miércoles, 20 de julio de 2016

Priscila Bolívar de Izzo: Legado y ejemplo de una educadora



Priscila Antonia Bolívar de Izzo. Maestra de profesión, nacida en Villa de Cura  el 16 de enero de 1923. Hija de Elvira Antonia Rodríguez de Bolívar, nativa de San Juan de los Morros (Guárico) y de Aníbal Bolívar, oriundo de Valencia (Carabobo). Contrajo matrimonio con Francisco Izzo Maure, de origen italiano. De esta unión nacieron tres hijos: José Francisco, José Aníbal y Thaimi Rafaela Izzo Bolívar.
Estudió la primaria en la Escuela Teresa Carreño de Villa de Cura donde, según su propio testimonio, entró a los seis años de edad, “leía y escribía con tinta y pluma”. Este plantel estaba ubicado en la calle Sucre, quinta Las Palmas, bajo la dirección de “misia” Juana de Méndez. También estudió en la Escuela de Artes y Oficios dirigida por Candelario Matos, corte y costura y bordado a máquina, con la profesora Alicia de Faverola. Se graduó de maestra en la Escuela gran Colombia (Caracas).
Desde el año 1947 comienza a trabajar como maestra en la Escuela Arístides Rojas (fundada en 1926) y permanecerá en esta institución hasta 1978. Recibió su jubilación oficial en julio de 1979. Como maestra de primer grado fue sucesora de “misia” Amparo de Álvarez, una maestra de Calabozo (Guárico). Llegó a atender hasta 70 niños en primer grado.
Quienes tuvieron la fortuna de ser sus alumnos y alumnas dan fe de su vocación de servicio y dedicación a la enseñanza. Maestra buena, de una excelente calidad humana, una vez dijo: “Yo no encuentro gente mala”.
Además de docente, fue una activa gremialista y defensora de los derechos de los educadores. Impulsó la fundación de la seccional  del Distrito Zamora de la Federación Venezolana de Maestros. Junto a  Lourdes de Cáceres, Ligia Montenegro, Cira Esaá y un grupo de maestros y maestras participó en la creación de la Asociación de Maestros Jubilados y Pensionados y su sede en Villa de Cura.
También escribió canciones y versos de sencilla inspiración.
De la maestra Priscila Bolívar de Izzo dijo Oscar Carrasquel: “fue una maestra de agudeza natural que sabía conducir el trabajo escolar. Que era capaz de dar hasta su respiración por no quitar el ojo a sus alumnos; fue la maestra guía que irradiaba bondad y  gozaba de un  ilimitado amor y pasión por las niñas y niños”.
La maestra Ligia Montegro también dijo de esta su colega: “Hablar de Priscila Bolívar de Izzo es abrir las páginas de un libro nutrido de experiencias y sabidurías de la vida”.
Recibió numerosos reconocimientos y condecoraciones por su ejercicio profesional: Condecoración 27 de junio, otorgada por la presidencia de la República; Orden Hilda López Graffe de la Fundación de educadores jubilados y pensionados de Venezuela; Orden Ciudad de Villa de Cura en su primera clase; Orden al Mérito San Luis Rey (2014); Orden Luis Beltrán Prieto Figueroa de la Asociación de jubilados y pensionados del estado Aragua; Medalla de Honor al Mérito en los 60 años de la Escuela Básica Arístides Rojas; Placa de reconocimiento 50° Aniversario (Bodas de Oro) de la Escuela Arístides Rojas y 29 años de servicio magisterial (1976).
Después de una larga y fructífera vida, a los 93 años de edad, Priscila Bolívar de Izzo, falleció en el hospital Dr. Rangel de Villa de Cura el 18 de Julio de 2016. Dejando un legado y un ejemplo a las nuevas generaciones de educadores.

