesanales siempre utilizó manifestaciones venezolanas, entre ellas: los  petroglifos, diseños de cerámicas prehispánicas y del folclor venezolano,  la flora y   la fauna autóctona y las arquitecturas patrimoniales del país; para ella siempre fue una manera de proyectar nuestra identidad y dar a conocer las características de la artesanía venezolana.

Durante más de cuatro décadas realizó un extenso y multidisciplinario trabajo de proyección regional, nacional e internacional, ubicándola como uno de los iconos aragüeños imposible de dejar de mencionar. Son muchos los artistas individuales y agrupaciones de todas las aéreas que han podido llegar al trampolín de la fama gracias a su labor de difusión y promoción. Es considerada por la comunidad como una referencia sociocultural que brindó un  gran aporte a la identidad aragüeña. Se destacó como una gran luchadora social. En su haber cuenta con un historial de propuestas sobre las reivindicaciones sociales y la unificación del sector cultural regional, en especial el artesanal.  

Su labor ha sido reconocida por el IPC  quien la acreditó como Patrimonio Cultural Viviente, según Gaceta Oficial Número 38.237.27 de julio 2005. De igual manera fue decretado Patrimonio Cultural el Centro Cultural Higuaraya Capanaparo siendo su fundadora y presidenta. Recibió cantidades de reconocimientos  de instituciones públicas y privadas en el ámbito regional, nacional e internacional.

El VIII Encuentro Nacional de Artesanos y Artesanas por el Año Bicentenario de la Batalla de La Victoria 2014 fue realizado en su homenaje y del artesano del cuero Arnold Marulanda. El 19 de marzo de 2016, fue  Oradora de Honor con motivo del Día de San José y Día del Artesano, invitada por la Dirección de Cultural del  municipio Sucre del estado Aragua.  De igual manera, posee varios documentales que relatan o describen su acción de trabajo cultural, entre ellos el programa Arawak Cultura en Marcha de la Secretaría de Cultura de Aragua que le dedicó la sección “Así Somos” a su trayectoria cultural (2011-2012).

Su producción como artesana está representado en varias instituciones del país y fuera de sus  fronteras: en Alemania, Costa Rica,  Bogotá, Suecia, París y Cuba, donde participó como expositora o facilitadora de talleres. Su trabajo fotográfico se encuentra en exposiciones diversas, como en el Museo de Arte Contemporáneo de Maracay, y en salones como “The Latín Quarter” Berminghan, Inglaterra. En visita a Cuba dejó cinco tapices diseñados con iconos patrimoniales de La Habana que luego fueron decretados patrimonio cultural en el 2007  por el historiador de la ciudad, Eusebio Leal.  

Con su obra de promotora y organizadora de eventos, mantuvo un proyecto multidisciplinario que logró integrar la danza, la música, la poesía, el teatro, lo audiovisual y el arte culinario, reunidos en un mismo escenario. El 16 de mayo de 2017 recibió un Certificado de saberes en el área de Artesanía (tejidos) por parte de la Universidad Bolivariana de Aragua.

Maruja Flores no conoció límites ni fronteras y siempre pregonó un eslogan que le abrió muchas puertas, lenguajes y sentimientos: “La artesanía y la cultura une el alma de los pueblos”. 

Falleció el 26 de septiembre de 2017.  

 

Centro Cultural Higuaraya Capanaparo

El Centro Cultural Higuaraya Capanaparo (CCHC) fue fundado el 17 de julio de 1974 y se instaló en la Mezquita Sur de la Maestranza César Girón de Maracay que fue declarada Monumento Histórico Nacional el 15 de abril de 1994. Ubicada en la avenida 19 de Abril; diseñada por el arquitecto Carlos Raúl Villanueva, inspirada en la Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla (España) e inaugurada el 20 de enero de 1933, por el general Juan Vicente Gómez.

Junto a Maruja Flores estuvieron como miembros fundadores del CCHC: Rubén Serrano, Nelson Escalona y Jesús Torcatt. A lo largo de más de cuatro décadas ha contribuido con la formación de unas trece organizaciones culturales de la región.

Este espacio cultural siempre acogió a cultores y cultoras, coralistas, poetas, cineastas, teatreros, cuentacuentos, titiriteros, artesanos, jugueteros artesanales, bailarines, cantantes de música clásica, boleristas y joroperos, quienes en este mismo centro cultura le dieron el último adiós a Maruja Flores, acompañando a sus hijas Canaima, Higuaraya, y Atamaica; también  estuvieron presentes indígenas de la etnia wayuu a quienes Maruja siempre acobijó y con los que  aprendió a tejer hermosos tapetes.

Respecto al fallecimiento de Maruja Flores Alcoba, William Palencia, presidente del Movimiento Dancístico de Aragua, expresó su dolor por la inesperada partida de esta cultora a quien describió como “una protectora de todo el colectivo cultural. En sus espacios se presentaron tantos hechos importantes del mundo cultural. Es uno de los personajes más emblemáticos del colectivo cultural, con más de 40 años de lucha”.

Aida Soledad, reconocida cantante de bolero profundamente conmovida expresó “Maruja era única, luchadora, solidaria, excelente cultora  y una promotora cultural a quien todos estamos agradecidos. Lamentamos profundamente su muerte, y honraremos su vida, su ejemplo”.

Argenis Díaz, expresó: “Conocí a Maruja Flores y traté con ella mientas trabajaba en la Secretaría de Cultura de Aragua desde el año 2010. Asistí a varios eventos que ella organizaba desde el Centro Cultural Higuaraya Capanaparo y elaboré el guion de su biografía para la sección “Así Somos” del programa Arawak Cultura en Marcha de Secretaría de Cultura difundido por Color TV (ahora Tele Aragua). 

"Pero mi primer contacto con Maruja fue antes (2002), cuando se generó un incendio en un depósito de la sede de Higuaraya en la Maestranza César Girón en Maracay, donde se perdió mucho del material que guardaba Maruja en objetos y tejidos indigenistas que ella había elaborado como artesana. En ese entonces yo era redactor del semanario HOY. Diario del Sur. Maruja fue una mujer muy dinámica,  que no se amilanaba ante las adversidades; era una cultora de tiempo completo y defensora de los cultores aragüeños".

Redacción y edición: J. Argenis Díaz.

Referencias

Efemérides del estado Aragua. Adalberto Pérez Ramírez. 2012.

https://villaliteraria2010.blogspot.com/2017/05/cultores-de-aragua-recibieron.html

https://elaragueno.com.ve/alcalde-pedro-bastidas-se-unio-al-homenaje-a-maruja/

https://albaciudad.org/2017/09/sorpresa-y-pesar-en-el-mundo-cultural-aragueno-maruja-flores

http://ciudadmcy.info.ve/?p=13091

Maruja Flores Alcoba (1945-2017).


