Joropo es la idiosincrasia de las y los venezolanos y de
ningún otro país. El Joropo no es identidad colombiana y de ningún otro país,
la identidad musical del respetado país es la cumbia, vallenato, bambuco etc.,
mas no el Joropo, gentilicio y patrimonio de Venezuela y de ningún otro país.
Historia veraz del JOROPO, Gentilicio y Patrimonio de VENEZUELA
y de ningún otro país, por el Mtro. Jesús Querales, cultor venezolano.
Caracas, 19 de enero de 2021.
Jesús Querales, director fundador del grupo Un
Solo Pueblo.
Después de mi primera participación en las conversaciones,
que por las redes sociales se vienen sosteniendo con relación al origen del
Joropo; quisiera reafirmar mi posición, ahora mejor procesada y sin las
pasiones iniciales.
No soy de los que acostumbra a participar mucho en
discusiones; me he sentido más útil dedicándome a cultivar los géneros
musicales que defiendo desde la óptica natural de sus cultores originarios. Este
escrito no pretende provocar discusión alguna, sólo intento fijar posición ante
una situación que entiendo la justifica.
LOS JOROPOS VENEZOLANOS, UNA TRADICIÓN DE MÁS DE DOSCIENTOS
AÑOS.
Voy a mostrar primero mi diseño analítico en torno a la
situación que se está planteando con el joropo llanero venezolano y las
aspiraciones de un sector colombiano de otorgarle génesis y desarrollo en
paralelo o en simultáneo con la parte venezolana, en lo que algunos llaman
"llanos Colombo Venezolanos". Y no es una visión nacionalista:
Guillermo Abadía Morales, lingüista, académico, antropólogo, investigador del
folclore y experto en lenguas indígenas colombianas es un sustento importante
para que yo haga esta afirmación, ya que él no registra el joropo recio entre las
manifestaciones musicales de raigambre colombiana.
Primero voy a dejar por sentado mi posición analítica, luego
expongo lo que considero son los antecedentes empresariales en Colombia y en
Venezuela de este pretendido; y luego, en lo que llamo etnicidad y orígenes,
con algunos aspectos relacionados con la geopolítica, expondré la manera como
fue asimilado progresivamente el joropo en Colombia, pasando inclusive por
encima de las tradiciones musicales que ya se habían desarrollado de modo
autónomo en esa zona por sus pobladores.
POSICIÓN ANALÍTICA.
El asunto medular no es que los colombianos cultiven
específicamente una de nuestras formas y variantes del Joropo venezolano, eso
nos debe llenar de orgullo ya que indica que es una música que aparte de bien
conformada, convoca. El problema está, en la pretensión de que es una
manifestación colombo-venezolana, o sea, que en Colombia pretendan arrogarse la
cuna o génesis del joropo llanero, junto a Venezuela; cuando sabemos que esa
manifestación se cultiva a lo largo y ancho del territorio venezolano, y en
Colombia solo se manifiesta una sola de sus formas. La polémica tiene sentido
porque compromete de alguna manera la ruptura y homogeneidad de una parte
sustancial de la identidad dentro del propio territorio colombiano actual,
fundamentado en una suplantación de la música tradicional y típica de los
llanos colombianos o de La Orinoquía colombiana, para implantar el Joropo
llanero venezolano; a pesar de que muchos de los pobladores más antiguos de ese
territorio, la practican y la conservan con sus formas e instrumentos musicales
tradicionales ancestrales, y muchos de ellos están conscientes de que con el
arpa y el joropo llanero venezolanos, fueron paulatinamente relegados hasta ser
sustituidos en el gusto popular. De estas formas originales del llano
colombiano, se conservan grabaciones discográficas que son el testimonio de la
proveniencia andina de sus manifestaciones.