Texto: Argenis Díaz
Foto: tomada del blog desdevilladecura.blogspot.com
 

Priscila Bolívar de Izzo.



lunes, 4 de julio de 2016

Presentado el libro 2do. Encuentro Regional de Poetas Populares 2012


Como parte de la programación del 13° Festival Mundial de Poesía, el pasado jueves 30 de junio (2016), en horas de la mañana, fue presentado en la Casa de la Cultura de Maracay (estado Aragua, Venezuela) el libro 2do. Encuentro Regional de Poetas Populares, edición publicada en homenaje al desaparecido poeta e intelectual cagüense José Helímenas Barrios, en una coproducción entre el Gabinete Regional de Cultuta y la Secretaría Sectorial de Cultura de Aragua.
Jonathan Rojas, responsable de la editorial El Perro y la Rana en Aragua, explicó que este trabajo fue el resultado del encuentro de poetas realizado el 18 de agosto de 2012 en la plaza Sucre de Cagua y que recopiló poemas de los diez escritores aragüeños participantes, además de agregar poemas del homenajeado.
Se trata de una deuda saldada con el colectivo de escritores de Aragua, quienes estaban a la espera de esta publicación. La compilación, corrección, transcripción y edición del texto estuvo a cargo de la Coordinación de Oralidad y Pensamiento Escrito de la Secretaría Sectorial de Cultura/ Instituto de la Cultura de Aragua, en las personas de Yadira Pérez y José Argenis Díaz. Diseño de la portada de Danger Rojas. Mientras que la impresión y distribución del texto estuvo a cargo de la Imprenta y la editorial El Perro y la Rana del estado Aragua.
El libro 2do. Encuentro Popular de Poetas Populares recoge las obras de los poetas Tomás Torres Molina (El poeta nacional), Gonzalo Caldera (El poeta campesino), José Rafael Jiménez, Juan Bautista Villalobos, Pablo Cabrera (El poeta sin fronteras), María José Pérez, José González (El Taralala), César Acosta (El poeta de Magdaleno) y Teresa Samele. La primera edición de este libro fue de 300 ejemplares.
También es oportuno destacar la presencia, entre otras personalidades, de Anny Pereira,coordinadora del Gabinete de Cultura de Aragua, Sinamaica Castro, coordinadora general de la Secretaría Sectorial de Cultura del estado Aragua y Williams Hernández, en cuya gestión se realizó este segundo encuentro de poetas populares en el año 2012.
El evento estuvo amenizado con la presencia del joropo central aragüeño en la voz de Carlos Vera acompañado del arpisto Lino Cardozo, dúo que alternó con la lectura poética realizada por los poetas María José Pérez, César Acosta, Juan Bautista Villalobos y Teresa Samele. Para finalizar fue bautizado con pétalos de rosas y otras flores la edición del libro 2do Encuentro Regional de Poetas Populares.
El homenajeado, José Helimenas Barrios, fue un poeta nacido en Cagua en 1901 y que desde los 20 años se inclinó por la poesía formando parte de la generación de poetas aragüeños de su época. También incursionó en el periodismo de denuncia en los diarios El Heraldo y La Esfera en Caracas; mientras que en Aragua escribió sus noticias en matutinos como El Paréntesis de Maracay y La Voz de Cagua. Fallecido en 1944.


Texto: José Argenis Díaz.
Fotos: Gabinete de Cultura de Aragua

Jonathan Rojas, coordinador de la Imprenta de Aragua.

Yadira Pérez, poeta, encargada de la recopilación.

Público asistente al acto de presentación.





domingo, 5 de junio de 2016

José Manuel Morgado desde su escritura (autobiografía)