Centro Cultural Higuaraya Capanaparo.


martes, 22 de septiembre de 2020

Harry Almela: poeta, ensayista y editor

Harry Altahir Almela Sánchez nació en Caracas el 22 de septiembre de 1953. Poeta, narrador, ensayista y editor. Licenciado en Educación, realizó cursos de posgrado en Literatura Latinoamericana Contemporánea en la Universidad Simón Bolívar, Lengua y Literatura Española en Madrid y Técnicas Editoriales en la Universidad de Barcelona, España.

En 1983 fundó la Coordinación de Literatura de la Secretaría de Cultura del estado Aragua y estuvo al frente de esta desde 1983 a 1991. Ha sido colaborador en diversas publicaciones nacionales y extranjeras. Fue integrante del Taller de Poesía del Centro de Estudios Latinoamericanos “Rómulo Gallegos” (Caracas, 1981-1982). Dictó el Taller Literario de la Casa de la Cultura de Maracay (1983-1987). Coordinó el Taller de Creación Literaria, mención poesía, del Centro de Estudios Latinoamericanos “Rómulo Gallegos” (Caracas, 1992) y se desempeñó como investigador de dicho Centro (1993-1995). En 1991 fundó la editorial La Liebre Libre, activa hasta el año 2003.

Su obra literaria ha sido reconocida con el Premio Bienal de Poesía Francisco Lazo Martí, Premio Bienal de Literatura del Ateneo de El Tigre y diario La Antorcha, Premio 46° Concurso de Cuentos de El Nacional, Premio Bienal de Literatura José Rafael Pocaterra, Bienal Miguel Ramón Utrera y Bienal de Guyana.

Algunas de sus publicaciones son: Poemas (1983), Cantigas (1990), Muro en lo Blanco (1991), Fértil Miseria (1992), Frágil en el alba (1993), Una casa entre los ojos (1994), El terco amor (1998), Como si fuera una espiga (1988), Los trabajos y las noches (1998); Palabra o indigencia (Villa de Cura, Blacamán Editores, 2000); Cuaderno de bitácora, Antología 1983-2000 (Nueva York); Instrucciones para armar el mecano (Caracas, 2006); La patria forajida (Caracas, 2006); Silva a las desventuras en la zona sórdida (Maracay, 2012) y Contrapastoral (Caracas, 2014).

Buena parte de sus poemas y ensayos fueron publicados en el suplemento cultural Contenido del diario El Periodiquito (Maracay) y en la revista digital Letralia.

Falleció en Mariara estado Carabobo el 24 de octubre de 2017.


Texto: Argenis Díaz.

Foto: Facebook de Villa Literaria Zamora

Referencia

Efemérides del Estado Aragua. Adalberto Pérez Ramírez. 2012.

Harry Almela (1953-2017)


jueves, 10 de septiembre de 2020

Güiripa: un remanso de paz entre montañas

Tiene el pueblo de Güiripa

ancestro de rebeldía

historia, leyenda y mito

que expreso con armonía…

Semblanza, pueblo y leyenda. Canción, letra de María A. Jiménez, música del folclor y ritmo de pajarillo (estrofa).

 Un pedacito de cielo que Dios nos regaló, eso decía el Cardenal Rosalio José Castillo Lara

La parroquia  Güiripa está ubicada a ocho kilómetros, al norte de la localidad  de San Casimiro, capital del municipio del mismo nombre, a 760 metros sobre el nivel del mar, a la cual se llega por una empinada carretera que nos permite atravesar un túnel vegetal formado por los corpulentos árboles ubicados a ambos lados de la carretera y un hermoso espectáculo de verdes montañas. Al terminar la inclinada cuesta, comienza una pequeña planicie donde está el pueblo de Güiripa.  

Güiripa llama la atención y gusta al visitante por varios motivos: un excelente clima, bellos paisajes y su gente cordial y acogedora.   Esta localidad cuenta con un aproximado de 3.800 habitantes distribuidos en los caseríos: Agua Fría, Carutico, Guambra,  Roncador, Santa María,  Tierra Negra y el Casco central del pueblo.  

Zona en su mayoría agrícola, donde se encuentran fincas ganaderas, sembradíos de hortalizas y una granja avícola que genera ingresos para la población (ya no está porque acabaron con ella), además de las viejas haciendas cafetaleras. Se cuenta acá con diferentes instituciones y servicios: dos centros de atención al niño “Cielo Abierto”, cuatro “hogares de cuidado diario”, la Escuela Básica Nacional Bolivariana Güiripa, un Centro Bolivariano de Informática y Telemática, un liceo “Unidad Educativa Nacional San Casimiro de Güiripa”, Casa de la Cultura Rosalio Castillo Lara, Biblioteca Pública Godofredo González,  Misión  Ribas, Ambulatorio rural tipo II, Registro Civil, el Santuario de María Auxiliadora, consejos comunales y cooperativas de transporte. Además, se cuenta con algunos locales comerciales que satisfacen algunas de las necesidades básicas de la población.

Desde el punto de vista cultural tenemos organizaciones como: el Quirpa de Oro, el Quirpa Escolar, que contribuyen a resaltar  y promover nuestro folclor. En cuanto a turismo, Güiripa cuenta con atractivos de tipo religioso como el primer Santuario dedicado a María Auxiliadora en Venezuela desde el año 1896. También cuenta con un gran potencial a nivel artístico y artesanal (músicos, cantantes, bailadores, pintores, tallistas en madera, ceramistas, dulceras y queseros, entre otros).

Con una población relativamente joven, las necesidades de esta comunidad son las de otra cualquiera: vivienda digna, salud integral, alimentación balanceada, educación integral, algún espacio para la recreación y un empleo bien remunerado que nos permita vivir de manera digna. Somos un pueblo pequeño y aunque tenemos un gran potencial cultural, religioso y turístico no se han hecho los esfuerzos necesarios para desarrollar e impulsar el crecimiento y el progreso que nos merecemos todos los habitantes de este hermoso pueblo. (18/11/2009).    

Texto: Yamilet García, bibliotecaria.

 

José María Bastiani y la historia de Güiripa

Antes de ser fundada la población de San Casimiro, primero surgió el poblado de Güiripa y luego en sus inmediaciones, en tierras que para el año 1725 aparecen como propiedad del capitán Miguel Francisco Reina nació otro pequeño caserío... 