ANTECEDENTES EN COLOMBIA
Todo comienza como consecuencia de una campaña comercial que
se basó en la promoción de una serie de discos de música llanera venezolana,
publicados por un sello disquero de la ciudad de Bogotá, en asociación con Luis
Ariel Rey: un conocido músico, productor y comerciante llanero colombiano con
el objeto de hacer un negocio multimillonario. Grabó en 1950 “Ay si si” y otros
números, los primeros que llegaron al acetato, con el "Trio Los
Llaneros" que formó con sus hermanos a base de guitarras. Su olfato le
indicó que lo que estaba pasando comercialmente con la música llanera en
Venezuela a raíz del éxito obtenido en la radio en los años 1950, podría ser un
éxito también en Arauca, debido a la influencia de muchos venezolanos
residenciados allá, y porque muchos de los habitantes araucanos recibieron con
agradecimiento y simpatía el refugio recibido del lado venezolano durante
épocas críticas donde se les hizo difícil la vida y en ese trajinar migratorio
forzado, los colombianos se llevaron el Joropo en su corazón de regreso a su
tierra natal.
En 1957 incorporó por primera vez el arpa a sus grabaciones,
pues antes la música llanera por estos lares se ejecutaba en guitarra, tiple,
guitarro, Bandolín y Bandola andina, Requintos, Orquesta. En la estrategia para
comercializar el Joropo en Colombia, contaron con el patrocinio del
narcotráfico que encontró en esta faena una manera "Filantrópica" de
lavar el dinero proveniente de sus negocios con la droga. De esa manera, se
editaron decenas de miles de discos; se organizaron miles de congresos,
conferencias, seminarios, simposios, encuentros, charlas, talleres y se
produjeron centenares de festivales con premios millonarios; solo para su
promoción y divulgación. Todo en nombre de una "Cultura y Música
colombo-venezolana".
Las primeras ediciones disqueras fueron interpretadas por venezolanos
y grabadas en Barquisimeto, en el estudio de Alejandro López, quien fue el
ingeniero que se especializó en grabar a la gran mayoría de cantantes de la
música llanera en Venezuela. Por razones económicas, a los músicos y cantantes
llaneros venezolanos, siempre en el olvido por todos los gobiernos nacionales,
no les quedó más remedio que participar de estos acontecimientos comerciales
organizados en Colombia porque los favorecía económicamente. Fueron siempre los
más populares y aclamados en todos esos festivales y se presentaban de modo
itinerante cada vez que los solicitaban, contratados para cantar en bailes
particulares y en eventos de toda índole, de manera que producían miles de
veces más dinero que trabajando con el mismo esfuerzo en Venezuela, además de
ser reconocidos y queridos por un público más amplio.
EL MODELO VENEZOLANO QUE SE EXPORTA EN EL AÑO 50
Motivado por el desarrollo del movimiento de la música
tradicional venezolana en Caracas, Juan Vicente Torrealba, en los años 30 y 40
del siglo XX, innovó en la configuración de la agrupación tradicional llanera
cuando le quitó las maracas al cantante e inventó el Maraquero como un
instrumentista especializado o específico, con el objeto de que el cantante se
concentrara en el canto y no se distrajera como maraquero. Muere así la figura del
Maraquero cantante en el llano (figura que aún se conserva en el Joropo Central
o Tuyero).
Este nuevo concepto de conjunto llanero de Arpa, Cuatro,
Maracas y Bajo, es venezolano porque fue estructurado por Juan Vicente
Torrealba a finales de los años 40 del siglo pasado.
A esta innovación de Torrealba, se agrega otra de Ángel
Custodio Loyola, al escribir por primera vez letras para un Pajarillo y otros
Joropos recios, que tradicionalmente no la tenían, ya que eran cantados solo
con versos improvisados para contrapuntear en las Parrandas campesinas.
Estas fiestas con sus cantos y bailes, tenían muy mala fama
y eran consideradas de muy mal gusto, por lo que fueron socialmente rechazadas
en muchos lugares hasta mediados del siglo 20, ya que por lo general estas
controversias pendencieras, terminaban en peleas a machete.
Y es que la manera de "suavizar" el canto recio de
los llanos venezolanos por parte de Torrealba, sería del agrado de empresarios
y productores, así como representantes de cadenas hoteleras, interesados en
mostrar un "folclore" musical más "internacional" y que hoy
pudiéramos llamar "light".