Mi nombre de pila es José Manuel Morgado, hijo de Martín Adames Barrios y María Eugenia Morgado Zamora. Nací el 8 de agosto de 1924, día viernes, a las ocho de la mañana; día lluvioso, en el sector “El Pozote” (Puente Hierro), Villa de Cura, estado Aragua. Antes de los dos años, mis padres me llevan a  “Tocorón”, que así se llamaba un potrero grande de mucho pasto y árboles inmensos, parecía mejor un bosque. Mi papá tenía una especie de tarantín (bodeguita pobre) para venderle a los peones que atendían el ganado que tenía allí el general Juan Vicente Gómez. (Hoy en día Tocorón es un caserío poblado con una buena vía que lo comunica con los llanos y el centro del país. Además es asiento de un penal que lleva el mismo nombre del caserío. Ya es casi pueblo). De Tocorón mis padres se mudan al sitio conocido como La Huérfana, con la misma actividad de la cría de ganado, pero sin la categoría en su aspecto de vegetación y arboleda que tenía Tocorón.
Tiempo después regresamos a Villa de Cura, nuestra tierra natal, y ocupamos la casona de la calle Curita (Páez), propiedad de Elisio Adames, mi abuelo, acompañados de la abuela Josefita, mi tía Ana Josefa y su esposo Justo Aguilar, mis tíos Antonio e Inocencio, Carmen y Trina, criadas por la abuela. En esa casona se va buena parte de mi infancia hasta que una crecida del río Curita nos obliga a trasladarnos a una vieja casa y después a una modesta casa de ladrillo al lado de la buena casa de la familia Hernández Pérez. Me crié con mi tía Ana Josefa, aunque siempre iba a la solariega casa de El Pozote, frente a la placita Ayacucho, a pedirle la bendición a mis padres: el “viejo Martín” y  “Mama Ua...” Soy el mayor de seis hermanos, tres hembras y tres varones.
A los nueve años (1933) aprendo lo elemental en una escuela regentada por la señorita Sofía Rodríguez de la Rosa y pasó después a la escuela para varones “Arístides Rojas”, paso a segundo grado, pocos meses después a tercer grado. Allí comienza mi afición por la lectura de novelas, libros de poesía y comienzo a interesarme en la actividad literaria. Ya en quinto grado me comienzan a llamar “el literato de la Arístides Rojas”.
Desde las aulas de la antigua escuela Arístides Rojas, dirigida entonces por el educador Sady Rodríguez, comienzo una incipiente labor periodística y como humorista. Allí colaboro con el periódico “El Villacurano”, el cual vendíamos en las calles de Villa de Cura por una “locha” (12 céntimos y medio de bolívar). Por mi cuenta, edito “El Villano” (1941), con la coletilla: “derivado de Villa por si acaso”, un periódico escrito a máquina donde se destacan esos primeros elementos de humor y sátira que irán marcando mi obra humorística que se revela con la edición de El Cotejo Mocho, después de la caída de Pérez Jiménez (1958). En la publicación de este periódico sin rabo, como lo llamo, colaboran conmigo Pedro Ezequiel González y Víctor Hernández Ramos, ya fallecidos; este periodiquito tamaño octavo lleva a cuestas 48 años de vida tratando de que los villacuranos sonrían en medio de la amargura presente o pasada.
Después de salir de la Primaria, y por no haber liceos en Villa de Cura, me quedo con mi tío Inocencio Adames Barrios, aprendiendo el oficio en la tipografía “Editorial Miranda”, en 1945. Luego me independizo y monto un modestísimo taller de tipografía. Recuerdo que en 1946 una comisión del partido comunista de Venezuela (PCV) habla conmigo y me expresan que quieren que yo ocupe el cargo de secretario de la Junta Electoral de Los Bagres. Yo no era militante comunista, pero desde niño me había identificado con la doctrina de Marx y Lenin. Después de conseguir el consentimiento de mi tío con quien trabajaba, aunque con cierto desgano de éste, acepto el cargo. El presidente de la Junta era un campesino del caserío La Virginia, sector El Carmen, vía San Juan de los Morros; querían que yo fuera el secretario porque consideraban que tenía algo de preparación para el cargo.