Estas tierras fueron habitadas por la tribu de los indios Quiriquiris que habitaban en las riberas del rio Tuy, en la región conocida hoy como Valles del Tuy. Eso fue mucho antes de 1585, fecha en que fue fundado San Sebastián por Díaz Alfaro. Tierra aptas para la agricultura y la cría de ganado fueron tomadas por Onofre Carrasquel, un comerciante sevillano, primer dueño oficial de Güiripa al fundar un hato de grandes proporciones y mano de obra esclava. Luego pasó a manos de Francisco Mijares y con el tiempo fueron propiedad de Rosalio Castillo Clavo, progenitor de los Castillo, fundador de muchas haciendas en Güiripa. 

A lo largo de dos siglos estas tierras tuvieron diferentes dueños, entre ellos el esclavo José Gregorio; don Teodoro García, en cuya hacienda existía un trapiche propiedad de don Pedro García y Manuel Castillo, quien trabajó arduamente por la prosperidad del poblado y hasta ideó la apertura de una nueva carretera de acceso al caserío. Después de la fabricación de estas casas fue llegando gente nueva en busca de trabajo o de un terreno para sembrar y cultivar. Así aparecieron los primeros ranchos a la orilla de quebradas y zanjones. Con el tiempo y su transcurrir, las casas se fueron agrupando, se desviaron los caminos y se fueron transformando en angostas calles de pueblo. Llegaron familias que formaría el núcleo de nuevo pueblo, entre ellas: los Chaparro, Santana, Rodríguez, los Quesada, Padilla (José), Quintero Luna, Lucas Monja, los Ochoa, Conde, Blanca, Tapia, Perales, Gallegos, Torrealba, Palma y Oliveros. De acuerdo con Bastiani, se fija la fundación como pueblo en 1831. La población está situada al sur del estado Aragua, en una meseta rodeada de montañas a 760 metros sobre el nivel del mar, un sitio agradable, fresco y acogedor. 

En 1891 llega musiú Bastiani a Güiripa por invitación de Lucas Castillo y llegó a ser administrador y capataz de todas las haciendas de la sucesión Castillo, allí dejó sus bienes y una honorable familia, llegando a ser un hijo más de Güiripa. De esa estirpe es José María Bastiani quien escribe la historia de Güiripa.

Según Bastiani (2006), la población de Güiripa es atravesada por uno de los primero caminos de Venezuela durante la Colonia desde Caracas hasta San Sebastián, vía los llanos. Por mucho tiempo perteneció a San Sebastián de los Reyes, desde que existió en ese pueblo el corregimiento mayor por orden de España, que era sede del Corregidor u oficial de Justicia, el cual tenía el control de todas las jurisdicciones comandadas por San Sebastián, incluyendo a Ocumare del Tuy y otros pueblos del territorio Venezolano.

Después de fundado el pueblo de San Casimiro, por el obispo Martí, y realizada la división política territorial por el presidente Juan Crisóstomo Falcón, ya creado el Estado Aragua, ahora Güiripa pertenece al Municipio San Casimiro y es una sus parroquias no urbana.

El nombre Güiripa es de origen indígena, según Oldman Botello en su libro Toponimia indígena de Aragua (publicado por el Concejo Municipal de Girardot, Oficina del Cronista. 1990) se refiere a una sarta de cuentas hechas de caracol, también llamadas “quiripa” (quirpa sería una derivación del vocablo) y “servía para intercambio comercial, adorno y ofrendas a sus dioses”. Nombra tanto el centro poblado como la quebrada que pasa por el mismo caserío Güiripa. Es de deducir que existió allí alguna tribu de indios Güiripa. El gentilicio es “güiripeño”.

José María Bastiani es un tipógrafo y cronista popular, nació en Güiripa, municipio San Casimiro, estado Aragua, en agosto de 1932. Estudió en el Colegio San Francisco de Sales, en las escuelas gráficas salesianas, en Sarría (Caracas) desde 1944 a 1948, donde se graduó y obtuvo el título de Tipógrafo. Las faenas de trabajo las inició en la Tipografía Caracas, donde prestó sus servicios por dos años. En la década de los 50 trabajó en el Registro Principal y en el Registro Mercantil del Distrito Federal.

En los 60, se trasladó nuevamente a su tierra natal, donde ocupó los cargos de Secretario del Concejo Municipal del Distrito San Casimiro, Comandante de la Policía Municipal y juez auxiliar del Distrito. En los 70, se desempeñó como administrador de la Hacienda El Socorro y luego realizó una serie de labores sociales y culturales dentro de la comunidad de Güiripa, siendo miembro fundador de la Cooperativa de servicios Múltiples (1975-1980); la Asociación de Vecinos por el Desarrollo de Güiripa (ASOGÜIRIPA, 1976-2003), la Asociación sin fines de lucro El Quirpa de Oro (1990) y de la Escuela Nacional de Arpa Don Salvador Rodríguez (1992). Este amigo de Güiripa falleció el 11 de abril de 2018, dejando como legado la hermosa historia del terruño que tanto amó.

Autor del libro “Y la historia de Güiripa… continúa” (2006). En el prólogo de la obra, expresa: "Queda entonces este libro como un homenaje a los que fundaron a Güiripa y como regalo a sus actuales pobladores y a las generaciones venideras".

Según Bastiani, las primeras obras ejecutadas en Güiripa fueron en el año 1896 con la construcción de la primera capilla es honor a María Auxiliadora en Venezuela, construida por don Manuel Castillo y reconstruida en el año 1955 por el primado de Venezuela, monseñor Castillo Hernández y elevada posteriormente a la categoría de basílica. Las fiestas patronales en honor a María Auxiliadora se celebran en el mes de mayo en la población.

Entre los personajes más reconocidos por el pueblo de Güiripa, nombra a Francisco Ochoa, Ramón Hernández, Miguel María Seijas, Rafael Seijas, Vicente Rodríguez, Rosendo Rodríguez, Dionisio Sosa, Guillermo Seijas, Juan Félix Bastiani "Pepe", el padre Modesto, Manuel Álvarez y Rosalio Castillo Lara, entre otros.

En 1953 fue realizado el primer acueducto del pueblo y el alumbrado del pueblo llegó en los años 60, cuando instalaron la primera planta eléctrica, marca "ONAN", después cambiada por una más grande de marca "Caterpilar" que prestó servicio hasta la llegada de la red de Cadafe. De la misma década es la Casa de la Cultura de Güiripa, donde también funciona hoy la Biblioteca Pública Godofredo González. La Plaza Bolívar fue construida durante del gobierno de Pérez Segnini, cuyo busto del Libertador colocado en un pedestal fue donado al pueblo por uno de los más grandes escultores del país, llamado Poleto, con fecha 31 de enero de 1971. Otra plaza de atractivo turístico es la Plaza de Quirpa donada al pueblo por francés Guido Duffuad, a raíz de la creación del Festival "El Quirpa de Oro". 

