POEMARIO Alas de Papel de Argenis Díaz

La palabra alada

“Palabras sin pensamientos
no van al cielo”
(Hamlet-Shakespeare)

Ricardo Sala A.

Argenis Díaz ya nos había entregado un poemario: “De espaldas al silencio”, y cuando lo leímos, hace aproximadamente cuatro años, sentimos la necesidad de comentarlo, de sumergirlo en ese mar infinito de apreciaciones connotativas a que obliga el análisis del lenguaje poético, siempre en constante e impredecible movimiento renovador. Ese lenguaje que desafía precisamente el análisis, porque, como primera dificultad, no existe ni tan siquiera una unificación de criterios, una definición universalmente aceptada de la poesía.

Hecha la aclaratoria anterior, adentrémonos en el pequeño universo creador del amigo Argenis porque cada creador, - y ahí reside la mayor dificultad analítica, - posee, efectivamente, su pequeño universo, creado con la magia de la palabra, de su palabra, sazonada con aguda observación, empolvorada de experiencia, coronada con cambiante entorno y servida, no obstante, en bandeja polisémica.

Y este deambular, impreciso y ligero por el laberinto de la palabra viene a cuento, porque tengo la impresión que es esa una de las búsquedas poéticas de mayor arraigo en la obra de Argenis.  El mismo nos lo revela en el pórtico de “De espaldas al silencio”: “Prendí imágenes/coseché metáforas/ Hice de la palabra/ medida de las cosas/ lo verdadero del mundo/ presencia muda de otras voces” Más es un conjunto de poemas inéditos de Argenis que han llegado muy recientemente a mis manos, reunidos bajo el título de “Alas de papel”, los que han motivado a la relectura de su anterior poemario y los que alumbran y guían estas líneas, las cuales pretenden expresar algunas opiniones e interpretaciones muy personales, con torno a su discurso poético, que lo imaginamos volando alto y bajo y aterrizando felizmente, aún con la fragilidad de esas alas de papel”. Alas de papel que bien pudieran personificar las palabras metafóricamente dúctiles. Tal vez por eso nos dice Argenis: “No cuelgues el poema/ déjalo flotar en el vacío”.  En ese vacío, ene se misterio que nos rodea y que escudriñamos y adaptamos a nuestra existencia, a nuestra manera de pensar.  En ese halo de misterio que motiva la búsqueda y es cuna de inspiración poética… Pero, la palabra, -en el caso de Argenis no hermética. flota, emerge “incólume/ sin trampa artificiosa/ libre/ sobre el angustioso silencio/ cómplice de la oscuridad/ donde reinan soterrados/ ángeles caídos”.  Hay angustia.  Hay angustia expresiva.  Protesta. Inconformismo.  

Aún dentro de sus convicciones religiosas, que respetamos… “hombres mitad hombres / de infinitos tormentos/ por los siglos de los siglos”.  Y la palabra se revela.  No sucumbe, porque es inmortal. Es símbolo de vida eterna.  No es de extrañar, entonces, que el poeta escriba: “busco la palabra viva” –esa palabra que (…) “me haga ser, después de ser/ hombre” O que permita “vociferar al viento/ yo soy/ cree en mí/ hazme tu verdad”. Argenis, en lenguaje directo y depurado exento de esa pedantería tan propia de escritores mediocres que disfrazan su mediocridad en discurso ridículo, extravagante, exageradamente florido, todo en aras de exteriorizar conocimientos que con frecuencia no pasan de ser débil y falso atavío, sella pacto de sinceridad y sencillez.  Sus afanosas lecturas buscan afianzar los vocablos, y por ende el lenguaje “libros, libros, libros, palabras sueltas, muertas/ en la memoria/ solas en la hoja en blanco/ esperando su voz su sonido/ su inalterable grito en el silencio”.  Y palpamos un dejo de ansiada soledad en compañía.  