Terminado el proceso electoral, resuelvo ver si consigo donde trabajar, ganando algo más de lo que me pagaba mi tío. Necesitaba ayudar a mi madre pobre y mejorar mi situación económica. Así, trabajo un tiempo con Juan Pablo Álvarez, haciendo algunas cosas en una alpargatería de su propiedad, pero no es lo mío. A mediados de 1947, mi tío me propone poner, con capital de él, un pequeño taller tipográfico en Turmero, yo voy como socio industrial. Se monta el tallercito. El 1948 ya estoy instalado en Turmero, al tiempo que derrocan, en noviembre de ese año, el gobierno de Rómulo Gallegos, gran novelista, pero incapaz de hacerle frente a la conjura en su contra. Al poco tiempo, me informa mi tío que J. L. Sanabria Méndez le está buscando comprador al tallercito. Así que lo propongo comprárselo, pero para pagarlo en giros mensuales, y aceptó. A partir de esa fecha comienzo a trabajar por mi cuenta.
En 1953 comienzo a fundar, junto a Elena Oropeza, una nutrida familia integrada además  por mis hijos: Bladimir, el mayor de los varones, Miguel, Oscar, Yadira, Ivanova, Beryeni y Bersi Flor. Para ese tiempo, ya estoy metido en la “candela” socialista y sufro algunos contratiempos en mi trabajo por mi condición de comunista. Con el arribo al poder de Betancourt se arrecia la represión contra el PCV, se sucede la lucha guerrillera en el país y los sucesivos gobiernos adecos siguen el mismo patrón de Betancourt. Hay muchos desaparecidos, entre ellos Ramón y Andrés Pasquier. Este último es para mí un hermano y nos une más la identificación en los ideales marxistas.
En 1960 paso unos días preso junto a Carlos Freites, un camarada, en un calabozo del pueblo. Al salir me voy a Calabozo, estado Guárico, a trabajar con un hermano, me llevo para allá el tallercito de tipografía y lo anexo al suyo. Al año mi tío me dice que tiene un taller en la población de El Sombrero que lo va a pasar a Maracay y que si quiero que ocupe ese local. En septiembre de 1964 ya estoy en el pueblito atendiendo su taller mientras se lo lleva, luego me quedo allá los siguientes veintiún años.
Regreso a Villa de Cura en 1985 y me instalo en el barrio Las Mercedes donde habito con cinco de mis hijos, tres varones y dos hembras. Miguel estudia música y da clases, Bladimir, el mayor, se graduó de ingeniero agrónomo. En 1987 decidimos buscar un local más céntrico para instalar el taller y lo logramos. Desde ese año el taller de tipografía funciona en la calle Páez, número tres, oeste. Mi hijo Miguel termina de aprender el oficio de tipógrafo, mejoramos el taller y allí trabajamos juntos hasta el año 2003, cuando me retiro. Como verá, desde 1948 trabajo sin alquilarme a nadie. He vivido con lo necesario para ello, ni más ni menos, a veces menos.
Durante los años ha florecido, por mi dedicación a ella, mi poesía, iniciada cuando era alumno de la escuela Arístides Rojas. Tengo muchas cosas publicadas y una inmensa cantidad de cosas inéditas, conocidas algunas por mis amigos más allegados que aman la poesía. Grabada también en muchos casetes, dicha por mí y por algunos amigos, entre quienes destaca Teobaldo Parra, mi buen amigo, ya fallecido. Me quedan muchos recuerdos de esos años de la infancia, recuerdo a Yolanda Paradisi, al bachiller Rodríguez, quienes de alguna manera orientaron mi creación poética; éste último, poeta, compositor y bohemio. Rememoro también a Hugo Oliveros, cuya vida y obra fue dispersa: sus poemas recogidos muy pocos de ellos en un modesto folleto resumen el fruto de un poeta oscuro y siempre bohemio y beodo. Vinicio Jaén, quien como yo tuvo la amistad de Aquiles Nazoa.
La más pura manifestación del hombre, porque lo involucra en los buenos sentimientos ajenos, es la poesía.  Yo pertenezco a la escuela de Aquiles, quien, cuando aún no había cumplido los veinte años y sus brazos la parecía ‘las ramas de un añoso ciprés’, comienza a comprometer su poesía con la gente sencilla y empieza a nacer su credo en el ‘gran poder’ del pueblo.
He sido feliz sin poseer fortuna, salvo la que no se adquiere sino con sentimiento y educación: mi poesía, que, sin alarde, expreso que se reverdece cada día de mi marcha hacia el poniente.

José Manuel Morgado/ 2007.

Nota: después fue mucho lo que escribió el poeta Morgado hasta su fallecimiento el 4 de junio de 2016. Lo velamos en la funeraria San Luis Rey de Villa de Cura, avenida Paradisi. Algunos de sus amigos que estuvieron allí: Elio Martínez, Oscar Carrasquel, Víctor Parra, César Acosta, Argenis Díaz, Ingrid Chicote, Ahitza Álvarez, entre otros y otras. Fue cremado en Charallave, el día domingo 5 de junio de 2016. (Argenis Díaz).

 
José Manuel Morgado. 2006.

José manuel Morgado. 1991