La leyenda de Quirpa

Por los principales caminos que iban de Caracas hacia el llano en el siglo pasado y siendo el único medio de transporte los burros, bueyes y mulas, era la forma de llevar mercancías a esos pueblos del llano en arreos. Así era la distribución comercial en el país y viceversa. El ganado que salía de la parte oeste del estado Guárico o de Calabozo y Barinas venía por el camino que partía desde el llano vía San Sebastián pasando por Güiripa hacia Caracas. Siendo José Antonio Quirpa comerciante de ganado, obligatoriamente pasaba por este caserío, y en uno de tantos viajes es que supuestamente muere Quirpa.

Los testimonios consultados de los señores Juan José Flores y Cipriano Moreno no coinciden sobre el lugar de procedencia de José Antonio Quirpa, se dice que era de Aragüita de Apurito, Palmarito y Guadualito, lo único cierto es que era de la inmensa tierra llanera. Entre sus cualidades se dice que era un hombre de bienes, de a caballo, buen ganadero de soga en mano y a pie, cantador recio, buen coplero y contrapunteador reconocido, siempre cargaba su cuatro y divertía a la gente en tarantines, pulperías y diversas fiestas populares. Se cuenta que tal vez fue en una de esas fiestas que se formó una escaramuza, quizás por algunas alusiones personales entre los cantadores, que Quirpa apareció muerto y el guitarrero herido. Algunos creen que lo mató un marido celoso por su mujer o que la muerte ocurrió en alguna riña colectiva. No se sabe la fecha exacta, solo que fue a mediados del siglo XIX. Con el tiempo esto dio pie a la creación del Festival Quirpa de Oro en Güiripa, donde han participado cantadores de todas partes del país.

La palabra “Quirpa”, además de designar a un género folclórico de la música llanera, alude al nombre de un personaje que creó su propia leyenda, de rostro desconocido y que es recreado en la imagen o logo del referido festival: la palabra Quirpa en letra cursiva como formada por una soga con la que el personaje arreaba el ganado. Dentro de la primera letra (Q) se dibuja un rostro difuso con un sombrero sobre la cabeza y líneas que se despenden de este para representar las cuerdas del arpa debido al ritmo musical. El diseño pertenece a Yanitza Bastiani.

El Quirpa de Oro

El Quirpa de Oro surge de una conversación entre Laureano Torrealba, José maría Bastiani con el periodista Luis Alberto Contreras, conocido en Aragua como “El Toro”. En 1989 se empezó a concretar la idea para organizar el Festival Nacional de Arpa El Quirpa de Oro, apoyada por el señor Luis D’ Ubaldo que trabajaba el Conac y consiguió una entrevista con el doctor José Antonio Abreu quien aprobó la idea. Luego se nombró una junta directiva encabezada por Laureano Torrealba como presidente, José María Bastiani, vicepresidente;  y vocales: Marina Rodríguez de Torrealba, Laura Torrealba de Almeida y Tomás Elpidio Boullón; consultor jurídico el doctor Fernando Guerrero y se nombró presidente honorario a Simón Díaz. Con el apoyo de diversas autoridades e instituciones públicas y privadas, el 5 de mayo de 1990 se presentó la primera edición del festival folclórico en homenaje a José Antonio Quirpa; que ha llegado a tener connotación nacional. 

De acuerdo con Bastiani, la creación del Festival Quirpa de Oro y su respectivo galardón ha servido para preservar la Quirpa como género folclórico recio del joropo llanero, porque tal vez de no haber nacido este festival, esta manifestación musical hubiera desaparecido,  a sabiendas de que esta melodía recorrió gran parte de Europa en un viaje que hizo el compositor Jesús Sevillano con el conjunto Contrapunto, promocionando nuestro folclor.

Quirpa lo llaman Quirpa,

óyelo bien,

Quirpa es joropo llanero.

que lo tocan en el arpa

con maraca y guitarrero.

 

Quirpa nace en la sabana

donde nacen los cantantes

y como Quirpa lo dijo

lo cantaron los palmares.


Hombre del alto Apure

con alma y conversación

si yo tuviera sus coplas

se las cantaría al bordón.


Apure llora en silencio

mientras el arpa se oía

porque en el llano se supo

que Quirpa se moriría.


Su cuerpo quedó en Güiripa

su voz en el palmar

su pensamiento en la brisa

y su copla en el cantar.


Yo no sé por qué en Güiripa

no quieren a los llaneros

porque mataron a Quirpa 

e hirieron al guitarrero...

 Cuenta Bastiani en su libro que esto sucedió a mediados del siglo XIX. 

En casa una de las celebraciones de dicho festival se ha presentado un fenómeno, a pesar de haberlo realizado en fechas distintas. Al iniciar el evento se presentan tormentas huracanadas, muchas lluvias, pero luego se normaliza todo y continúa el evento. Las personas que vienen a presenciar los actos ya están acostumbradas y esperan hasta el final. Estas tardes lluviosas se extendían como para rendir la conversación y penetrar hasta donde era posible en el corazón de la música del llano, a través de las anécdotas, aventuras y desventuras, en una visión humorística que no desmerita para nada la profundidad y seriedad que quiero darle a este trabajo. 

Finalmente, Bastiani aclara que su interés en "poner por escrito todos estos recuerdos de mi pueblo, es que nuestra juventud conozca su idiosincrasia, los anhelos, costumbres y tradiciones de nuestros antepasados y traten de conservarlos para la posteridad". 

Redacción y edición: Argenis Díaz/ 2020.

Fotos: Yamilet García.

 Referencias

Y la historia de Güiripa continúa. José María Bastiani. Publicaciones de la Gobernación del estado Aragua. Impreso en Editorial Miranda, Villa de Cura. Aragua. 2006.

Güiripa en la Historia. José María Bastiani. Publicaciones de la Gobernación del estado Aragua. Diseño e impresión Editorial Miranda.Villa de Cura. Aragua 2004.

http://sancasimiro2008.blogspot.com/2009/03/la-poblacion-de-guiripa.html

Arco de entrada de Güiripa.


José María Bastiani, autor de "La historia de Güiripa".

Plaza de Quirpa en Güiripa.

Biblioteca Godofredo González y Casa de Cultura.

Entrada de Güiripa.

La historia de Güiripa continúa
José María Bastiani. 2006.