Y el ángel “con alas de papel”, también busca otros rumbos, los cuales no analizamos para ceñirnos al título de este escrito. Tal proceder no nos exime de destacar su voz de protesta (palabras al fin), que denotan inconformismo, descreimiento, pero, al mismo tiempo y casi paradójicamente, arraigada fe.  Conjunción de circunstancias. De contrarios. Develación del alma poética.  Sensible.  Y aunque Argenis nos diga. “Todo está dicho/ alguien antes de mí/ tomó la palabra”, no coincidimos con él, pues la reiteración del tema no está por la inmersa, inmensurable riqueza de la “palabra” y por la circunstancia, ya dicha, que cada creador tiene, o lleva en su interior, un minúsculo universo que lo identifica.  Hasta el calificativo de “epígono” resulta frecuentemente inadecuado.

Argenis explora otros horizontes (repetimos); pero afianza mi criterio inicial el XIV de los dieciséis poemas que han llegado a mis manos (suponemos solo es parte del poemario), que dice: “Hoy vuelvo/ a la palabra cósmica/ a la soledad/ de un sendero planetario/ girando siempre/ en un solo sentido”. En ese vuelo con “alas de papel”, inconformistas, protestatarios, débiles e indestructibles a la vez. Denunciatorias del inhumano entorno, de la ceguera que caracteriza a buena parte de la sociedad y en busca permanente de la palabra como fuente de trasmisión del pensamiento, como enriquecimiento del intelecto y como alimento crucial del discurso poético, del buen discurso poético. (1996).



Alas de papel de Argenis Díaz. 1997

Alas de Papel
(Ave del paraíso)


Ilustraciones:
Marco Antonio Torrealba

Diagramación y coordinación:
Héctor Torres

1ra. edición: enero de 1997
500 ejemplares

Reservados los derechos del autor

Edita:
Fondo de Autogestión del Taller de Letras Senderos Literarios.
La edición de esta obra es posible gracias al aporte de nuestros lectores.

Depósito legal 

ISBN 980-353-031-3




I

Alas de Papel





Poeta
la clave debe quedar oculta
para que el poema gane
                   Su propia lectura.

No cuelgues el poema
déjalo flotar en el vacío.





Acerquémonos a la luz
dejemos las sombras
los hermetismos
que la palabra emerja 
incólume
sin trampa artificios
                                   libre

sobre el angustioso silencio
cómplice de la oscuridad
donde reinan soterrados
ángeles caídos
hombres mitad hombres
que claman a mudos gritos 
subterráneos mundos
de infinitos tormentos 
por los siglos de los siglos.





Busco la palabra viva
que me estremezca
me fragmente
recoja mis pedazos
me haga ser, después de ser 
Hombre.





Me acuesto temprano
me abrumo
hago ejercicios
para olvidar el olvido
contorsiono mi cuerpo
para enderezar mi espíritu
comienzo de nuevo
a caminar
a vociferar al viento
yo soy
cree en mí
hazme tu verdad.





Me acostumbro al ruido
a duendes siniestros
que juegan a la guerra:
al ruido de las licuadoras
al olor a quemado
a la miopía de mis ojos
al punzante dolor de textos duros:
a los olvidos
al desarraigo de poetas.

Libros, libros, libros
palabras sueltas, muertas
en la memoria
solas en la hoja en blanco
esperando su voz,
su sonido
su inalterable grito en el silencio.





Descreo de concilios
mañana será lo mismo 
hablaremos otras lenguas

seremos pájaro
ángel
con seis alas de papel
para alzar el vuelo

cuando todo sea inútil
y nos busquen
en los envíos contra reembolso.





Soy hijo 
hijo pródigo
rodeado de mentiras
de historias desgastadas.

Era huérfano,
sólo barro. Me diste
aliento
espíritu de vida
                          ahora soy.





Como Josué
vocearé murallas
que derriben 
los laberintos

sonarán trompetas
cabalgarán arcángeles
sobre espejos
y quedarán mudas las palabras
que nos maldijeron
desde las grandes bocas
de las catedrales.





Este cielo gris
este cielo
donde juntos morimos

la luz no existe
soledad
agua en el ojo

Este cielo
profundamente azul.