Este nuevo concepto musical surgió de una mezcla de
innovaciones creadas a partir de los elementos culturales tradicionales: música,
poesía, lenguaje, costumbres de una región llanera ubicada entre Calabozo y el
Alto Apure; una franja que incluye a poblaciones fronterizas de los estados
Cojedes y Barinas y que fueron insertándose de modo ingenioso en las nuevas producciones
musicales.
Uno de estos elementos novedosos y quizá uno de los más
importantes fue el trabajo que desarrolló Juan Vicente Torrealba para
perfeccionar el arpa rústica y primitiva que era utilizada por los peones y
trabajadores de las haciendas guariqueñas y que él rescató de un depósito de la
hacienda familiar. Esto le permitió desarrollar un Arpa nueva a la que le
aumentó el tamaño y por consiguiente el número de cuerdas; perfeccionó la
"ese" de su estructura y las clavijas, con lo que se logró mantener
mejor la afinación de las cuerdas y corregir una serie de sonidos concomitantes
que eran muy molestos.
Cuando Torrealba se enteró de la invención del Nylon por la
empresa norteamericana Dupond, viajó a los Estados Unidos para reunirse y
trabajar con los ingenieros de esa empresa para el diseño ideal de las cuerdas
de su nuevo prototipo de instrumento, y es así que nace el Arpa Torrealbera en
los talleres de la fábrica "Banco Largo", que rápidamente se hizo muy
popular en Venezuela y que el año 2018 pasado cumpliera 70 años.
Para el año 1957, se venden las dos primeras arpas Banco
Largo a Colombia, adquiridas por residentes del Arauca. Las primeras
grabaciones discográficas que mostraban esta nueva forma de hacer Joropo en el
llano, fueron grabadas por Ángel Custodio Loyola y consiguieron un éxito sin
precedentes en la radio de entonces, y se constituyó luego en un gran
movimiento musical al incorporarse muchos otros cantantes, arpistas y compositores.
Este movimiento generó un impacto tan grande en Venezuela,
que en corto tiempo fue asumido por los habitantes del todos los llanos
venezolanos como propio, y esto trajo como resultado un fenómeno de sustitución
de estilo sin precedentes ya que para entonces los diferentes llanos
venezolanos: Orientales, Centrales y Occidentales, e incluso los colombianos,
tenían diferentes géneros e instrumentos musicales que les eran propios y con
el devenir se apartaron o arrinconaron a muchas de sus ricas y variadas
manifestaciones típicas y originales, dejando solo, a este nuevo Joropo, de
Arpa, Cuatro, Maracas y Bajo; con el monopolio de la identidad musical de todos
los llanos venezolanos, lo cual constituyó una pérdida similar a la que ocurrió
con el petróleo en la economía venezolana, cuando desplazó y casi eliminó al
agro y la ganadería como fuentes de riqueza.
No podemos olvidarnos de que Torrealba también intentó
cambiar el atuendo original de los llaneros, convirtiendo a sus músicos en lo
que el genial Aquiles Nazoa llamó "los llaneros del petróleo".
ETNICIDAD Y ORIGENES DEL JOROPO COLOMBIANO ACTUAL.
Una de las pruebas más fehacientes de que el joropo llanero
en Colombia es de reciente desarrollo, es que allá no tuvieron la tradición
asociada al género: escritores como Alberto Arvelo Torrealba, compositores como
Pedro Emilio Sánchez, ni un cantante como El Carrao de Palmarito, por no
agregar costumbristas como Simón Díaz que rescata y desarrolla en Venezuela un
género asociado a las faenas del llano: la tonada llanera; por nombrar solo
algunos pocos.