Logo o imagen del Festival Nacional de Arpa el Quirpa de Oro. 1990.


martes, 8 de septiembre de 2020

Jorge Chacón: Paisajista innovador. Grupo Sabaneta

“Yo estoy rodeado por el paisaje: el cielo, las montañas, el sol, los camburales, se meten en mi vida todos los días. Y los amo”. Jorge Chacón.

Jorge Chacón. Pintor paisajista ampliamente reconocido, nació el 5 de septiembre de 1933 en San Cristóbal, estado Táchira. Arribó a Caracas en 1952, donde realizó estudios en el Taller de Arte y cursos libres de dibujo y pintura en el Taller Armando Reverón, de la Escuela de Artes Plásticas Cristóbal Rojas. Desde  mediados de los años 70 se interna en la población rural de Sabaneta, estado Aragua, “la cuna de su imaginario, donde ha convertido los sueños en colores, formas y follajes”, según palabras del poeta y cronista literario  Alberto Hernández. Fue un paisajista innovador y uno de los pocos artistas intuitivos que evolucionaron en su trabajo hasta llegar a la abstracción y formas de experimentación próximas al ensamblaje.

Realizó decenas de exposiciones individuales y colectivas, entre ellas: Sala Mendoza, Caracas (1984); Museo de Arte de Maracay (1987), Galería Municipal de Arte (1990) y Galería Tito Salas, municipalidad de Petare (1992). Colectivas: Arte en Venezuela Hoy, Boston, Nueva York y Washington (1981); Bienal de Maracaibo, estado Zulia (1984), Salón Arturo Michelena, Valencia (1985); Bienal de Guayana, Ciudad Bolívar, estado Bolívar (1988).

Reconocimientos: Primer Premio, Bienal de Artes Visuales, Cagua, estado Aragua (1985); Premio Juan Lovera, Salón Arturo Michelena, Valencia (1987); segundo y tercer premio Salón Nacional de Arte de Aragua, Maracay, entre otros.  

Jorge Chacón falleció en Cagua en 1992.

Colecciones de sus obras se encuentran en la Galería de Arte Nacional y el Banco Central de Venezuela.

Grupo Sabaneta

Un grupo de artistas de la región, como son: José Caldas, Cristóbal Galeano, Pablo Gómez, Julio Jáuregui, Francisco Padrón, José Sucre y José Uzcátegui se reúnen en torno a lo que se conoce como el Grupo Sabaneta. “Artistas cuya pupila se ha impresionado con la luz y el color de nuestro entorno y que la ha dado a la naturaleza una interpretación muy especial. Todos ellos formados bajo las enseñanzas de un artista generoso, que no les mantuvo secretos ni les escatimó esfuerzos. Y quien les  infundió su amor por la naturaleza y por el ejercicio de la pintura. Estamos hablando de Jorge Chacón, para quien la pintura era su razón de vida y su punto de comunicación con las energías del cosmos”. (Idelisa Rincón González, directora del Museo de Arte de Maracay, 1992).

“Un hombre como Jorge Chacón, un creador de tanta fuerza, un ser que compartía sus sueños con tanta generosidad, también supo meterse en la vida de todos aquellos que se acercaron y tuvieron el privilegio de convivir con él, cerca del rumor de su pensamiento, bajo la sombra de sus ramas. Porque Chacón fue un hombre con ojos de árbol, con sus hojas, sus raíces, su voz. El sol bajaba por la savia de su sangre.

“Chacón nos enseñó a interpretar el silencio de las hojas y del agua, las plegarias del viento y del sol. Su pincelada deslumbrante, sus colores, su enseñanza sutil y sin reservas, con el pecho de par en par, como un pequeño dios con las manos en alto, nos permitió observar el mundo desde todas las orillas.

“Él nos decía: Para un artista, la pintura es la razón de su vida. Es un placer que no se puede explicar pero que lo mantiene feliz ante las adversidades”. Hermosa lección de profunda autenticidad creadora. Porque así era Jorge Chacón, tan acompañado y tan solo, greda callada llena de voces, un creador profundo y sin reposo.

“Con este modesto homenaje, nosotros queremos decirle a él, que supo estrechar todas las manos, besar las mejillas recién salidas de la locura, cantar las canciones más generosas, que ahora puede irse tranquilo, pues emergerá sonreído y con la tierra encima, cada vez que cualquiera de nosotros lo recuerde”. Grupo Sabaneta, 1992.

Exposición Pinturas Paisajistas Grupo Sabaneta. Salas de Extensión: Palacio de Gobierno, Gobernación del estado Aragua, septiembre –octubre 1992 y Sala Don Manuel Linero Salazar, La Pequeña Galería, octubre – noviembre 1992, Casa de la Cultura Rafael Bolívar Coronado de Villa de Cura. Museo de Arte de Maracay.

*** *** *** ***

“El artista latinoamericano debe recoger las raíces de su continente. Yo me siento muy cerca de los orígenes de mi país. Por eso me gusta pintar su luz, el follaje, su ritmo. Y, ahora, me gusta pegar semillas, huesos, piedras, totumas, fósiles. Son cosas que me expresan como venezolano y latinoamericano”. Jorge Chacón.

La curadora y crítico de arte Bélgica Rodríguez, al expresar sus impresiones de la obra de Chacón expresó:

“Un universo discursivo se presenta ante los ojos del espectador, combinando en múltiples y variadas posibilidades sus elementos para sustituir una espacio real, el de la naturaleza, por un espacio creador, el de la pintura… El paisaje es para Chacón la naturaleza completa integral. Cada una de sus partes representa una “realidad naciente”, lo cambiante a cada momento”’. No se trata de simplemente de percibir y trasladar a la tela los objetos de la naturaleza: “ella posee y expresa un carácter vital y existe una razón interior en el artista que lo autoriza a imprimir la impresión, la sensación y la percepción que le ha sido transmitida”, pintando con un fuerte carácter expresionista”.

Texto: Argenis Díaz.

Foto: Leonor Basalo

Foto de la obra: Darwin García.

Referencias 

Efemérides del Estado Aragua. Adalberto Pérez Ramírez. 2012.

Jorge Chacón: De la revelación a la reinvención de una naturaleza primordial. Félix Hernández. 2012.

https://issuu.com/darwingarcia/docs/artefacto7/22

Los Colores interiores de Jorge Chacón. Alberto Hernández.

https://letralia.com/ciudad/hernandez/120419.htm

Jorge Chacón (1933-1992)


Jorge Chacón (1933-1992)


Grupo Sabaneta de pintura.