Aproveche la luz 
no ve que todo está rojo
y por estas calles
ya nadie suele decir
                            verdades
que el toque de queda hacia el amor
ya no funciona
que la vida depende de un hilo de sangre

que me estoy cansando
de ir y venir, como quien dice

que herido de bala por tu ausencia
sólo atino a decir la misma oración
aprendida de memoria
en un libro de primaria.





No logró entender 
que soy aire y no tierra
que todavía cabalgo
caballo de mar indómito

sobre montañas de fuego

que giro en círculos
buscando el sustantivo
la palabra precisa
otra mirada

otra lluvia
bajo el mismo cielo
espejo

que devuelve tu imagen.






Capullos 
no lejos de tus playas
ayer solitarias
hoy pobladas de escorpiones
mañana tal vez
serenas sombrías
de tanto anidar espacios
diamantes esmeraldas
estrellas multicolores
caminos que nunca dejan huellas.





Una gota de agua
es similar a otra

amo la soledad que te rodea
estas calles no son las de Venecia

pero el llanto corre igual
en cualquier lugar del mundo.





Aprendí que el amor
redime de sufrimientos
mientras sigues atado
al árbol de la vida.








II

Ave del Paraíso





Escuché las maracas de tu cuerpo
serpiente cascabel
ya el árbol no da sombra
ni flores ni  frutos
comimos… ¿una manzana?





Porque la soledad
es tu compañera
y la poesía tu camino, te digo
que este corazón
ansía ser el dueño
de tu vida.





Como creerte
ave del paraíso
sombra del peñasco
manantial

si eres ave viajera
hoja suelta del árbol de la vida.






Mísero de mí
porque me atrae el verde
enfurecido de tus ojos
que me enredan

las alas alargadas

de tus pestañas
donde empequeñece mi cuerpo
atado al profundo mirar

de tus olas.






Esperando 

deshojo el poema

palpitan raíces de un tiempo sin fin
no inventamos este espacio
la página en blanco
nos acosa en el vacío
y todo se repite

Esperando deshojo el poema.






Yo sé que me conoces
por el silencio entre las cejas 
el hábito de mirar profundo

por esa tendencia hacia la poesía
a ver el lado oscuro de la luna
hacer de los recuerdos una carga
de la alegría catarsis

ser freudiano por tu culpa
porque odié a mi padre
como Edipo redivivo

y me bañe siete veces
en las aguas del mismo río

pero no conoces la increíble capacidad
que tengo de no poder olvidarte
a pesar de todo.






Nado sobre espejos
me asaltan lugares comunes
que un día descubrieron nuestros pies
errantes

haciendo de este amor
a destajo
las historias que hoy 
ya nadie recuerda
y quizás permanezcan
en el reino del silencio.





En nuestra casa
retozaban las palomas
éramos ala y color de mariposas
volátiles criaturas llenas de amor esperanza

y llegaron
los tiempos del miedo

ahora nos buscamos
tropezando por todos los caminos
el regreso es un sueño.





Piedras trillando la memoria
el instante
huellas de un remoto pasado
piedras de molino 
atada a cuellos de centauros

piedras de canto y sueño
a enormes pasos de la infancia
que nunca soñamos
ni pudimos compartir.





Seguimos siendo
canto caído
grito en el desierto

no alcanzamos altura
ni profundidad

recojamos la palabra
y fundemos el mundo
de nuevo la vida.






Ya no escribimos historias
sólo a mi edad
se sueña con ser niño

ya basta de lecciones
vamos a seguir
arreando nuestros recuerdos

quizás un día de estos
ya no suframos los rigores
del tiempo, ni la desesperación
de ser polvo, arena
granos de arena que nadie puede contar.






Recogieron las banderas 
a las seis pe eme
sin música de coros
en calles solitarias
una lluvia triste
nos hace pensar
en guerras de geografías
extrañas

del otro lado de la frontera
se acabaron los sueños.






Todo está dicho 
alguien antes de mí
tomó la palabra

el misterio 
no es misterio
es angustia






Hoy vuelvo
a la palabra cósmica
a la soledad
de un sendero planetario

girando siempre
en un solo sentido.





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