Fonéticamente hablando, los llaneros venezolanos hablan
naturalmente de manera "nasal"; y de esa misma manera cantan; sin
embargo los llaneros colombianos, son de origen andino, ya que fue una región
que vivió un proceso de coloniaje tardío y sus gentes provienen de las zonas
andinas; por eso ellos no hablan nasalmente, y al asimilar nuestro Joropo
llanero se han visto obligados a imitar ese sonido nasal de los copleros
venezolanos, ya que esa sonoridad constituye un aspecto idiomático esencial del
joropo llanero venezolano. Sucede algo parecido a lo que es el discurso
idiomático del jazz y algunos modismos de la voz que son componente esencial
del estilo, que los interpretes de ese género en América de habla castellana
han copiado de modo ingenioso.
Es a partir de esa campaña denominada 'La música
Colombo-venezolana", que los habitantes de la Orinoquía colombiana
comienzan a olvidar sus raíces y a reemplazarla por el Joropo llanero
venezolano.
ASPECTOS GEOGRÁFICOS DE LA ZONA EN DONDE SE DESENVUELVE EL
FENÓMENO.
Los llanos del Arauca y Casanare pertenecieron a Venezuela
antes del siglo XIX, y sus habitantes originales fueron en su mayoría indígenas
de varias etnias autóctonas, quienes hablaban muy poco el español y tenían esporádicos
contactos con las poblaciones criollas, como lo fueron en un tiempo las
comunidades de otros estados venezolanos como Amazonas, Bolívar y Delta
Amacuro. Eran entonces unos llanos recónditos con muy poco desarrollo y de
difícil acceso.
Una vez que Venezuela se separó de Colombia (hablo de las
naciones unidas por Bolívar al calor de la lucha por la Independencia) y esa
nación volvió a su nombre originario, adoptando en 1832 el nombre de República
de la Nueva Granada; estas tierras, anteriormente venezolanas, terminan
quedando del lado neogranadino. Se pone
en práctica entonces, por parte del gobierno de Nueva Granada, una campaña para
la repoblación de la región que comienza con la llegada de miles de colonos
provenientes principalmente de las regiones andinas de ese país y llevan
consigo su cultura, con sus tradiciones musicales e instrumentos típicos. Con
ellos se inicia la conformación y decantación de lo que un tiempo después fue
la música original de la Orinoquía, o del llano colombiano, cuando ese país
asume definitivamente en 1863 el nombre de Estados Unidos de Colombia.
Guillermo Abadía Morales, uno de los pioneros y de los más
importantes investigadores de la música colombiana, nacido a principios del
siglo XX y contemporáneo con el investigador venezolano Luis Felipe Ramón y
Rivera, en uno de sus libros, palabras más, palabras menos, expresa: "Es
muy lamentable que el Arpa y el Joropo llanero venezolano hayan entrado a
Colombia, desplazando a la música e instrumentos musicales típicos y tradicionales
de la Orinoquía o de los llanos colombianos". Abadía Morales enumera y
describe estos instrumentos, pero no registró en sus trabajos al Joropo y arpa
de los llanos venezolanos como forma musical colombiana, porque no los
consideraba propios del llano colombiano.
CONCLUSIÓN.
El Joropo en Venezuela es un sentimiento nacional cuyas
formas arcaicas se originaron de las danzas que trajo consigo la cultura
ocupante y las formas híbridas que desarrolló el mestizaje de las poblaciones
establecidas en la zona norte costera (por ser el espacio por donde llegaron
los ocupantes), y luego se desplazó hacia el resto del país, adquiriendo
características propias en cada espacio social, para convertirse junto a la
arepa, como manifestaciones de identidad a nivel nacional en Venezuela.
Para terminar, me gustaría hacer esta simple propuesta, con
la intención de aportar a la discusión sobre música e identidad:
Quisiera convocar la creación de un banco de datos, sobre
todo lo ya conocido con relación a la historia de nuestros Joropos, enriquecido
y actualizarlo permanente. Y que este banco sirva de apoyo para todos los
curiosos, viejos y nuevos, interesados en incursionar de alguna manera en el
tema.
[Jesús Querales, director y fundador de la agrupación Un Solo Pueblo, patrimonio cultural de Venezuela].
Foto: Carlos Querales.
Texto reproducido de la página de Facebook de Javier Pedrá
Morgado.
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Jesús Querales e Ismael Querales.
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