Jorge Chacón. Trapiche en San Mateo.
Oleo / tela. 60 cm x 92 cm. 1976.

martes, 25 de agosto de 2020

“El Quijote” villacurano: ‘independiente, pero no indiferente’

Uno de los periódicos villacuranos de más larga data en la historia local fue El Quijote, que según el poeta José Manuel Morgado, fue fundado por J. L. Sanabria Méndez el 25 de agosto de 1932, y se imprimió en la Tipografía La Esperanza (revista Expresión N° 32. p.10). No obstante, en su libro Pasado y presente de Villa de Cura (1974), Salustiano Yusti Prieto escribe que la edición N° 1  de "El Quijote" lleva como fecha el 23 de agosto de 1932, siendo su editor-director J. L. Sanabria Méndez, solo hay discrepancia en la fecha.

Esta parece ser la primera etapa de este periódico, aunque el mismo Yusti Prieto, agrega en su inventario sobre el periodismo villacurano que antes existió "El Quijote" y que nació en Villa de Cura el año 1929 y el N° 3 lleva fecha de 1° agosto, y como director figura Carlos F. Gross, editado en la "Tipografía La Religión". En sucesivas etapas, en los años 1935 y 1937, sigue figurando Sanabria Méndez como director; en 1945, primera quincena de agosto, El Quijote tiene como director a Rafael Viloria.

Finalmente, en su quinta etapa, El Quijote reaparece en agosto de 1966, Año 1, "el primer número de la quinta época" bajo la dirección y administración de Inocencio Adames Barrios y Germán Cordero Padrón. Editorial Miranda.

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El Quijote. Un periódico independiente, pero no indiferente. 

El "editorial" de El Quijote, publicado en portada, dice:

¿Con Quién Vamos?

 Como el célebre canoero del Arauca, antes de atravesar el “ancho, mudo y solitario río”, contestaremos con la voz clara y firme: con Dios, que es amor, guía y esperanza y con el pueblo, que como escribió tan bellamente Bolívar, “es el que mejor conoce, con luz verdadera, lo que es conveniente y lo que es justo”. Fieles a nuestro lema: “independientes, pero no indiferentes”; iniciamos nuestras labores sin compromisos con ningún grupo político, social o económico y solo aspiramos, aunque en forma muy modesta, servirle a la noble colectividad villacurana. En esta quinta etapa de “El Quijote” están presentes en el recuerdo y el sentimiento las sombras astrales de sus fundadores: José Sanabria Méndez, Aníbal Paradisi y Candelario Matos, cuyas inteligencias invocamos para que nos iluminen y ayuden en las tareas que nos proponemos cumplir. En este, el primer número de la quinta época de “El Quijote” – y conste que no hay quinto malo – presentamos nuestro respetuosos saludo a las Autoridades civiles, militares y eclesiásticas, a la Banca y al comercio villacurano, a la Prensa nacional y muy especial a nuestro colega y conterráneo “El Villacurano” con quien pensamos compartir, que no competir, en las tareas informativas al servicio del pueblo. Salud y adelante.

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J. L. Sanabria Méndez - ꝉ-

Fundador y Director de “El Quijote”, cifra valiosa del periodismo villacurano, padre de familia honesto y cumplidor de sus deberes, impulsor decidido del deporte y de nuestras tradicionales Fiestas Patronales, ciudadano ejemplar que enorgullece el gentilicio villacurano y lega a sus descendientes ejemplo de limpia honestidad y de trabajo. Para referirse a él, escribió, quien fuera su amigo y colaborador, el también desaparecido poeta Dr. Aníbal Paradisi, estas bellas palabras: “su testimonio está en su propia historia, nació de cuna humilde y aquí en su propio pueblo ha querido plantarse como un árbol, porque su historia es esta: una raíz que sale de la tierra y un ramaje que asciende bajo el sol”.

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Peldaño

Nueva Salida

Como hecho de apreciable significado para los intereses culturales de la comunidad aragüeña –dentro del modesto propósito en que él se produce- merece calificarse la reaparición del periódico “El Quijote”. Con esta nueva salida, la quinta en término de cuarenta años, supera, simbólicamente, este vocero el número de las realizadas por el inmortal visionario manchego. Y si este símil es aceptable en lo puramente formal, mayor validez le concedemos cuando en él van comprendidas finalidad e intención, que siempre fueron nobles y provechosas.

De esto último pueden dar fe quienes hayan observado la trayectoria del periódico villacurano en sus etapas anteriores. Sin escapar a ninguna de las conocidas dificultades que han acechado y siguen acechando a este tipo de empresa en el medio provinciano, “El Quijote” hizo siempre honor a su nombre, como abanderado de los mejores ideales de progreso bien entendido. No en balde estuvo asistido desde su iniciación por gente de valía en lo intelectual y en lo personal. Logró subsistir con dignidad, mérito máximo para un órgano de libre orientación; retirarse discreta y oportunamente cuando ello se consideraba necesario; y hacerse visible de nuevo cada vez que su presencia pudo ser útil al conglomerado del cual recibió apoyo y aplauso.

Usando del crédito que tales antecedentes le abonan, “El Quijote” puede ostentar hoy, con orgullo, una línea de servicio pocas veces igualada en el interior venezolano por publicaciones de su clase. Y en los anales periodísticos de Aragua esta quinta salida le da sitio de excepción. Desaparecidos los órganos que contribuyeron eficazmente a enaltecer esa actividad en la región (“El paréntesis”, “El Industrial”, “Brotes”, “La Voz de Aragua, “Juventud” y otros), toca ahora a él, en días de mayores exigencias, mantener al alto los fueros de esta tradición. Dada la conocida veteranía de sus editores no cabe duda de que ello se logrará plenamente. Aragua  está de pláceme por este motivo.

Abiertos están los derroteros para la andanza fecunda que los días presentes reclaman con más ahínco y premura que ayer. No será ella del todo grata. Volverán a salir al paso, como antes, como siempre, malsines y fariseos cuya misión no deja lugar para equivocaciones. A contrarrestar esa nefasta influencia va precisamente la acción del periódico, cuando está rectamente conducida.

Se cuenta que Juan Vicente González, al redactar el material de sus periódicos, lo hacía pensando siempre en sus enemigos, presuntos o ciertos. Y explicaba: “Son ellos quienes me leerán con mayor atención y procurarán censurarme con mayor acritud; si lo escrito va inspirado por la equidad y la justicia, jamás me alcanzará la ola venenosa”. Son enseñanzas para todos los tiempos.

MRU (Miguel Ramón Utrera)

El Quijote, año 1 (p. 3). Quinta Época. Editorial Miranda. Villa de Cura, Aragua. 1966.


El Quijote. Quinta Etapa. 1966.


miércoles, 19 de agosto de 2020

Editorial Miranda: transitando el mundo de las artes gráficas

“La Editorial Miranda es toda una institución en la imprenta aragüeña. Es un taller que nació y creció bajo la dirección de un hombre honesto y trabajador… se trata de Inocencio Adames Barrios”. Así comienza la entrevista realizada por El Vigía al director actual de la Editorial Miranda, Inocencio Adames Aponte “Chencho”, hijo del fundador de la empresa. La publicación tiene fecha de marzo de 1992, en ocasión de los 50 años “de fructífera labor” de dicha editorial.

Reproducimos parte de la entrevista 28 años después, cuando la editorial llega a su “edad mayor” en Villa de Cura, en medio de una crisis que viene afectando el trabajo de toda imprenta en el país, como falta de papel, de insumos y otros recursos…

Con respecto al nacimiento de la Editorial Miranda, Chencho comentó:

“En el año 41, mi padre, Inocencio Adames Barrios y Vinicio Jaén Landa, adquieren una imprenta en Caracas y se traen la maquinaria para Villa de Cura, aquí, ya instaladas arranca la imprenta el 16 de enero de 1942 bajo la dirección de José Sanabria Méndez, en un local que estaba situado en donde está hoy Maracay Entidad de Ahorro y Préstamo, luego fue trasladada en un inmueble frente a don Froilán Aguirre y de ahí al local donde está hoy día. Al año de estar funcionando se retira de la empresa Vinicio Jaén y le vende su parte a mi padre, quien aprendió el oficio bajo la enseñanza de Sanabria Méndez, quien era excelente tipógrafo. En el año 1944, Sanabria Méndez pasa a dirigir la imprenta del Estado, por recomendación de Aníbal Paradisi, y mi padre pasa a dirigir la imprenta”.

Inocencio Adames Barrios se inicia como tipógrafo en el año 1929, antes de fundar la Editorial Miranda, trabajó en la Tipografía La Esperanza de Rafael María Díaz.

Inocencio Adames era un excelente tipógrafo, con una gran experiencia acumulada durante 50 años de trabajo ininterrumpido en ese campo, tan complejo y delicado. Además de excelente tipógrafo, fue un próspero pelotero; el beisbol era su pasión, jugaba en el campo corto a las mil maravillas. Cuando el Ayacucho Star se tituló campeón, Inocencio Adames fue el manager del juego que le dio el título nacional. En el año 1969 fue elegido concejal por el MEP, pero nunca llegó a incorporarse a la Cámara Municipal.

(IAA) “En el año 1960, con 11 años de edad, ingresé a la Escuela Técnica Popular Don Bosco en Caracas, para cursar estudios de Artes Gráficas, naturalmente quería estudiar Tipografía, pero por mi estatura, (no alcanzaba el chibalete) no me permiten estudiar esta especialidad. Yo insistí, y argumenté que tenía experiencia ya que ayudaba a mi padre en el taller, debido a la insistencia me probaron y reconocieron esa experiencia y me dejaron en el curso, ya que me querían enviar a estudiar encuadernación.

“De allí egresé en el año 65 en la Primera Promoción de esa escuela, como Técnico en Artes Gráficas, mención Linotipo. Me hice acreedor de una beca por un año en Alemania donada por “Alianza para el Progreso” la cual no pude disfrutar debido al compromiso de trabajar con mi papá en la editorial, a la cual me incorporo inmediatamente.”

Sabemos que Inocencio Adames “Chencho” es un verdadero maestro de las artes gráficas y la tipografía desde muy joven, como su padre Inocencio Adames Barrios, “eso lo demuestra la gran cantidad de ediciones que ha publicado esa editorial, bajo su dirección” (EV).

(IAA) “Los primeros clientes de la Editorial Miranda, era oriunda de los llanos. La editorial sacaba un periódico de San Juan de los Morros llamado “El Guariqueño”, también sacaba “El Quijote” de Sanabria Méndez y “El Villano” de J. M. Morgado y Viloria. Esta Editorial ha sido escuela formadora de tipógrafos, entre ellos tenemos a Juan Meza, J. M. Morgado, Ezequiel y Cruz Alberto Gutiérrez, Manuel Aparicio, Pablo Lovera, Pedro Flores “Chachaíta”, al ahora arquitecto César Flores Chapellín, el Dr. Julio Villalobos, Luis Nieves, Rogelio Tejada “Majomo”, Félix Carrizalez. Entre los más nuevos están René González, William López, José Bolívar Mejías “Pelusa”, Tulio Rojas, Elías Hernández, Jesús Parra, Andrés Mauro y Eliseo Adames”.

 La Editorial Miranda ha editado importantes obras, entre ellas tenemos: Aquella Aldea del poeta Miguel Ramón Utrera; “Historia de Villa de Cura” del historiador Oldman Botello. En 1968 se publica el folleto “Aragua en el diario de Sir Robert Her Porter”, que por cierto es la única traducción que se conoce del primer representante diplomático inglés en el país entre 1825 y 1842 y traducido por el fallecido historiador y antropólogo Walter Dupouy.

 También la Editorial Miranda ha editado todos los libros del historiador y profesor Oldman Botello, en total 45 libros, ha impreso los libros del poeta Miguel Ramón Utrera, de Salustiano Yusti Prieto, del Dr. Luis Acosta Rodríguez, José Girlando, Dr. Yury Naranjo, Dr. Gonzalo García Bustillos, Diego Nicolás Chirinos, Jorge Paz Navas, Dr. Roberto Lovera De Sola, el poeta J. M. Morgado, Félix Guzmán, Enrique Hidalgo, Alfonzo García Ceballos, Germán Fleitas Núñez, Pedro Mosqueda, Eduardo Venavides, Dr. Freddy Briceño, Ramón Machado, Ana Belén Aular, Dr. Gilberto Guerrero Quintero, que por cierto es el único en el país sobre Posiciones Juradas; Ángel Eduardo Acevedo; ha editado también la bibliografía del historiador Federico Brito Figueroa; Francisco Febres Cordero Briceño, la revista “Colonia China en Venezuela” de Pamela Fong y muchas otras obras.

 Al momento de realizar la entrevista, “Chencho” Adames expresó: “Estamos terminando de imprimir la obra “Ahora si veo clarito” de Pedro Mosqueda; Memoria de Aragua (volumen II) de Pedro Ruiz; La imprenta  y el periodismo en Villa de Cura, de Oldman Botello y “Genio o Dios”, esto nos indica que Editorial Miranda es la imprenta que mayor número de libros ha editado en toda la historia del estado Aragua y la mayoría de ellos en la década de 1981 a 1991, es una referencia muy importante en la historia de la imprenta en Aragua y en particular en Villa de Cura.

Editorial Miranda ha publicado obras de gran interés para la historia local, como son: Pasado y presente de Villa de Cura, de Salustiano Yusti Prieto (1974); Historia de Villa de Cura/ Transito por la vida de un pueblo, de Oldman Botello (2005) y Villa de Cura. Pasiones, conflictos y juegos de dominación (1790-1863) [Incluye testamento del dueño originario de la Casa del Santo Sepulcro y hechos históricos no revelados por la crónica histórica villacurana], del historiador Johnny Hernández Calvo. También se imprimió es esta editorial el quincenario El Vigía de José M. Seijas.

La obra cumbre de la Editorial Miranda es la revista Expresión (1981), la cual edito en nombre de mi padre Inocencio Adames Barrios “Muty”, pilar de las artes gráficas”.

 (EV) En realidad, la revista Expresión es el orgullo de “Chencho” Adames, es una revista con clase, comparada a las mejores del país, es una revista hecha con arte y profesionalismo, con contenido variado e interesante. Expresión es también orgullo de Villa de Cura y Aragua entera.

(IAA) “Muy pronto pondré en funcionamiento un equipo de “Pre-Prensa” que consiste en un equipo de computación en donde, en la misma pantalla se diseña como va a salir la página, esto colocará a Editorial Miranda entre las más tecnificadas del país. Yo me siento orgulloso cuando me visitan algunos colegas y se quedan asombrados al ver nuestro taller, que siendo tan reducido, se encuentren en él todas las áreas de la artes gráficas”.

 (EV) Chencho Adames tiene un proyecto con el cual aportará algo a las artes gráficas, que tantas satisfacciones le ha dado y es un entrenamiento sobre artes gráficas a los alumnos de la Escuela de Niños Cantores, esto ya lo ha tratado con el director, [presbítero] Salvador Rodrigo y muy pronto será una realidad…

 Fuente: El Vigía. Villa de Cura, marzo de 1992.

 

 José Manuel Morgado y sus inicios como tipógrafo

 Según el testimonio del poeta José Manuel Morgado, en un artículo publicado en la revista Expresión de diciembre de 1991, antes de la Editorial Miranda existió una tipografía llamada  “Tipografía La Esperanza”. Cuenta Morgado que él vivía en una “modesta” ubicada en la esquina conocida como “La Esquina del Muelle” de la calle Curita- hoy calle Páez- a la que el escritor y poeta Aníbal Paradisi describió “melancólica y triste como un sueño en derrota”.

Escribe el poeta: “al frente de nuestra vivienda funcionaba un taller tipográfico denominado Tipografía La Esperanza, propiedad de una familia de apellido Adames, cuyo jefe de casa, don Pedro Adames, era un anciano alto, gibado ya por la edad, blanco, de albas barbas que remataba en una fina perilla…” Luego sigue el poeta Morgado:…en aquel taller tipográfico trabajaba –aún adolescente- un tío nuestro que comenzó allí el oficio de gráfico, que luego sería su oficio definitivo para ganarse la vida, y con el cual al correr del tiempo, logró una modesta posición económica. Su condición, pues, de trabajador de “La Esperanza” me dio a mí la oportunidad a mi edad infantil arriba mencionada (9 años), de curiosear en las actividades de la tipografía, lo que yo trataba de compensar recogiendo los “tipos” esparcidos en el suelo y barriendo el local una que otra vez”.

 En la Tipografía La Esperanza se editó el quincenario “El Quijote”, según Yusti Prieto, “teniendo con editor responsable a J. L. Sanabria Méndez. Su N° 1 es de 23 de agosto de 1932”

 “Fallecido don Pedro Adames paso el taller a la propiedad de Jacinta Adames, su hermana, creo que la única para entonces, y a la que yo oía nombrar –y en mi casa me inculcaron también que la llamara así-  “La niña Jacinta”. Una señora ya en la ancianidad, como su hermano… En el taller, no sé si vivo aún don Pedro Adames o en la sucesión de la niña Jacinta, entró como jefe del mismo, J. L. Sanabria Méndez, quien en 1932 –el 25 de agosto, exactamente- fundó el periódico “El Quijote”. Recuerdo que aparte de mi tío Inocencio Adames Barrios trabajaba también en “La Esperanza” el joven Rafael Rivas G. […] fallecida La Niña Jacinta, los sucesores vendieron la tipografía “La Esperanza”.

“Algún tiempo después, Sanabria Méndez, junto con Adames Barrios y Vinicio Jaén Landa, formó una sociedad que adquirió un taller tipográfico al que denominaron “Editorial Miranda”. Creo que fue por el año 1941. Allí se siguió editando “El Quijote” hasta que al ascender a la presidencia de la República el general Isaías Medina Angarita, este designó Gobernador del Estado Aragua al Dr. Aníbal Paradisi, quien a su vez nombró a Sanabria Méndez director de la Imprenta del Estado. Posteriormente Adames Barrios quedó dueño absoluto de la Editorial Miranda.

“Instalada la Editorial Miranda, pues, completada ya mi educación Primaria en la Escuela Arístides Rojas (1942), a las puertas aún de mi adolescencia, entre a trabajar en ella”.

Con los años, el poeta Morgado abrió su propio taller con el nombre de Tipografía J. M. Morgado, donde imprimió siempre su periódico “El Cotejo Mocho”.

 

El oficio de imprimir la tradición

El escritor y poeta Pedro Ruiz, en 1999, escribió un artículo en el diario El Aragüeño titulado: Editorial Miranda: el oficio de imprimir la tradición, donde expresa, en parte:

“A veces, allí en la tradicional esquina de la calle Miranda, convergen escritores de distintas partes del país con sus manuscritos debajo del brazo y la ilusión de verlos como un solo cuerpo de palabras en corto tiempo. Y siempre se produce el milagro, porque Chencho Adames conserva intacta la fe y la creencia en el valor sagrado de la palabra empeñada”.

 Y eso es Editorial Miranda: una historia y una tradición en el campo de las artes gráficas, en Villa de Cura, Aragua y Venezuela.

 Texto Argenis Díaz/ 2020.

Inocencio "Chencho" Adames y Freddy Covis
en la imprenta.


"Chencho" Adames en su imprenta. 2020.

Inocencio Adames Aponte, editor y tipógrafo.


Artículo publicado en El Vigía en 1992.

 

Publicaciones de la Editorial Miranda.

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